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martes, 23 de agosto de 2016

"Crímenes" de Ferdinand Von Schirach y dos historias breves de Harry Dresden



Ferdinand Von Schirach es un abogado penalista que se inspiró en casos que había visto en el ejercicio de su profesión, no por pura morbosidad o, como pasa en ocasiones, para hacer reir a la gente con algunas de las cosas cómicas que a todos nos suceden en nuestras profesiones sino para hablar del ser humano, de las vidas que hay detrás de algunas de las personas que son llamados "criminales" pero que no siempre pueden ser culpabilizadas.

Sus relatos nos acercan a la naturaleza humana en toda su amplitud, hablando de las miserias de algunos y de la jeta de otros, de cómo la suerte influye en ocasiones para bien y para mal en nuestras vidas y cómo hay muchas veces en que el sistema falla a las personas y no ellas las que fallan a la sociedad.

El estilo es directo, conciso y práctico, sitúa rápido en la trama y tiende a provocar reflexiones en quién lo lee.

A continuación un pequeño avance sobre los temas a tratar:  

Fähner:
Una increíble recreación de una historia de un hombre maltratado por su mujer en apenas 3-4 hojas. 

Una historia que reflexiona sobre la culpa (desde el punto de vista legal y desde el punto de vista social) y sobre la pérdida de valores en las sociedades actuales a través de la la figura del juramento.

Interesante, ligera y honesta.

El cuenco de té de Tanata
Una historia de violencia y sobre la violencia... o más bien sobre las pirámides alimenticias que existen en todos los órdenes de la vida, no sólo en el mundo animal y del peligro de no conocer cuál es nuestro lugar en el mundo y los riesgos del dinero fácil. 

Un relato distinto y con una narración muy Tarantiniana que demuestra que no hay nada peor en esta vida que no saber cuáles son las reglas del juego y las consecuencias de no saber con quién se juega.

Con un apéndice bastante curioso

El veredicto
Una narración muy bien orquesetada donde Von Schirach nos hace partícipes del dolor y sufrimiento que acompaña a lo largo de su vida a dos hermanos, la forma en que luchan contra todas las distintas adversidades y el momento en que uno se ve obligado a tomar una drástica decisión.

Dura porque es difícil no lamentar la suerte de los dos protagonistas y, porque cueste o no, al final el lector se posiciona sobre el tema en cuestión y es difícil hacerlo manteniento la distancia y la frialdad con que uno habla de ciertos temas cuando simplemente lo hace en abstracto o por un titular de un periódico.

El erizo
Narración sobre los prejuicios de todo tipo que existen en la sociedad y de cómo en muchas ocasiones es la propia sociedad y la justicia la que condicionada por los mismos maniata y condena  a una vida determinada a un ciudadano. 

Curiosa, divertida y muy amena. La justicia jugando al gato y al ratón con unos  hermanos, hasta que uno decide que él lo que es es un "erizo"
Suerte
Lo más difícil a veces es simplificar una historia con un resumen. Máxime cuando de lo que se habla es de la "suerte" de su presencia o no y del significado que tiene.
Podría hablar aquí de equivocaciones, de malos entendidos, de lo injusta que es la vida, de lo que se hace por amor y hasta donde se puede llegar por él, incluso de la terminología en el derecho y de cómo tanto o más que las acciones lo que se castiga es la intencionalidad, pues de todo ello se trata en el relato pero me voy a quedar con una sola cosa, perspectiva y sentimiento optimista, para mí de eso habla el relato, de cómo lo importante es quedarte al final con lo bueno, buscarlo a toda costa y aferrarte a ello y hacer lo posible para que esa forma de entender la vida se convierta en algo habitual.

Summertime
Nos sumergimos en un proceso penal por asesinato y lo vivimos desde el primer plano de dos extremos no tan distantes, el del fiscal y el del defensor, olvidando por un instante que ambos son subjetivos en sus actuaciones y lo hacen movidos por sus propios intereses, incoscientes, quizá, de que otros pueden haber anticipado sus movimientos. 

Legítima defensa
O como en ocasiones hacer bien tu trabajo no te reporta la satisfacción personal que debería ser recomendable y la aceptación de una dura realidad como es que jueces, fiscales y abogados son también humanos y en ocasiones, sin querer, son las víctimas quienes realmente son juzgadas y no los acusados.

Verde
La denuncia a una sociedad que tiende a juzgar antes de lo recomendable basándose en prejuicios de cualquier tipo hasta el punto de adoptar medidas muy peligrosas y una queja ante la situación de muchas personas enfermas que precisamente por el miedo al qué dirán, a la repercusión de que se conozca su caso o, simplemente, a que los miedos y prejuicios se extiendan hacia el entorno, acaban viendo como sus actos son silenciados (en ocasiones aumentando el riesgo para terceros).

La espina
A veces un simple golpe de mala suerte puede dar al traste con nuestra vida, aunque un poco de negligencia o de dejadez por parte de algún tercero tampoco perjudica.

La soledad y el confinamiento en espacios limitados, sin estímulos ni interacción con otros puede ser el comienzo de una enfermedad de resultados imprevisibles.

Amor
Lo fácil, lo morboso o lo que me pide el cuerpo es hablar de canibalismo y de cuanto mueve, pero me gustaría creer que dentro de unas semanas cuando recuerde este relato en lo que pensaré es en la falta de rigurosidad de cada uno de nosotros cuando se nos reconviene y se nos intenta ayudar y de las consecuencias que una relación afectiva (familiar, amistosa, amorosa, etc...) mal entendida pueden llegar a acarrear para terceros.

El etíope
Castigar, prevenir y reinsertar. Las tres funciones de la pena. Eso es lo que  dice el Derecho o lo que yo estudie.

Cierto que no debería quedar ningún crimen sin castigo y que la sociedad y las víctimas requieren algún tipo de satisfacción por los hechos acontecidos pero ¿hasta qué punto cuando ha pasado el tiempo y el autor de los hechos ha abandonado por completo esa vida y ha rehecho la suya junto a otros a los que, además,  ha ayudado a prosperar debe apartársele de todo para reprenderle por hechos que hizo cuando era otra persona?

Valoración: me gusta mucho
 



Termino con la reseña de un relato muy breve y de un comic, ambos con relación con los libros, precuelas en los dos casos de "Storm Front", la primera novela de la serie protagonizada por Harry Dresden.

"Restoration of Faith" es un relato breve donde podemos tomar contacto por primera vez con lo que para mí es la más pura esencia de Harry, lo que le hace ser como es y que sea un personaje único.

Juego de palabras que se refiere tanto a la búsqueda de una niña llamada Faith que ha desaparecido del hogar paterno y la falta de ilusión y de esperanza de la joven con respecto a la vida, todo resuelto  en apenas 12 páginas.

Primera toma de contacto con el universo Dresden, el momento en que Karrin Murphy (que aún no es detective) y él se conocen y la primera sorpresa de la factoría de la mano de Gogoth el Troll.

"Welcome to the jungle" cuatro entregas de unas 35 páginas cada una, ilustradas por Ardian Syaf, que muestran el segundo componente que caracteriza las novelas, acción y riego, luchas desproporcionadas y malos muy crueles.

Visualmente agradable, con mucho del espíritu de las novelas, pero muy visual, muy ágil. Mi versión de Harry es algo distinta a la de las ilustraciones que aquí aparecen pero...

sábado, 1 de marzo de 2014

El crimen perfecto

"El crimen perfecto" es una colección de relatos cortos escrita por diversos escritores de novela negra. Con una temática común, la consecución del crimen perfecto (o al menos su intento), pero cada uno en su estilo.

Me decidí por leerlo porque, aparte de que las críticas (que eran buenas), era una buena posibilidad para ampliar horizontes, en esa búsqueda constante por dar con algo distinto y llamativo. Y, en general, estoy contento, porque de las siete historias que componen el libro hay cuatro que me han llamado bastante la atención y sólo una era de un autor que ya conocía de antes, Brian Freeman.

Así que bien, bastante bien, de hecho. Con varios nombres (Hallie Ephron o Karine Giébel) que rápidamente han sido incorporados a mi lista de autores a seguir.

Advertencia: quien recolectó estas novelas no sabía lo que era un final con buen sabor de boca. Avisado quedas.

Sangre fría - Jane Casey: 

De todas las historias es la más corriente. Tanto por su trama como por su desarrollo. Sin grandes sorpresas, con una narración muy líneal, casi plana, carente de elementos llamativos. 

Muerte en la familia - Hallie Ephron: La primera sorpresa de la colección.

Sin sensación de thriller y con un ritmo acompasado, Ephron consigue darnos gato por liebre. Mientras nuestra atención está centrada donde ella quiere los acontecimientos reales suceden en otro lado. 
Sorprendente y atractiva, el relato gana mucho cuando lo terminas y te quedas con la sensación de que te han hecho la "cookie" y no te has enterado. Tramas familiares como centro de toda la novela y una protagonista muy interesante, la Dr. Lissane.

La muerte roja - Brian Freeman: 

Como he dicho antes, Freeman es un conocido de la casa y garantiza siempre entretenimiento y un rato agradable leyendo. "Agradable" entendido como "de buena lectura" porque inquietante, cuando quiere, puede ser como el que más, la verdad y esta es una de esas ocasiones.

"La muerte roja" es un thriller en toda regla, donde el lector cree tener todas las claves de la investigación desde el principio... y cada una de las veces en que se equivoca cree, de nuevo, ser capaz de reconducir sus ideas.

La posibilidad de ver a Jonathan Stride antes de que comenzase  su serie, con "Inmoral" y conociese a Selena. Aquí todavía está con Maggie Bei. 

Un lujo.

Palabras para una muerta - Nicci French: 

No sé si es la mas desagradable de las narraciones, es posible que no, por ahí está "La pareja perfecta", por ejemplo, pero si es la que tiene al protagonista más odioso y odiado de las siete historias, quizás, sólo quizás, porque quien narra la historia es el asesino y no te das cuenta hasta que la narración ha avanzado bastante.

La demostración de que a veces salirte con la tuya no es la mejor opción. 

Post mórtem - Karine Giébel:

La mejor historia de la colección. Y eso que hay un par "La muerte roja" y "Muerte en la familia", que están realmente bien, pero esta lo tiene todo... y es negra como ella sola.

Para definirla sin reventar la trama creo que lo mejor que se puede decir es que es el mejor ejemplo de: "timador timado", pero es que hay tantos giros y todos tan bien llevado que da igual que como lector te sitúes en un rol totalmente pasivo, incapaz de anticipar lo que va a pasar, porque es imposible dejar de leer.

¿Has visto, por ejemplo,  "Confidence" y "El jurado" y te gustaron? Esto es mejor, muuuucho mejor.

¡¡Vaya tres bichos y vaya final!!

Goodbye, Inc - Chris Mooney

A mí se me hizo un poco larga como historia, pero es que venía justo después de "Post mortem" así que tenía un granhandicap desde el principio.

Es una historia que habla del peligro que suponen algunas de las decisiones que tomamos y como sin querer nos sumergimos en espirales destructivas de las que es imposible salir.

El resultado es una narración inquietante pero que no aporta nada nuevo. 

Predecible hasta el final, le falta algo de gancho.

Y es que ejemplos de "familias" como ésta se han visto muchos en la televisión y en la literatura en los últimos años.

La pareja perfecta - Esther Verhoef

Una narración que me deja frío con una historia muy desagradable y un giro final que...

No sé como definirlo pero esta narración me sobra. Quizás porque de todas es la que me parece más tramposa y la menos atractiva. Y eso que hasta casi el último cuarto de la trama me tenía enganchado pero entonces, justo cuando debía llegar el "climax final", da un volantazo y termina...de forma rara.




jueves, 25 de julio de 2013

No existe sabiduría. Relatos

Cualquiera que siga el blog sabrá que no soy amante de los relatos cortos y aún menos de las colecciones.

Es cierto que siempre hay alguna excepción que confirma la regla pero son contadas. Normalmente o se trata de relatos con un mismo protagonista (por ejemplo algunas de las historias de Sherlock Holmes), o son historias con una temática o un entorno común o porque son la obra de un escritor que me gusta.

Esta última combinación es, de las tres, la más arriesgada porque no todos los buenos autores son capaces de llevar con brevedad y concisión sus obras. El año pasado, por ejemplo, pasó por aquí “El déspota adolescente” de Lorenzo Silva, y no me terminó de gustar. A lo mejor es que no me gusta tanto Lorenzo Silva, como Ruben Bevilacqua pero tras la lectura de su colección de relatos me quedé con la sensación de que le habia faltado… algo, su toque.

Algo totalmente distinto me sucedión con “Un caso del Comisario Jaritos y otros relatos clandestinos” de Petros Markaris, una colección emotiva, humana, bien llevada que reflejaba la realidad social griega y mostraba la difícil situación de ciertos colectivos dentro de la misma recordando siempre el estilo y el sentir de Petros Markaris y eso que Jaritos sólo salía en un relato y dos páginas de otro mal contadas.

“No existe sabiduría” es de Gianrico Carofiglio y eso para mí es sagrado, lo que no quita para que no me parezca una obra “redonda”. Puede que si el orden las historias hubiese sido distinto mi valoración también hubiese cambiado (para mejor), porque aunque en todos los relatos se nota ese toque amargo/triste/resignado que caracteriza a Carofiglio, falta ese toque esperanzador que caracteriza los finales de muchas de sus obras.

En cuanto al tono y a la forma en que está escrito esta colección de relatos me parece mas próxima a “El silencio de la ola” que, por ejemplo, a “las perfecciones provisionales”, quizás porque es una obra más plural, quizás porque en la última está Guerrieri y eso cambia la percepción de la obra…

De las historias me quedo con “Ciudades” un relato bello y conmovedor que me arrancó una sonrisa y con “Informaciones sumarias en Bogotá” que muestra una parte de la dura realidad colombiana.

A continuación incluyo un pequeño comentario sobre las distintas historias:

No existe la sabiduría: Un encuentro sorprendente en un aeropuerto, donde dos personas con nada en común y mucho que perder encuentran un punto en común durante un breve instante de su vida.

Vigilias: Un relato que habla de las miserias humanas y como el qué dirán puede acabar con una buena obra.

Entrevista a Tex Willer: Hasta que no he mirado en Internet no sabía si se trata de una entrevista a un personaje “real” de ficción o si se trataba de una conversación con un amigo invisible. Irreal, ocurrente y con algún golpe gracioso.

Giulia: Una historia que nunca pensé que pudiese ver escrita por Carofiglio. Sólo por eso merece la pena.

Mona Lisa: La desaparición de una niña sirve para que conozcamos la complicada que puede llegar a ser una investigación cuando todo está llamado a salir mal.

Ciudades: Para mí habría sido un grandísimo broche a la colección. Un encuentro en un aeropuerto y en el vuelo posterior a Madrid. La ternura comprimida en muy pocas páginas.

Informaciones sumarias en Bogotá: La desaparición de una cooperante de Médicos sin Fronteras sirve para mostrar la realidad de Colombia y la difícil (y complicada) situación en la que se desenvuelven quienes intentan ayudar en la zona..

El maestro de bastón: Ni frío ni calor, salvo quizá por el final. La historia sobre un niño que empieza a alcanzar la madurez durante un verano lejos de casa.

La paradoja del policía: De todos los relatos, posiblemente el “más” Carofiglio. Una entrevista a un policía que muestra la realidad de la labor policial (en todas sus variantes) mostrando, sin pudor, algunos de los grandes problemas del sistema.

La doble vida de Natalia Blum: Una historia triste en la que vemos como lo que comienza siendo un “tira y afloja” de un editor con una posible escritora acaba en un drama humano cuando este entiende la realidad de lo que sucedía realmente.

Obligado a dar una puntuación porque lo hago así últimamente, creo que sería un 7, aunque, como he dicho antes, hay contrastes.

Para mí es una lectura interesante, lo que no tengo claro es que económicamente compense pero eso ya va en función de los gustos de cada uno. En mi caso es que “Es Carofiglio”.

miércoles, 18 de abril de 2012

Un caso del Comisario Jaritos y otros relatos clandestinos

Dentro del retrato que Petros Markaris realiza de la sociedad griega la inmigración siempre está presente. En “Un caso del Comisario Jaritos y otros relatos clandestinos” le otorga el protagonismo casi de forma absoluta.


Un ejercicio narrativo en el que se analiza este tema tan conflictivo desde distintas perspectivas, abriendo un abanico de posibilidades que tendemos a olvidar.


Ingleses, franceses y portugueses


De los 9 relatos que componen la obra este es el único protagonizado por Kostas Jaritos. Una buena forma de aproximarse al singular comisario y a su universo.

Ambientada en la Eurocopa de Portugal (la misma en que Grecia se proclamó campeona ante la sorpresa y estupor de todos) el relato habla de cómo cambió el mundo tras los atentados terroristas de Nueva York y Madrid.

Una crítica con humor al clima de alarma social generado desde las instituciones estatales, la ingerencia americana en los asuntos de las demás naciones y una sociedad cada vez más invasiva que sacrifica el derecho a la intimidad para (y por) nuestra seguridad.


De refilón:

Una tragedia contada a ras de suelo desde el particular punto de vista de unos pies.

Curiosa, ingeniosa y trágica, describe las condiciones leoninas en las que se ven obligados a trabajar muchas de estas personas y la dura (y peligrosa) rivalidad que se establece entre ellos.

Originalidad al 100%. Un gusto exquisito.


• La emancipación de Tatiana

Algo nuevo en la obra de Markaris, el inmigrante no como alguien rechazado sino como alguien que rechaza, incapaz no abraza la cultura y realidad del país de adopción, con los problemas que eso genera.
En este caso un inmigrante ruso de origen griego dueño de un restaurante enfrentado a la mafia local y a una situación familiar un tanto peculiar.
Dicen que el que siembra vientos recoge tempestades. Parece que en este caso es cierto.


• Café batido

El único relato que no tiene relación directa con la extranjería.
La clandestinidad la pone Jimmy, personaje literario y matón de segunda, que debe asesinar a una mujer por encargo de su creadora literaria, cumpliendo con unas limitaciones muy concretas.

Un ejercicio imaginativo sin parangón.


Suite para flauta y violín

La prueba tangible de que sin importar los orígenes todos los seres humanos son iguales.
La historia de dos músicos callejeros, emigrantes ambos, cuyo orgullo puede con el amor y la necesidad, destruyendo todo lo que habían construido hasta la fecha, sumergiéndolos en una espiral destructiva que puede llegar a acabar con los dos.
Dicen que la música amansa a las fieras. Quien lo dijo no había leído esta historia.


• Sin decorados:

La historia de un dueño de restaurante y su camarero sudaní. El fútbol (las apuestas deportivas) como marco para explicar como olvidamos que la persona de enfrente (inmigrante o no) es un ser humano capaz de sentir y con una cantidad (limitada) de aguante. Sobrepasado ese límite las consecuencias pueden llegar a ser catastróficas.


Carta verde

La realidad a la que se deben enfrentar los emigrantes que regresan a casa. Aunque podría valer para exponer los problemas del capitalismo más extremo (el que llega al abuso). Siempre es más fácil abusar de quienes poseen menos medios, carecen de credibilidad social (¿quién va a creer a un inmigrante frente a un “nacional”?) y desconocen sus derechos. Pero, en esta tesitura, ¿que posibilidades tiene un griego “de pro” que regresa a su país de encontrar un trabajo "de perfil bajo" cuando sus compatriotas contratan a gente por salarios infimos e inclumpliendo la legislación vigente? parece que ninguna...


• Sonia y Varia

Mafia y prostitución. Dos de las palabras asociadas cuando se trata de inmigración de países del este.

La historia de dos prostitutas (con sus desgracias particulares) que encuentran la forma de liberarse de sus yugos aprovechando un homicidio involuntario.

La segunda, efímera y última aparición de Jaritos en este libro, justo para hacer bueno eso que tanto le gusta decir a mi padre: “¿que creías, que la policía es tonta?” (aunque el lo dice con un sentido menos literal).


Un cuento infantil

La historia de un hombre anciano que se sobrepone a todos sus prejuicios cuando conoce a una niña inmigrante sin saber que con ello está sellando su trágico final.
La demostración de que a veces las buenas obras no encuentran su justa recompensa.
El relato más duro de todos... pero igual de real.

domingo, 15 de enero de 2012

El déspota adolescente

No hace mucho, en un artículo en el que listaba los que para él han sido las mejores series del año pasado, el blogger Alberto Rey reflexionaba sobre el distinto propósito y finalidad que tenían formatos, en principio tan similares, como el de película y el de la miniserie de televisión.

Entonces, mientras elucubraba sobre si "aquella reflexión sobre formatos mediaticos" era extrapolable al mundo literario y si, en mi caso, prefería historias contadas en una sola novela o aquellas otras narradas a lo largo de una serie, llegué a una extraña conclusión...no sé si prefiero los unos o los otros pero lo que sé seguro es que el relato corto no es un formato que me guste. ¡¡Ojo!!, que me refiero a historias cortas y no a novelas cortas. No es lo mismo "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" de Stevenson (con sus 80 páginas), que, por ejemplo, alguno de los relatos cortos de "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar" de Anna Gavalda.

Incapaz en un primer momento de explicar el por qué de mi aseveración pensé en dos situaciones que describiesen, aunque fuese de forma sesgada, el motivo de mi rechazo. Así pensé en dos situaciones, más o menos cotidianas, que reflejar mis porqués...

Supuesto A: Allí, al fondo, ves a un grupo de personas que conoces (da igual si son amigos con los que has quedado, compañeros de trabajo o familiares). Están absortos escuchando la historia que está contando uno de ellos, así que, cuando llegas a su altura en silencio, te sitúas en el primer hueco que ves, espectante, intentando descubrir de qué están hablando. Pero, cuando aún no te has llegado a enterar de qué va la cosa, el orador termina de contar su historia. Parecía ser un chiste o una anécdota muy graciosa, al menos todos se están riendo, incluso Mariano, que mira que es seco, está tronchado de la risa, mientras tú, que acabas de llegar y no sabes de que va la historia te quedas con un palmo de narices...

En general, cuando me dispongo a leer un relato corto tengo la sensación de que estoy entrando en la sesión de una pelicula (en un cine cualquier...ahora más bien en un multicine cualquiera) y la película ya está algo más que empezada y al final todo parecía girar alrededor de esos fatídicos 5 minutos de metraje que me he perdido (¡¡malditos problemas para aparcar!!). Es esa sensación de que me estoy perdiendo algo la que me desagrada, esa especie de carrera que emprendo contra el reloj y su tic-toc,tic-toc, para situarme en la historia antes de que esta concluya y me quede con cara de tonto... y nunca sé si es que yo no estaba preparado cuando empecé a leer o es que realmente es el autor el que no ha sabido "hacerme entrar" en la obra.

*****

Supuesto B: Estás en un banquete (por un cumpleaños, un evento del trabajo o una boda, el motivo no importa, estás ahí, ¿que más da el por qué?, ¡¡no seas tan pejiguero!!) y alguien (camarero o invitado, amigo o desconocido) te ofrece uno de los tentempiés diminutos que ocupan una parte cada vez menos significativa de la bandeja. 
Algo indeciso, pues lo único que puedes deducir de lo que está ante ti, es que parece un saquito de patata relleno de algún tipo de sustancia untosa, te hacer con una de esas minúsculas porciones y, armándote de valor, lo introduces en tu boca.
La explosión de saber que emerge del objeto (sigues y seguirás sin saber de qué se trata) te embriaga y subyuga. Sin embargo, nada dura eternamente y tan pronto como tragas todo ese gozo condensado ha sido relegado al pasado. Quieres más.. pero, ¿dónde está la maldita bandeja??
Te giras a un lado y a otro en pos de un vislumbramiento fugaz, con un sólo pensamiento asaltando tu mente... ¡¡más, quiero más!! ... cuando cinco minutos más tarde das con la dichosa bandeja que, como suele suceder (¡¡maldito sean Murphy y su ley!!), se encontraba en la otra punta de la estancia. Cuando llegas hasta donde está, acalorado y exaltado, ansioso por probar un bocado más, descubres que ya no queda ninguna gota más de esa misteriosa ambrosía...

No hay cosa que más rabia me dé que dar con algo que me gusta y que justo entonces me lo quiten. ¡Como si no fuese bastante complicada de por sí la vida como para que encima me anden tocando las narices!. Sí,  sé que con las "novelas-novelas" (si se me permite la licencia) también pasa pero el proceso es más lento, más largo, da más tiempo a disfrutar. A ver si así queda algo más claro: si corro los 100 metros, durante esos 100 metros no me da tiempo casi ni a respirar, mucho menos a pensar. Tengo que asimilar cuanto acontece y responder a los imprevistos sobre la marcha, por instinto. Si corro 5 kilómetros, a lo mejor al principio sólo pienso en correr pero al cabo de un rato, el cuerpo acaba funciona casi-casi solo y la cabeza puede ir por libre...

*****

En resumen, salvo en contadas ocasiones, los relatos cortos me dejan frío y, normalmente, insatisfecho. Podría decir indiferente pero la verdad es que, a la larga, esa frialdad tiene tendencia a convertirse en animadversión, no en indiferencia. Como no me sobra el tiempo (y tampoco el dinero, para que engañarnos), invertir en un/unas historia/s que no me terminan de convencer o que (no se si casi es peor) me dejan tal y como estaba, siempre acaba por provocarme cierto malestar.

Habrá quien piense que eso es porque no he dado todavía con el relato corto que me abra los ojos. Lo cierto es que, en general, no tengo queja de los recopilatorios de relatos cortos que han caído en mis manos hasta la fecha. "Cuentos para pensar" de Jorge Bucay, "El gato negro y otros cuentos" o "El escarabajo de oro y otros relatos" de Poe,  "Yo robot" de Asimov o, la arriba citada "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar" de Gavalda. Todos ellos me han gustado. Es cierto que unos más que otros (algunos de los cuentos de Bucay los tengo siempre presentes) pero, salvo contadas excepciones, son "obras" (porque si digo novelas puede originar alguna confusión) que no dejan mucho poso. Es más, cuando intento recordarlas, me suelo encontrar con que no soy capaz de separar los relatos, sólo la idea que subyace en el fondo de alguno de ellos (o de todos si tienen un eje central común).

Y sabiendo todo esto, ¿por qué compré "El déspota adolescente"? Primero, por aquel entonces (no hace tanto, un par de semanas, más o menos) ya estaba en mi poder esta recopilación dede relatos cortos que el escritor Lorenzo Silva había ido publicando en su página web entre 1998 y 2003. Segundo y más importante, no lo compré, fue un regalo que me trajeron los Reyes (je,je). Yo me limité a incluirlo en la carta junto con algunos otros libros y fueron ellos (los Reyes, claro), el destino o mi incapacidad para elegir alguna de entre las "novelas-novelas" de Lorenzo Silva, lo que quiso que acabase esta obra en mis manos.

Hoy no lo lamento. Podría decir que porque  hasta la fecha no había leído ninguna otra novela escrita por él  que no fuesen las protagonizadas por Bevilacqua y Chamorro y no estaría mintiendo en modo alguno aunque sí faltaría un poco a la verdad. Lo cierto es que no lo he lamentado porque, aun cuando con algunas de sus historias he tenido los mismos (o similares) problemas que los expuestos un poco más arriba, con otras no ha sido así y sea por el (¿elevado?) número en que estas segundas han hecho aparición  o por su calidad, me quedo convencido de que alguna de sus historias, como la del joven Jonathan en "Sonríe, mama", permanecerán en mí durante bastante tiempo.

No niego que conforme vaya acumulando nuevas lecturas y mis propias vivencias vayan ocupando espacio en mi memoria (un espacio muy limitado, como ya reconocía Sherlock Holmes), algunas de sus historias se irán diluyendo. Estoy casi convencido de que la "Fábula de Polito y Gamboa" será una de las primeras y posiblemente "La tentación de Spinoza" no le vaya muy a la zaga. Pero hay otras (bastantes más de las que llegué a pensar antes de empezar su lectura) que permanecerán. Mucho tiene que ver en estos casos el que el protagonismo del relato lo tengan una serie de experiencias pasadas, vivencias que han marcado el devenir de los protagonistas, que en algún caso me han resultado bastante cercanas. ¡¡Y no, "la cabezada del canónigo" no ha sido una de ellas, aunque su juego entre "lo que es mero sueño", "lo que es pesadilla" y lo que es "recuerdo" me ha llamado mucho la atención (y me hizo sonreír).

Dice en su prólogo Lorenzo Silva que son relatos que tienen en común "la juventud" aunque él, poco después, la equipara con "la inmadurez". Para mí la segunda tiene menos cabida en la novela, a pesar de ser, en muchos casos, sinónimo de la primera. Creo que muchas, si no todas, las historias tienen en común el tratarse de vidas marcadas por acontecimientos pasados (más o menos recientes). Sucesos que condicionan el devenir de las vidas de los distintos protagonistas, en muchos casos, para mal (y el que avisa no es traidor).

De entre todas, las narraciones que mejor parecen reflejar el trasfondo que intenta plasmar su autor son dos: "El déspota adolescente", que da nombre a estar recopilación y que, siendo el primero que escribió, adolece de cierta opacidad lingüística, con un estilo algo rebuscado/recargado, a pesar de ser, curiosamente, la historia que mejor ejemplifique el pensamiento (posiblemente atemporal) de cualquier adolescente y "Sigurd, el elegido" o como la vida nos puede llevar por mil y un caminos distintos, a veces desdiciéndonos de lo que hemos hecho poco tiempo antes.

Creo que es conveniente advertir que Lorenzo Silva no es siempre un autor de verbo fácil. Las acotaciones, aclaraciones y en ocasiones vocablos en desuso pueden hacer (y hacen) aparición con cierta profusión pero a mí, salvo en un par de historias (fundamentalmente la de "El déspota adolescente") no me ha impedido, ni molestado la lectura. Es más este relato es un buen ejemplo para ver como, a lo largo de las historias, el lenguaje y las formas evolucionan acercándose más a las del "Lorenzo-Silva-actual", ese que cautiva por la forma tanto como por el fondo, siendo capaz, incluso, de marcar el ritmo de lectura de quien intenta seguir sus historias.

Yo terminé la lectura con una doble alegría: por un lado la del reencuentro con un escritor que me gusta (acompañada, eso sí, del placer de sentir que no me había equivocado en la elección de la obra); por otro, el saber que el año pasado debí de ser muy bueno porque la edición que me han traído los Reyes cuenta con dos historias adicionales, "Contártelo, Adela" y "Sonríe, mama", que ponen un broche inmejorable a las historias anteriores.