Mostrando entradas con la etiqueta Valoración: no me ha gustado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valoración: no me ha gustado. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de junio de 2018

Carter - Carter, vol. 1


Hacia finales del año pasado leí uno de esos artículos sobre "las novelas que hay que leer" o "Las novelas que han triunfado"... y aparecía "Carter" como una de ellas.

En varios días el nombre salió en varios momentos de distintos artículos lo que hizo que aunque sólo fuese por la reiteración, me decidiese a darle una oportunidad.

A día de hoy sigo sin ver qué le vieron o qué le ven a esta novela. No sé si es el recuerdo de una novela que un crítico leyó hace años y que entonces le marcó o si detrás hay cuestiones promocionales, no lo tengo claro, aunque imagino que tiene más que ver con lo primero.

A mí, que la leo rozando los 40 por primera vez, me deja sensación de mal envejecido en el recuerdo, dentro de que,  ya de por sí, se trata de una novela negra de un tipo que no me llama mucho la atención.

"Carter" es una historia de venganza por la muerte de un hermano. Un sicario mafioso decide viajar al pueblo de su infancia para descubrir la verdad sobre el fallecimiento de su hermano mientras recuerda sus orgénes y el cómo llegó a convertirse en el matón que es actualmente.

La historia no tiene mayor profundidad ni aporta tensión adicional. No hay misterio, no hay  investigación criminal ni se trata de una novela de corte social que aporte algo de la zona, el entorno o el periodo de tiempo concreto en que se desarrolla.

Veo la portada del libro, con Michael Caine y siento una sensación confusa. Para mí Michael Caine es un actor mayor, al que asocio con personajes amigales, entrañables o curioso (no sólo el "Alfred" de Batman pero también) y me cuesta verle en ese registro áspero , brutal y carente de profundidad o matices.

Creo que hoy en día sería una película de serie B de las que Jason Statham intercaló en algún periodo de su vida en donde todo consiste en mamporros, tiros y acción pero en "versión malilla", no la serie de Transporter o "The mechanic", que es un poco lo mismo pero con lago más de clase.

Leyendo y pensando después en la novela no me quito la sensación de película de los 80 con Charles Bronson de fondo  en uno de esos roles recurrentes que siempre le he achacado.

A Bronson lo rehuí de joven y lo seguiría haciendo ahora mismo. A Statham, muy a mi pesar, le seguiría dedicando alguna tarde aburrida si en la televisión pusiesen la película de turno y no hubiese y no tuviese nada mejor que hacer.

Pero estoy en un momento en que el tiemo escasea (lo demuestra el blog y aún más mi lista de lecturas de este año) y aunque estoy lejos de ser un sibarita de la lectura, sí que le pido a lo que tengo entre manos que me aporte un mínimo (aprender algo, entretenerme, disfrutar, que sea capaz de sumergirme en sus tramas...) y la novela de Ted Lewis no lo ha conseguido en ningún momento.

Durante toda su lectura (de esto hace casi dos meses) tuve la sensación de no estar leyendo sobre una persona o un "personaje" sino sobre una bola de billar al que todo el mundo mete "tacazos" y lo único que queda por ver es si en algún momento será ella la que acabe en el hoyo en lugar de la que mande al garete al resto.

Es una lectura que considero poco productiva y nada atractiva, que en un momento acaba por generar parálisis en la lectura de quién está sujetando el libro porque no hay nada que te ayude a retormarla con ganas y a querer "volver a disfrutar" con ella entre manos.

Su personaje protagonista es un tipo duro porque obra como uno, es violenta y es cruda pero sus personajes no tienen trasfondo (ni Carter ni sus diferentes némesis) y conforme vas leyendo hay una sensación adicional de viejuno que no te quitas de la cabeza. 

Para mí se ha tratado de una novela que no envejece bien, que encima ha llegado en un mal momento y, para más inri, de un subgénero al que no he terminado nunca de cogerle el pulso. No niego que no me llegó en el mejor de los momentos pero no creo que de haberme cogido en un momento álgido el resultado final de mi valoración hubiese variado mucho (aunque no sé si habría obviado parte de la crítica al estar saciado en otros frentes o si la misma habría sido más encarnizada por el contraste con otras que hubiesen sido coetáneas de ésta en mi estantería).

Valoración: no me ha gustado.

P.D: Sin apenas tiempo y bastante cansado, las últimas semanas ha sido complicado encontrar el hueco para leer en condiciones y centrado. Ese periodo no ha afectado la opinión sobre "Carter" pues su lectura fue algo anterior a la vorágine de las últimas semanas.

Tras las últimas dos semanas creo que poco a poco estoy pudiendo retomar el hilo y aunque estoy lejos del ritmo que me gustaría está a punto de caer la tercera novela en tres semanas y aspiro a que sea indicativo de que poco a poco vuelvo al redil. Trataré de recuperar las novelas que se quedaron sin comentar y de incorporar todas las nuevas cuanto antes.


viernes, 24 de noviembre de 2017

El laberinto de la serpiente - Saga de Guillem de Montclar, Vol. 2



Tras "La sombra del Templario", Nuria Masot y sus creaciones quedaron en esa situación de cuarentena previa donde entran aquellas novelas que leo y pasan sin pena ni gloria, un "está bien" es un "ya veremos" camuflado, una posible lista C para novelas que "ni fu ni fa" pero que siempre te queda la duda de si es que tuviste un mal día cuando las cogiste o si es que realmente ahí no hay nada que rascar y, simplemente, mi opinión difiere de la de muchos otros que la ponen varios peldaños más arriba en su lista.

Ese  "esta bien" cuando se trata de novelas aisladas no tiene mayor trascendencia pero cuando se trata de un volumen dentro de una serie indica que si un buen día recaigo, cojo la siguiente y no cambia el resultado, el resto de la serie se cae de la mesilla inmediatamente y no hay grúa que los vuelva a subir para tener una tercera oportunidad.

La serie de Masot está en el borde, más fuera que dentro, a la espera de que un ligerísimo soplo de aire acabe por precipitarla hacia el olvido.

Lenta, con poca miga, carente de ritmo en muchos de sus páginas y de tensión en todas, con un tono general más gris que los de las túnicas de sus personajes, la novela es plana y sin inflexiones, con tendencia a distanciarte de lo que lees y a dejar que el día a día vuelva a adueñarse de tu cabeza de forma constante.

Lo fácil, lo cómodo y puede que hasta "lo políticamente correcto" sería andarme con evasivas y centrarme en su protagonista, Guillem de Montclar  para construir un escrito sobre su vacuidad y paso anónimo por mi vida en dos ocasiones, su falta de carisma y la falta de empatía que genera todo él pero la realidad es que es cuanto le rodea es más de lo mismo y él se limita a mimetizarse con su entorno sin aportar nada a la historia.

El conjunto de la trama es, cuando menos, inverosímil. 

Lo es la parte mágica/secreta que representa la trama del maestro Serpentarius, provista de una fantasía cuasi mística, donde la ciencia ocupa poco o nada de espacio con un conjunto de fenómenos insólitos para los que se nos ofrece una respuesta cuando menos...¡¡uyyy, pero qué digo, si no hay respuesta alguna!! simplemente es que Serpentarius era bla, bla, bla... y sus secretos se han ido con él.

Fuegos de artificio con pólvora mojada.

Por otro lado, la trama "terrenal", la que gira entorno a una antigua leyenda de una fuente y un antiguo rito pagano que se solapa con la aparición actual de distintas muertes en la misma localización, poco a poco se va convirtiendo en una especie de parodia, un revoltijo de formulas manidas y malos taaaaan caricaturizados que acaban por resultar cargantes, sobreactuados hasta el extremo y sin misterio que desentrañar.

Las novelas de Masot están muy lejos de hacerla sombra a "El nombre de la rosa" de Umberto Eco, (ni en la primera ni en la segunda entrega da la talla) carece de sustancia y se va convirtiendo poco a poco en algo tonto, que lees por acabarla y no dejar nada a medias pero lo haces sin pizca de gracia.

En el fondo tiene un punto de "Cozy mistery" con cierto pudor hacia mostrar la parte más real de las muertes, un tono bastante ingenio y una alarmante tendencia a simplificar y reducir a lo más absurdo el conjunto que lo compone, quitando cualquier curiosidad o interés en el lector.

Valoración: no me ha gustado

En su línea, ese mezcla naive entre misterio, novela negra y religión pero mejor hilada, hay lecturas más gratas, con diálogos algo más vivos, algo de tensión y cierta complicidad, a los que recurrir. 

Si se quiere una lectura de época curiosa, no exigente pero bien llevada, puede coger por ejemplo los de la serie de Peter Tremaine, por ejemplo, y viajar de la mano de Sor Fidelma y Eadulf.

Aviso que Fidelma (y Tremaine) entran en un ritmo algo repetitivo y es cierto que cayó en un estancamiento de sus personajes y, sobre todo, sus relaciones que llevó la serie a caer, a partir de la cuarta o quinta entrega, en cierta sensación de deja vú pero si lo que se busca como lector son conspiraciones políticas o religiosas, luchas de poder y traiciones, con luchas intestinas de fondo, todo ello tratado de una forma ligera y sin pretensiones pero con cierto candor (en la dosis justa) resultan una lectura agradable y entretenida sin llegar al notable.

martes, 13 de junio de 2017

Rivers of London - Peter Grant, vol. 1


"Rivers of London" ha sido, claramente, la novela más floja de las que he leído en las últimas dos/tres semanas y eso que era una de las que cogí con mayor ilusión y ganas.

Para ver dónde estuvo mi error diré que en mi esquema mental iba a ser una novela menos fantástica que algunas de Urban que he leído últimamente pero con algún elemento sobrecogedor extraterreno que la situase fuera de lo habitual en el género negro. El cruce perfecto.

Intentar explicarlo con palabras es bastante complicado y quizás los ejemplos que ponga no terminen de definir muy bien el error pero lo cogí esperando una novela donde lo esotérico tuviese cabida sin por ello perder la gracia de una buena novela negra o, al menos, de un buen thriller.

Quería una alternativa quizás algo más light (y menos exigente) que "el" Charlie Parker de John Connolly, algo similar al de "la" Natalie Lindstrom de Stephen Woodworth, con esa sensación siempre de leer algo lo suficientemente diferente como para llenarte pero sin llegar a constituir un desgaste brutal ni caer en mi peor pesadilla, otra "cozy novel" a caballo ingeniosa pero sin punch que pasase por mis manos sin dejar huella alguna. Una ganga pero no un saldillo.

Mi problema (sería injusto hablar de "El problema" como si fuese algo generalizado) con la novela de Aaronovitch es que se queda demasiado entre medias de casi todo lo que quería sin llegar a dar nada de lo que le pido al 100%, es más, se queda bastante corto en todos los aspectos que explora.

Es curioso pero el eco que me deja "Rivers of London" se asemeja por momentos al de algunos pasajes de "la" Thursday Next de Jasper Fforde pero sin llegar a la plenitud que este singular autor británico es capaz de imprimir a sus historias.

Ni el humor llega a ser el que podría, ni el toque surrealista tiene la gracia que se le podría presumir, ni desborda la imaginación o el ingenio que debería alcanzar ni, en conjunto, deja sensación de plenitud y trabajo bien acabado. 

Es una historia que comienza bien, con un Londres potente y realista, un ambiente medio opresivo, un asesinato original y un "cuadro general" bien logrado pero que conforme avanza la novela se va diluyendo para caer en una narración bastante monocorde, árida por momentos, que se hace pesada conforme avanza y se eterniza al final.

Una narración que al contrario de lo que debería haber sido va de mas a menos, perdiendo parte de su magia y esencia con el avance de las páginas, dejando muy poco a lo que el lector pueda agarrarse para salvar el tramo final.

Su principal problema es que casi todo lo que hay que saber (sobre el entorno, los poderes de Peter Grant y los misteriosos asesinatos que se van sucediendo) se descubre/muestra demasiado pronto y, a partir de ahí, es todo un continuo quiero y no puedo que no termina de dirigirse hacia ningún momento cumbre, con una estructura tan plana que no deja margen a sobresaltos, tensión o sorpresa alguna.

Con ese panorama y con personajes bastante planos, desprovisto de carisma o magnetismo de cualquier clase, el lector se va saliendo poco a poco de la historia y lee por pura inercia, esperando un final que le "libere" de su pequeña penitencia, con el mosqueo añadido de haberse dejado engañar en un principio, cuando aún era posible dejar la historia sin más.

No es que sea mala porque por aquí han pasado muchas peores. "Rivers of London" es un quiero, tengo una premisa... curiosa... pero no la desarrollo en todo su ponencial y la finiquito sin exigencias. 

Demasiado larga para lo que aporta, un poco corta para lo que promete. 

Le falta vida en su confección, un personaje potente, ese punto adicional de interés/tensión que muestre que hay mucho más ahí detrás y quizás, sólo quizás, la promesa de que no es una mera historia conclusa sin solución de continuidad.

Con premisas más sencillas y planteamientos iniciales más manidos, hay libros que aportan más tan sólo por el interés por hacer las cosas bien de quién las escribe. Para mi gusto le falta, valga la redundancia, algo de gusto.

Valoración: no me ha terminado de gustar, como para decir "está bien".  Junto a "Alcatraz Vs The Evil librarians" sin lugar a dudas, uno de los choffs del año. 

En otros ámbitos:

No da mi vida para muchas cosas más...

Un paseo por el casco antiguo de Alcalá de Henares, que es una experiencia muy agradable si la compañía es buena y ahora que el tiempo acompaña se aprovecha para encontrar sitio en una buena terraza y  dos canciones, "Creatures of the night" de Hardwell & Austin Mahone y "Lost in your light" de Dua Lipa ft Miguel .

jueves, 18 de mayo de 2017

The quiche of death - Agatha Raisin, vol. 1


Voy por la vía rápida... Lee "The quiche  of death" si te gusta  Mrs. Marple o la serie de televisión "Se ha escrito un crimen", si no eres de esos (que es mi caso una vez pasado el episodio tres de la misma, donde todo empieza a parecerse) es posible que te interese abstenerte y dedicarte a algún otro libro que tengas pendiente.

Esta primera entrega de la serie de Agatha Raisin es de 1992 y ha envejecido mal o, al menos, ha visto como en los últimos 25 años han aflorado infinidad de variantes que por su cercanía temporal o el ligero paso adelante que han dado en sus tramas (algo más complejas, algo más dinámicas, algo más "alegres") son preferibles a esta novela muy próxima a las series de detectives de finales de los 80.

Para mi gusto carece de varias cosas.
  • Carisma. No posee un personaje potente y atractivo que cautive.  Agatha Raisin es demasiado Angela Lansbury, o al menos yo no he conseguido quitarme esa imagen de la cabeza durante la lectura. No he conseguido llegar a experimentar nada con ella. Es algo más que una desconexión generacional, el problema no es de edad ni forma de pensar, sino de identificación. No hay nada en ella que me haga meterme en la novela, al tener siempre la sensación de que estoy leyendola, de que es un burdo personaje ficticio que me tiene que servir de guía. Así me ha resultado entrar en una novela que no ha conseguido moverme nada.
  • Exceso de ingenuidad. Para el momento actual resulta muy naive o es que estamos todos demasiado revenidos a esta altura de la película. Una novela fuera de lugar, superada y sobrepasada por un paso de los años que la ha tratado mal, dejándola como un producto bastante rancio, muy lejos de cualquier intento de (re)clasificación como vintage, al carecer de encanto y personalidad propios. 
  • Exceso de cotilleo nimio. Frente a productos mucho más actuales como la televisiva "Mujeres desesperadas" la supuesta gracia del destripamiento de los vecinos del cottage resulta pueril, demasiada poca chicha para tanta algarabía.
  • Le falta ritmo. Es otra forma de contar las historias, mucho más pausada, que hoy resulta lenta, poco dinámica y desprovista de gracia. Para cuando empiezan a suceder cosas llevas más de la mitad de la novela y se ha hecho eterna. 
  • No hay tensión. Y sin eso... lo mismo en su momento su lectura provocó caras de sobresalto, aspavientos o expectación. Hoy está muy lejos de conseguir el efecto deseado, no existen los cambios de registro y está desprovista de acción por lo que acaba resultando anodina y monocorde.
  • Nada que aportar a nivel gastronómico: salvo el título y, como dirían en mi casa, "Eso dueleeeeeeee".
Actualmente hay opciones más actuales para un público de mediana edad sin entrar en los grandes de la novela negra. Por aquí han pasado varios Janet Evanovich (con Stephanie Plum) o Jean-Luc Bannalec (con su Comisario Dupin), que ofrecen dentro de sus limitaciones algo más y distinto que permiten darles algo de cuartelillo. 

Mi recomendación a día de hoy, si se busca algo ligero y tranquilo con lo que matar el tiempo pero que no sea "cualquier cosa", depende de lo que se busque: algo de acción y entretenimiento sin más ("Uno por dinero" de Janet Evanovich), subir algo las prestaciones... con más gracia, algo de romanticismo y un toque sobrenatural nada aterrador ("Abby Cooper: psychic eye", de Victoria Laurie), si se busca un poco de costumbrismo con paisajes y comida que acompañen y un personaje que mejora conforme avanzan las novelas (las novelas del Comisario Dupin), el premio gordo jugando con los límites de la cozy mistery, del costumbrismo, la gastronomía, la historia del país y un personaje entrañable (las novelas de Bruno, escritas por Martin Walker.... o la novela, que en España no han tenido a bien publicar nada más que la primera).

Valoración: no me ha gustado


lunes, 15 de mayo de 2017

El cirujano - Rizzoli & Isles, vol. 1


Cogí "El cirujano" porque a las críticas positivas que leí se unía el haber visto parte de la serie de televisión de "Rizzoli & Isles".

Buscaba un Patterson moderno, una variante de la fórmula de éxito, lo suficientemente potente como para abstraerme de todo y tener la pequeña subida de adrenalina que estaba buscando desde hace algún tiempo.

Mi problema, que nada de eso ha llegado y ni siquiera ha cumplido con la premisa mínima de inicio, "Rizzoli & Isles".

Isles, ni aparece en toda la novela y por lo que veo/leo/cotilleo en la segunda entrega tampoco y me pregunto.... ¿Por qué llamarla entonces Rizzoli & isles si durante dos entregas ni hace aparición uno de los dos componentes?

Rizzoli tampoco aparece. Al menos no la que se ve en la serie de televisión, seria, profesional, fría, capaz. La de Tess Gerritsen es peleona pero lucha contra sí misma y una sociedad sexista que la relega a un segundo plano. Hasta ahí lo entiendo. Pero llega un momento en la novela (hacia algo menos de la mitad) que se empieza a vislumbrar a una persona dubitativa, incapaz, sin capacidad de autocrítica que atribuye cuanto le pasa al hecho de que es mujer, (justificando cualquiera de sus comportamientos como una reacción para sobreponerse a la opresión de género), vengativa, sin criterio, carente de mesura ni ética. Y por ahí vamos mal, al menos conmigo.

Además en la novela su rol es casi secundario (por mucho que le den el laurel final), subyugada por la presencia del Detective Moore y la doctora Cordell, que son quienes llevan el peso de la novela.

Moore es entendible, creíble, incluso en sus "errores" y un personaje coherente en su conjunto. Como lo es Cordell dentro de lo que es un personaje puesto en situaciones extremas, con convicciones puestas a prueba, obligada a reformularse para seguri adelante.

Esa parte de la novela es legible, ligera, amena (dentro de la falta de mayores pretensiones), una novela de batalla, de entretiempo, de tarde liviana en sofá, sin exigencias pero lo suficientemente distraída como para seguirla sin más.

No acompaña "El cirujano" (o lo que se esconda detrás) que debería actuar como contrapunto, esa figura omnipresente que debería generar tensión en la narración, representando lo que no llegamos a entender, haciéndonos recordar el por qué tememos estar a oscuras por la noche en nuestras casas y como los nervios se crispan a veces cuando escuchamos un ruido desconocido en la noche.

Sin contrapunto y con parte de la ecuación (Rizzoli) por debajo del nivel requerido, la novela se empieza a volver pesada algo antes de la mitad de la entrega, carente de chispa y emoción.

Da la sensación de que Garritsen lo sabe e intenta paliarlo con una mayor descripción de la parte medica de la novela y cediendo el protagonismo a un posible romance entre partes con posible triángulo amoroso que termine de alterar el equilibrio de las partes pero la fórmula no termina de funcionar y ni recibimos la dosis "rosa" que a muchos gusta ni la parte más "negra" que yo, por ejemplo, buscaba.

Me gustaría creer que si lo lees sin haber visto/seguido la serie el libro te gustará y te aportará mucho más que a mí, para mi gusto no creo que pueda ser así, le falta chispa, magia, tensión... elaboración y coherencia, incluso para quién llegue sin expectativas previas.

Valoración: No me ha gustado.  Y uno de los primeros que creo que admito abiertamente que no recibirá segunda oportunidad. 

Demasiadas alternativas en el mundo editorial como para mantener algo que sabes que no de forma clara y rotunda.

domingo, 30 de abril de 2017

Bone cold (Frío en el Alma) - Los Malones, Vol. 1


A veces las valoraciones que uno encuentra por internet engañan, o mejor dicho llevan a confusión.

En alguna de mis páginas de referencia ponían bastante bien esta serie pero no me fijé en que la catalogaban como de "misterio" con "romance" o probablemente no me había puesto con ella. pero como "a lo hecho pecho" pues nada, se termina y fuera.

"Frío en el alma" es una novela normalita que no llega a de batalla, un thriller que no se acerca mucho a mi definición de inquietante, con una protagonista que da bamboleos amorosos entre dos de los hombres que aparecen de repente en su vida y que acaban conformando el trío protagonista de la trama/cama.

Como novela negra es bastante plana, predecible y carente de novedad. Quizás en su momento (es una obra del 2001) tuvo algo de novedosa, pero a día de hoy ofrece poco para alguien que busque algo realmente bueno que llevarse a la boca.

Imagino que tiene más gracia para los amantes de las novelas con matices más rosas, que buscan un entretenimiento más variado, donde la tensión pueda tener otras manifestaciones que la meramente física, aquellas en las que el romance se confunde íntimamente con la atracción sexual y una parte importante de la relación se juega bajo, sobre o sin sábanas.

Como lector (y como espectador) disfruto mucho con una buena novela/película romántica pero reconozco que la derivación más colorida no es algo que me llame especialmente la atención y acabo por aburrirme un poco de las inconsistencias, carencias, lagunas y actuaciones sin sentido de personajes que, apenas 10 minutos de haber estado a punto de sufrir una violación y asesinato acaban teniendo sexo con alguien que acaba (casi literalmente) de aparecer en su vida.

Me ha recordado en muchos momentos a "Perdida en mi memoria", novela que pasó por aquí a comienzos de año y me dejó el mismo sin sabor, esa sensación de "esto no es para mí" con una trama negra bastante blancucha, básica en las premisas, bastante burda en el desarrollo y lejos de conseguir el giro sorprendente que debería aparecer al final pero ves bastante claro antes del final del primer tercio de la novela.

Dentro de vertientes mucho menos negras sigo quedando con ese extraño ejemplo de novela sin pretensiones y algo ingenua pero con toque de humor que es "Abby Cooper, psychic eye", más completa, menos pretenciosa y más cabal, con el toque justo de amor y tensión sexual (resuelta o no), con personajes menos estereotipados y comportamientos más entendibles en según que circunstancias.

Valoración: no me ha gustado.

P.D: He terminado "Stray", imagino que la comentaré en breve y quería empezar con "La inutilidad del sufrimiento" de María Jesús Alava Reyes, pero en un día cubierto, en el que tengo el "Ignorance" de Paramore sonando de fondo después de haber roto el silencio en casa con el "Soy yo" de Bomba Estereo, "(You want to) make a memory" de Bon Jovi y el "Cold coffee" de Ed Sheeran, creo que si me pongo a leer algo, optaré por darme un respiro y buscaré algo más adrenalítico para romper la apatía del día.

lunes, 16 de enero de 2017

Cold cold ground - Troubles, vol. 1



En las dos/tres primeras semanas del año se me está acumulando el trabajo y las lecturas, así que tengo que acelerar un poco con los comentarios o me voy a pasar el año arrastrando y descolgando libros (y no quiero que pase).

Quizás por eso intentaré ser algo más breve y, si es posible, más claro en los comentarios evitando en lo posible reventar nada.

"Cold cold ground" es la primera novela de la serie protagonizada por el sargento Sean Duffy, policía irlandés, con estudios superiores y católico en la Irlanda independentista de los años 80. Una rara avis con pocos puntos en común con casi nadie (ni dentro ni fuera del cuerpo).

La trama tiene un corte bastante clásico a pesar de estar situada en los años 80, más por el perfil del protagonista que por su ambientación temporal. 

Como novela negra dentro del "Género de misterio" está bastante alejada de las sensaciones y el vértigo de un buen thriller y aunque no está mal bien ambientada (consigue que inmediatamente te sumerjas en el clima de Irlanda en aquél momento) queda lejos de ser tratable como novela de corte social.

La narración va de más a menos, con un comienzo sobrio, pausado, en tonos oscuros (casi blanco y negro), marcado por la tensión existente en las calles y la (o)presión con la que viven los agentes de la ley su profesión en una sociedad que no les respeta y les sitúa entre los primeros objetivos de los ataques por encarnar/representar al enemigo opresor.

Pero esa atmósfera se va diluyendo conforme pasan las páginas y el peso empieza a recaer en su protagonista, un Sean Duffy igual de gris que el entorno, que pasa de  hombre mesurado, racional, coherente y cabal a un ángel vengador acelerado e intempestivo, que no sabe gestionar la situación y actúa a impulsos exagerados, mero peón en manos de personajes poderosos que le mueven desde la sombra.

La novela promete mucho más de lo que da y se va descafeinando a pasos agigantados hasta terminar con un rush final alocado que desvirtúa a personaje y autor al romper con las premisas iniciales de la obra. 

En "Pez en la hierba" de Ángel Gil Chieza (novela con la que estoy ahora), su protagonista Miquel (editor de libros) explica, en un momento en el que discute con la escritora cuya novela trata de "mejorar",  que los personajes hay que sentirlos, conocerlos, "acostarse con ellos", para poder construir novelas consistentes, donde el estilo y la perspectiva sea siempre la misma, dotando al conjunto de unidad de forma  y de tratamiento, de tal forma que el lector no pueda percibir ningún cambio que le choque y le haga salirse de la historia y pueda, así, acabar con sensación de un todo coherente.

Esa sensación es la que no he tenido durante la lectura de "Cold cold ground". Desaparece hacia la mitad de la novela, momento en que hay un cambio en el personaje que no se justifica de ninguna forma.

Que un personaje evolucione es normal, es parte del proceso, lo va haciendo "Harry Hole" de Nesbo, como resultado de las experiencias que va viviendo y la realidad en que habita, con una sociedad que no le ofrece las respuestas que considera necesarias y justas. Y lo hacen muchos otros (Harry Bosch de Michael Connelly,  Franck Sharko de Thilliez, por ejemplo), incluso en una misma novela, como es el caso de Martin Beck en alguna de las tramas construidas por Wahlöö y Sjöwall, pero en estos casos el tiempo es un personaje más de la trama y es la erosión de su paso la que menoscaba la fe y creencias y comportamiento del protagonista. 

En la obra de McKinty el tiempo no es factor determinante (todo sucede en un espacio muy limitado de tiempo), el carácter previo del protagonista no justifica su proceder (al comenzar la novela está muy lejos de las zonas grises (tirando a negras) en que habita el Rebus de Ian Rankin) y no hay hechos (ni una carrera prolongada, ni una frustración acumulada, ni una sensación de impotencia o de impunidad...) que justifiquen la vertiginosa metamorfosis del sargento Duffy, que pasa de sobrio, serio, sereno, mesurado, educado (tiene la carrera de psicología en un cuerpo donde la mayor parte de sus compañeros carecen de estudios), correcto y racional  a comportarse de forma extraña (o al menos incoherente con todo lo que nos han vendido hasta entonces), convertido en un ser temperamental, irascible, errático, que va dando bandazos y actúa de forma impulsiva, vulnerando la legalidad y dejando de lado todo lo que se suponía que era su forma de ser y sus creencias personales.

A la novela de Adrian McKinty le falta empaque, quedando en conjunto como un conjunto de lugares comunes dentro de lo que es el género, con una trama que llevada de otra forma podría haber dado bastante juego pero que no está bien gestionada. 

Una novela floja para un género que actualmente cuenta con un volumen significativo de novelas nuevas publicadas cada año. 

Difícil que repita por aquí.

Valoración: No me ha gustado.




lunes, 9 de enero de 2017

Perdida en mi memoria


Empiezo el año de forma similar a cómo lo terminé (lo que no es bueno), con una novela del montón que, además, me decepcionó tras un principio bastante prometedor.

Brianne Miller parte de una premisa interesante (mujer agredida y dada por muerta que se despierta en el hospital sin recordar nada de su pasado con el problema añadido de no saber en quién de cuantos le rodean puede confiar), con una ambientación bastante lograda y una narración veloz que llega a conseguir en las dos primeras docenas de páginas generar un clima óptimo para un buen thriller.

Y ahí se acaba todo...

Epitafio de una novela decepcionante:  poco después la narración va perdiendo su fuerza, desnaturalizando la premisa inicial y lo que había conseguido hasta entonces.

No creo hacer spoiler si afirmo que tras la salida del hospital (poco más de una décima parte de la novela) la novela abandona el género negro para convertirse en algo distinto bastante próximo (si no lo es directamente), a la novela rosa de toda la vida, con dos personas que apenas se conocen dedicándose en cuerpo (sobre todo eso) y alma (lo que recuerda de ella la protagonista) a conocerse y gustarse, dejando de lado persecuciones, miedos y acosos por parte del asesino en cuestión.

El thriller es un género complicado que requiere mantener la tensión durante la mayor parte de la novela, dar algún sobresalto, sorprender al lector/espectador y llevarle a ritmo acelerado y creciente hacia un final cumbre, pero fundamentalmente que "la sombra del asesino" o "la sensación de peligro" sea constante, recordatorio del riesgo que corre el/la protagonista. Si se nos saca de esa situación y nos envuelven en sonidos de campanillas y pétalos de rosa, al final estamos ante un aguachirri bastante insulso. Todo eso brilla por su ausencia en la novela de Miller. 

La autora decide centrarse en recrear el encuentro de dos personas y todo el esplendor de los inicios de su relación, en un conjunto bastante artificioso y poco creíble (o es la edad que me ha vuelto rancio) de cuento de hadas, donde todo es increíblemente bello.

Mi parte más humana lo tacha de irreal, infantilón y naive... si mi pareja (que además detesta los thrillers) leyese la novela tengo la certeza de que se cabrearía (y mucho) ante esa idea de príncipe azul que viene al rescate de joven indefensa y sin memoria, amor que crece de hoy para mañana con una intensidad brutal y donde todo tiene que acabar a las mil maravillas... y mi lado lector critica un cambio radical en la narración que demuestra no saber gestionar los tiempos y vender humo, trivializando el género negro t dando, además, justificaciones tramposas y rebuscadas que terminan por mosquear.

De tanto que prometía, se quedó en nada.

Del asesino en serie... ni rastro. Hasta casi el final, en un climax inexistente que te deja frío, frío, con alguna explicación para echarse a reir y unas últimas páginas bastante descafeinadas.

Novela de consumo ultra rápido, sin exigencias de ningún tipo y credibilidad justita.

Valoración: No me ha gustado.

P.D: Con un corte parecido (ni mucho menos igual), también con algo de edulcoramiento pero con tiempos más claros y una mayor honestidad, me parece que "Un lugar donde refugiarse" de Nicholas Sparks (que pasó por aquí el año pasado), tiene algo de novela rosa pero con momentos de tensión mucho más conseguidos, logrando, además, poner el punto de mira en las relaciones tóxicas, los problemas de las víctimas de violencia de género y la necesidad de huir de quienes la sufren y manteniendo en todo momento un tono de tensión ajustado.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Me llaman Halcón Negro



Con una portada llamativa y con ritmo vivo se presenta esta incursión de Isabel Quintín, joven escritora colombiana, en el mundo de la novela negra.

La sucesión de encuentros y disputas, órdenes, contraórdenes y cadáveres acumulandose en la oficina del forense hacen que las páginas discurran a buen ritmo, entreteniendo y cubriendo, por la velocidad de la narración, los huecos e inconsistencias que aparecen en la trama.

Dos tramas se suceden en la historia, una lucha personal de "El halcón negro" (afamado miembro del cuerpo de lucha colombiano contra las redes de armas y narcotráfico) contra el responsable de la red en cuestión y la investigación por parte de uno de sus hombres de las muertes de varias prostitutas, proxenetas y usuarios de las primeras, que van apareciendo en tandas de tres con pocos días de diferencia, en un radio de acción muy limitado y con distintas formas de ejecución.

El planteamiento inicial es cautivador, interesante y llamativo ya que, sobre el papel, ofrece la posibilidad de trasladarnos a Colombia, conocer sus cuerpos de intervención, los problemas de las redes de narcotraficantes y el tráfico de armas, las conexiones europeas y la figura de los testaferros mientras la adrenalina se dispara con la persecución de un asesino en serie.

El pero que se convierte en "LOS PEROS"...

Colombia apenas se ve. 

Todo discurre en decorados estancos que no permiten observar nada más que lo que se narra. Por tanto, la parte social no se ofrece al lector.

El tráfico de armas apenas se trata como tal y las redes de narcotráfico no reciben un tratamiento singular.

 La acción nos va transportando a los distintos sitios pero en ningún momento vemos la realidad del trabajo de un infiltrado ni lo que se mueve detrás de los círculos más exteriores de estas organizaciones. No hay trabajo de campo ni nada sustancioso que llevarse a la boca, sólo respuestas dadas directamente y sobre las que no cabe reflexión o cuestión alguna.

No hay apenas mención a los cuerpos de choque ni a las fuerzas de intervención. No hay acción ni se narra ninguno de los enfrentamientos que se llevan a cabo, conocemos algún resultado de asaltos efectuados por las fuerzas de seguridad pero es de forma tangencial y más para ensalzamiento del protagonista que para otra cosa.

De las conexiones mundiales, de la extensión de la red a nivel global, etc... tampoco se aportan datos de ningún tipo y al final todo queda reducido a dos cuestiones un tanto triviales, que vas intuyendo porque la propia narración da saltos que te descolocan y te obligan a rellenar los huecos y, la mención final a una organización/movimiento islamista armado que está jugando a la sombra de los que hasta entonces aparecían como grandes mentes maestras deja demasiado sabor salida fácil para complicar las cosas, aprovechar la situación internacional y dejar capítulos sin cerrar.

El asesino en serie existe y se intuye por donde van los tiros en todo momento pero la narración y la explicación dejan bastante que desear, como sucede con la trama principal, al esbozar las cosas pero sin rematar, dejando todo condicionado a la fé del lector en lo que está leyendo y a su capacidad para rellenar los huecos e inconsistencia de las tramas.

Novela negra...

Más de acción que negra, y más "con ritmo" que "de acción", porque de esa hay poca. 

Personajes planos, rellendos con cuatro pinceladas escritas al respecto, bastante inconsistentes y con una tendencia preocupante a dejarse llevar por las distintas formas de calentón que experimentan a lo largo de la narración.

La historia parece más un intento de Isabel Quintin para sobredimensionar su estilo literario, más propio del Chick lit de sus anteriores novelas que del género negro actual, en cualquiera de sus múltiples versiones

Hay sexo, hay moda, mucho postureo y la sensación de que vale más como posible telenovela, con relaciones familiares disfuncionales, atropellos en los diálogos, exacerbación y esperpento, subidas de temperatura y despendole, que como narración seria que aporte algo.  

Valoración: no me ha gustado.

domingo, 14 de febrero de 2016

En nombre del amor



Esta es la cuarta novela de Nicholas Sparks que leo, aunque por aquí es la segunda vez que aparece.

Autor de novela de corte sentimental e intimista, de consumo rápido, al que recurro siempre que busco algo más real  que poder recomendar o del que poder hablar con gente que no disfruta con otro tipo de novelas. También un recurso para garantizar experimentar alguna emoción adicional a la que me da el día a día, una vuelta a la historia romántica de superación que de vez en cuando lees porque quieres creer que todos vivimos en cuentos de hadas donde todo puede acabar bien siempre.

Pero hace ya tiempo que dudo si Sparks escribe sus historias y vende muchos libros o es que escribe directamente con ese fin, ciñiéndose a una fórmula y no sale de ella (bien por incapacidad, bien por interés ¡¡entiendo que con el ritmo de ventas que tiene y la cantidad de adaptaciones de sus libros a la gran pantalla ni se lo plantee, la verdad!!)).

Basta con ver los trailers de las adaptaciones cinematográficas de sus películas para atisbar el  patrón que comparten casi todas sus novelas. Para cuando leí "El mensaje", la sospecha de una serie de pautas comunes y, sobre todo, un núcleo muy marcado en el discurrir de sus tramas, se hizo patente.

¿Es Nicholas Sparks el Disney literario?

Entonces leí "Un lugar en el que refugiarse" (ver post) y me llevé una sorpresa. Una trama distinta, una tercera perspectiva de la historia (en este caso la de un maltratador) y un final mucho menos dramático (aunque el efectismo del giro final nos lleva al Sparks de siempre) me hicieron recuperar la fé en él.

... y entonces vi un trailer nuevo...

... me hice con "En nombre del amor"...

...Y las dudas resurgen.

Demasiados ecos de novelas anteriores. Mucha sensación de deja vú y, lo que es peor, una ausencia total de tensión.

La historia de amor ocupa más de 2/3 de la novela. Está muy bien escrita, se lee de un tirón y te arranca sonrisas, pero es tan evidente, sencilla y esperable que no llena, simplemente distrae. 

Conforme va aumentando la duración del cortejo y se consolida la relación disminuye la atención, se produce la incomodad al leer buscando algo distinto, mucho menos lineal y predecible.

Que nadie me entienda mal, Travis y Gabby son personajes que gustan, su relación alegra, sus vivencias son agradables... pero si eres capaz de imaginar ser el oyente de un discurso monocorde de una hora  entenderás lo que trato de decir. La novela no tiene tensión, no hay cambios de ritmo ni nada que llevarse a la boca...y es así toda la novela.

De golpe... o casi ... se produce el desencadenante de la tragedia... y llega el supuesto núcleo duro de la novela, el que da el título original a la novela "The choice" ("La elección). Llega sin aviso (o casi porque se supone que algo avisa el prólogo, aunque tan poco y tan sutil que no crea el ambiente que debería) y contado con prisas, perdiendo el impacto, ni desasosiego, ni nada de nada. 

Una novela sin tensión, no hay curiosidad por saber en qué acaba todo y cuando llega el desenlace lo hace teñido de embelese y de irrealidad, restando el poco interés que le quedaba a la trama.

"En nombre del amor" ha sido una novela decepcionante, aún sabiendo el estilo y forma del autor. Hasta ahora, incluso con alguna fórmula repetida, siempre conseguía llegarme, hacerme sentir y experimentar... en cierto modo me hacía sentir vivo. Esta vez no

Aquí sólo he sido lector, hierático, sin que me hayan dado la posibilidad de implicarme en la trama, de sentir y de experimentar. Sólo de aburrirme.

Un par de sonrisas cómplices arrancadas al principio no justifican su lectura y eso es todo lo que ofrece esta historia. Una pena porque no arrancaba nada mal.

Valoración: no me ha gustado.

P.D: Si no has leído nada de Sparks, recomiendo "El cuaderno de Noah" y "El mensaje", la primera un novelón, la segunda una buena novela. Y "Un lugar en el que refugiarse", que es, de las que he leído hasta la fecha, la menos homogénea de todas, mi rayo de esperanza una vez confirmado que es una obra posterior a ésta que aquí se comenta.

Una alternativa: Por si no te quieres arriesgas con Sparks, "Juntos, nada más" de Anna Gavalda (ver post)

Música: Esta semana dos canciones, "Supergirl" de Anna Naklab feat. Alle Ferben & Younotus y "Burning gold" de Christina Perri.

sábado, 6 de febrero de 2016

Venganza - (Serie de Gideon Crew, vol. 1)




¡Popeye, por favor, mándanos espinacas, que la novela le falta fuerza!

Lector graciosillo busca electricista mañoso para poner chispa a un libro

Seguidores y amantes de Pendergast, reservad fuerzas

Ese sería el resumen de mis sensaciones durante la lectura de esta primera entrega de la serie protagonizada por Gideon Crew. Una novela muy alejada de lo que había leído hasta ahora del dúo formado por Douglas Preston y Lincoln Child: "The relic", "El relicario", "Los asesinatos de Manhattan", "Naturaleza muerta" y "La mano del diablo", todas protagonistazas por Pendergast. 

Creo que no soy injusto si afirmo que son novelas muy irregulares. Las dos primeras cautivadoras y sorprendentes, una tercera algo más floja,  una cuarta que olía a he pagado en dos ocasiones por leer la misma historia y una quinta donde parte de su verosimilitud de lo anterior quedaba en entredicho, eso sí, sustituida por mucha adrenalina y una elevada dosis de tensión.

Nada de lo anterior se da en "Venganza", obra menor si se considera novela negra y demasiado naive hasta para ser considerada "Young adult". Apoyada en el personaje de Gideon Crew (treintañero hecho a sí mismo, formado en el M.I.T, ladrón extraordinario, de inteligencia fuera de lo común, que en distintos pasajes de la trama pierde toda su consistencia y credibilidad, con errores de primerizo y una falta total de empaque, que desvirtúan el conjunto y van alejando paulatinamente al lector de la trama (que por sí sola no tiene peso propio).

Peor escrita, sin atractivo, sin punch, carente de los ambiente lúgubres y la tensión que rodea las tramas de su otra serie, sin la carga esotérica que las ameniza (con independiencia de su credibilidad) y con un peso de la trama volcado sobre un protagonista indolente, languido y carente de alma, esta primera entrega me aleja por completo de la serie, en un momento en el que los objetivos literarios se multiplican a pasos agigantados y el que escribe agradece que le faciliten el trabajo de selección con textos que se autodescartan.

Alternativas similares pero con mejor acabado...

Para quienes busquen una buena novela iniciática, con un aire similar pero con más peso específico, mejor trama y algo más de consistencia, "Un soplo de aire fresco" (ver el post), de Don Winslow, con Neal Carey de protagonista, una forma más honesta, sentida y aceptable de acercase al género negro más suave (cierto que la segunda entrega, "Tras el espejo de Budah" (ver aquí) flojeó pero aún así, tenía un "algo más" que la diferenciaba. La tercera, "En lo más profundo de la meseta solitaria", aguarda su momento)

Si se busca el mismo tipo de entretenimiento pero con un ambiente menos agencia federal, y algo más de gracia y humor, me gustaría recomendar cualquiera de los libros de Arsenio Lupin escritos por Maurice Leblanc, que sorprendentemente no han pasado por aquí (imagino que lo harán en breve) pero que a pesar de su antigüedad son una lectura amena y bastante agradecida.

Valoración: No me ha gustado

P.D: me encantaría poder decir que parte de la crítica tiene su origen en el elevado nivel de las novelas que leí justo antes de ésta, pero lo cierto es que es muy flojita, y que el jarro de agua fría que ha supuesto para mí en pleno momento de subidón literario no ha tenido nada que ver en la valoración final.