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miércoles, 3 de octubre de 2018

Snapshot

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Como suele suceder cuando leo a Brandon Sanderson, llega la hora de comentar y me parto en dos.

El niño que aún habita en mí sólo saber gritar que le ha encantado y se lo ha pasado genial, que quiere más y más, que lo único que quiere es más.

Mi lado más cínico (que imagino que imagino que ya está mancillado por mi vertiente más tiñosa) ha esperado un par de semanas para encontrar un par de referencias cinematográficas a las que aferrarse para justificar un ataque en condiciones, argumentando un posible mashup con ínfulas, que le permita aumentar el continuo resquemor ante un escritor con una producción literaria y artística que convierte el trabajo del resto de los mortales en una pantomima.

Pero ante los ojos abiertos como platos de "mi" niño interior, el cínico recula un poco y acepta, muy a su pesar y a regañadientes, que en un número tan reducido de páginas hay pocos autores capaces de construir una novela tan completa, compleja y entretenida.

Entrar al detalle es reventar una trama que tiene precisamente en la sorpresa su gracia, así que no puedo más que afirmar, sin lugar a dudas, que en esa lista de novelas de este autor que he encontrado el tiempo para ir leyendo, las novellas, esas historias más cortas de lo habitual de unas 100 páginas (un poco más en este caso) son, sin lugar a dudas, lo mejor de su obra. 

Es cuando el autor incrementa el número de sus páginas cuando se diluye un poco y acaba por romper parte del hechizo (me refiero aquí a "Nacidos de la Bruma" y "Steelheart" y no a "Elantris", que sigue siendo una de sus novelas favoritas (quizás, simplemente, porque está a medio camino entre los dos formatos)).

Sin conocerle y dudando de que sea posible que una persona tan prolífica en su labor pueda disponer de tiempo suficiente para "coger" ideas de libros y películas para "hacerlas" suyas, resulta difícil no encontrar referencias en su historia al mejor Christopher Nolan  y quizás, sólo quizás, a M. Night Shyamalan al final.

Directa, concienzuda, mucho más compleja de lo que cabría esperar en una historia que ocupa tan poco espacio y con la dosis justa de descripción (que es donde para mi gusto  pierde en las historias de más de 400 páginas) el autor construye una narración única, impactante, que llega y cautiva sin igual.

Quizás no termine de tener la capacidad innovadora de "Legion" y está muy lejos del esteticismo, la plasticidad y el sentimiento de "El alma del emperador", pero consigo imaginar un lector que, si le dedique el tiempo necesario, no acabe alucinado con la lectura y se llegue a plantear una relectura para terminar de cuadrar todo.

Sobria hasta el extremo y con personajes duros y correosos, en apenas 10 páginas estás dentro de la historia aunque no terminas de encontrarte cómodo (totalmente sumergido) hasta la mitad del relato, que es cuando la se dispara.

Sin el recuerdo constante de alguna película de Nolan de fondo, habría disfrutado aún más de la lectura, pero la espera de lo que tenía que venir acaba favoreciendo la sorpresa final cuando un giro (inesperado pero creíble) te hace entender que no eras tan listo como pensabas, por mucho que justo antes de la explicación final hayas llegado a captar todo el conjunto.

Valoración: me ha gustado mucho.

100% adulta, lejos del young fantasy que abarcó con la serie de "Alcatraz", "Snapshot" es un hardboiled con ciencia-ficción que puede hacer las delicias de los amantes de la novela negra con miras. Puede que incluso a ese tipo de lector le guste aún más que al amante habitual de la sci-fi clásica.

Un pero... es probable que no sea un libro para releer (a diferencia de "El alma del emperador" o "Legión") al perder parte de la magia y misterio inicial tras la primera lectura.

En otros...

Poco tiempo para experimentos... fundamentalmente musicales: "Of the night" de Bastille, para nostálgicos y "Thunderclouds" esa canción que fusiona Sia en su arranque con un sonido muy Kill Bill para meterse en tu cabeza y no salir ni con agua caliente.


jueves, 17 de agosto de 2017

Ready player one


Ésta es una de las novelas pendientes que más tiempo hace que estaba cogiendo polvo en el estante de la biblioteca. Una de esas lecturas a las que quieres meter mano pero que tienes siempre miedo a qué será lo que realmente encuentres.

Las críticas que había leído eras muy buenas y aunque la sostenía en mis manos finalmente acababa desechada pero hace cosa de un mes vi el trailer de la película y decidí que era el momento (quisiese o no), no fuese a ser que alguien de alrededor me reventase la historia.

Así que hace dos semanas llegué a "Ready player one" con el "Tom Sawyer" de Rush sonando en el ordenador (un efecto secundario inevitable del trailer. Uno que, afortunadamente, parece estar mitigándose días).

Ha sido una lectura larga, que (cosa rara) se ha prolongado casi dos semanas, aunque reconozco que me ha cogido en un momento de cansancio y necesidad de unos días de desconexión, así que no toda la culpa es de su autor. Sólo la justa.

No creo que sea justo analizar la novela de Ernest Cline sin afrontarlo desde tres perspectivas distintas:

Fan de los 80. Da igual si se trata de su música, las películas de aquella época o algún libro (estos los menos), la novela es un revival de la época. Un enaltecimiento de todo lo que vivimos los que cuando pensamos en un ordenador aún recordamos carraquillas nonagenarias y al pensar en consolas lo hacemos con la imagen del Zelda de maquinita portatil en un patio de recreo o en los juegos de asteroides de la maquina del bar.  

A nivel cultural posee un carácter universal y multidisciplinar, aunque priman las referencias cinéfilas, las series de televisión y algún acompañamiento musical, tanto europeo como americano, pasando por varios referentes asiáticos. En eso mola.

Un totum revolutum genial para nostálgicos y teenagers en cuerpos cuarentones. Un flash back constante, un viaje por el baúl de los recuerdos (eso sí, sin Karina) y la bajada a la realidad de aquellos soñadores que hace veinte años creíamos que la realidad virtual y la interacción sensorial con los juegos (y películas) sería algo que veríamos, sentiríamos  y disfrutaríamos a lo largo de nuestra vida.

Adolescente / Young adult: Quizás algo perdido en alguna referencia pero situado ante un universo increíble, lleno de referencias que pueden despertar su curiosidad, con una temática asequible y un lenguaje y contenido aceptable para aquellos entre los 14 y los 20. 

Puede ser una buena forma de acercar dos generaciones tan distintas. Un acercamiento padres e hijos con el que compartir referencias, batallitas y mil historias.

En la época de youtube, el streaming y demás fanfarria, una oportunidad de acceder a un catálogo basto y muy extenso de referencias que buscar, investigar y cotillear.

Lector habitual que no se encuentra en ninguno de los dos casos anteriores (con matices para los amantes de la fantasía más genérica y la distopia tan de moda)

Es el caso de toda esa gente que busca personajes sólidos, tramas bien llevadas y argumentos de peso. 

Alguien que disfrutó con "Un mundo feliz" y busca algo parecido o que sin ser amante de la fantasía es capaz de disfrutar con "Juego de tronos" (engañandose de la forma que quiera sobre lo que está viendo realmente)... a esa gente le va a faltar algo o un poco más que "un" algo, y lo digo yo que hasta cierto punto estoy más en el primer punto que en este tercero.

Para mi gusto a la novela le falta...

Un personaje profundo. Empaque de verdad, no esa patina que casi todos los personajes del subgénero "young" poseen y que aguanta el primer rascado. A Parzival/Wade le falta y bastante, por mucho que en el último cuarto de la novela su creador intente enmendarlo y darle un mayor trasfondo.

La misma profundidad le falta a la historia, que parte de una premisa muy chula pero se va diluyendo, convertida más en un álbum de fotos genial que rememora la cultura ochentera en todo su esplendor pero que deja mucho hueco sin llenar.

Empieza a ser práctica generalizada que las distopias usen los "mundos (post)apocalípticos" mas como escenarios de los que partir que como forma de realizar una denuncia social en condiciones. "Ready player one" no tiene nada de "Fahrenheit 451" o "Soy leyenda" y es una pena porque mimbres había para haber hecho algo más.

O para hablar de la pérdida de identidad, del placer cortoplacista de la realidad virtual, de los mundos que nos permiten huir de la realidad o reinventarnos (incluso físicamente) para ser aceptados.

Si la denuncia social queda atrás demasiado pronto, de la historia de amor que  debería llevarnos en volandas durante el pasaje más aspero de la novela poco o nada hay, con una capacidad para emocionar/empatizar que ralla el 0 y un personaje aséptico que parece más un mal avatar que un personaje real de carne y hueso. 

En cuanto a la lectura, que es quizás su mayor pero...

El primer tercio arranca bien. Fuerte, con algo de ritmo y mostrando un mundo bastante singular que hace las delicias del amante de la época y promete.

Luego llega una travesía por el desierto que se eterniza. Un periodo árido, algo pueril, que se extiende casi hasta el último cuarto de la obra y que te va alejando de la narración. 

Saturado de tantas referencias y con tan poco que llevarte a la boca acabas algo aburrido y amuermado, mirando lo que te queda para terminar el castigo. Quizás aquí algún "young" discrepe. Dejé ese periodo atrás hace ya demasiado así que no puedo ponerme en su lugar... ¡¡y mira que lo siento!!

El final, ese último cuarto, algo mejor. Inocente en algún pasaje, pero más dinámico y, al menos, entretenido. 

En una obra narrada en primera persona el interés aumenta cuando (aunque la acción sigue siendo narrada igual) el peso lse reparte con la presencia de Hache, Art3mis y Shoto en la narración, por desgracia, de aproximadamente 400 páginas, cerca de 200 son en solitario, con un personaje que no capta y la lectura se resiente... demasiado.

Así que llega el momento final.

Valoración: Está bien. Por algún recuerdo que he podido recuperar al leer determinados pasajes hasta me plantearía dar algo más pero como lectura, desde un punto de vista sincero y sin añadidos personales, creo que es la nota correcta.

No puedo decir que esté mal porque no es así pero realmente no es una lectura que recomendaría a quienes no disfruten de la época (y sus referencias) hayan pasado ya cierta edad. O sea, los de las categorías 1 y 2, pueden darle una oportunidad bajo su responsabilidad. A los que no les guste la cultura ochentera, no se les haya perdido nada allí o se duerman viendo "Los Goonies", que ni lo intenten.

Creo que había más jugo que sacar, que la trama debería haber aportado más al lector. 

Mi esperanza... que la cosa mejore en el cine, con las distintas canciones sonando y metiéndo en situación y mucha más imagen que recordar y evocar, con mucha menos "enumeración" fría y detallista hasta el exceso. 

"Ready player one" es un catálogo de los 80, no una lectura interactiva que te arrastre. Se construye entorno a la época pero no te hace sentir partícipe y salvo un pequeño instante donde realmente eres capaz de desentrañar tú el acertijo y sentirte dentro, en general te mantiene demasiado distante de lo que sucede, despreocupado de lo que sucede/lees.

lunes, 17 de julio de 2017

Dauntless - The lost fleet, vol. 1



Me gusta mucho la Ciencia-Ficción pero no soy especialmente devoto de la Space Opera, que, para lo mucho que me gusta visualmente, en novela me parece que, en general, le falta bastante atractivo. Tiende a aburrirme, a resultarme monótona y carente de gracia.

Sin embargo Jack Campbell consiguió crear una novela interesante, amena y con algún elemento distinto que ha hecho que en conjunto me haya resultado atractiva y no se me haya hecho pesada.

Me ha gustado el planteamiento mesiánico de fondo. La lucha de un hombre contra la imagen idealizada que se ha construido sobre (una ficción) de su persona, y los problemas que supone para él tener que vivir/enfrentarse a esa sombra.

"Dauntless" no es "Dune", no tiene su carga de profundidad ni es tan visual y espectacular pero ofrece una visión distinta de la situación y durante la mayor parte de la narración asistimos a los denodados intentos del "Almirante" John Gueary por reconstruir su flota y mantener su autoridad contra todos aquellos que no creen en él, en quién no encuentran el héroe que rememora la Alianza.

En ese sentido el libro en conjunto está bien. Le falta algo de ritmo en algún momento, incluso se ralentiza durante alguna reflexión personal, pero es bastante realista y va aportando elementos distintos a la historia (como la posible presencia de una tercera entidad, ajena a la Alianza y el Sindicato, en el universo) y hace reflexionar o pensar sobre distintos aspectos de la humanidad, como su ansia guerrera y la pérdida de valores, moral y honor.

Su gran aliciente es el aporte realista de las batallas. Estamos acostumbrados a Star Trek, a Star Wars, a tener la sensación de que todo se ve como lo veríamos a través de la luna de un coche, que todo se mueve a la misma velocidad y que lo que vemos se produce en tiempo real. 

Jack Campbell construye su historia partiendo de una premisa lógica, si las naves se mueven más rápido que la velocidad de la luz y las distancias son abismales, la imagen que percibimos y lo que detectan los sensores siempre va por detrás de la realidad, por lo que en una batalla (y en los cálculos previos) es imposible saber exáctamente lo que está pasando y todo se desarrolla gracias a la capacidad de anticipación y de improvisación, con la incógnita siempre de si lo que estamos haciendo responde a la realidad o a una presunción errónea que condenará a la flota al fracaso.

Es un planteamiento que yo no había visto antes y que me parece novedoso y real. La construcción y recreación de las batallas que realiza, las dudas del Almirante, los problemas para reaccionar y adaptar situaciones en tiempo real, me parece que aportan mucho a la historia (aunque hay alguna coletilla, como la de que no me enteraré de que alguien a entrado en el Sistema hasta pasadas un par de horas, que acaba siendo demasiado recurrente).

La pena es la pérdida de información durante las batallas. La confrontación. con formaciones que se realizan y desempeñan en tres dimensiones, apenas puede ser narrada de forma plástica y se pierde parte de la belleza y plasticidad de la lucha. Incluso para la imaginación a veces es difícil ser capaz de diseñar/entender/comprender el conjunto de lo que se está explicando. Es en esos momentos donde el deseo de ver la historia en el cine gana enteros para poder comprender mejor el desenlace de la confrontación. El problema es que en pantalla grande probablemente perdería parte de la magia y el encanto del papel, de la parte mesiánica y del proceso interno del protagonista.

De los personajes poco que decir. Están bien, quizás les falta un poco de carisma a varios pero supongo que parte de su comportamiento viene marcado por la sombra de "Black Jack", que se cierne sobre John Gueary y en una primera novela eso condiciona todo el desarrollo. 

Desjany, la capitán del Dauntless, apunta maneras y los duelos dialécticos y morales del Almirante Gueary con Victoria Rione están bastante bien, algo parecido pasa en los pocos momentos en los que aparece Caraballi, la máxima responsable de los marines de la flota de la Alianza. Sin embargo, en el entorno cerrado de las naves espaciales donde la aridez y monotonía de los escenarios no aporta nada y el peso de la trama recae casi íntegramente en los personajes, a éstos les falta algo de chicha que llevarse a la boca.

"Dauntless" es más Space Opera que "Star nomad", por ejemplo, la otra novela de Ciencia-Ficción que ha pasado por aquí últimamente. La novela de Buroker tiene algo más de estética Steam Punk, un deje más de aventuras, que esta otra que tiene una mayor estética militar y una reflexión más acorde con el concepto de ciencia-ficción que recuerdo y busco de vez en cuando, con temáticas y planteamientos que dejan margen a la reflexión.

Valoración: Me ha gustado. 

Fuera del mundo literario, poco nuevo que contar...

En música, quizás el "Malibú" de Miley Cyrus (quién me iba a decir a mí algo así...)

"The catch", "Billions", Stan Lee´s Lucky man, Covert affairs (season 2), terminando la primera de Daredevil, y acumulando mil proyectos e ideas que no hay forma de afrontar con días de 24 horas.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Star nomad - Fallen empire, vol. 1


Cuando uno busca la definición de space opera en la wikipedia se encuentra con esto: "subgénero de la ciencia ficción donde se relatan histotiras acerca de aventuras tratadas de forma futurista, tecnológica y, en ocasiones, romántica, y que en la mayor parte de los casos tienen lugar en el espacio". 

Es una definición curiosa, que no se termina de ajustar a lo que yo asociaba con ese término pero me viene muy bien para establecer el paralelismo que tenía en mente desde ayer cuando acabé la novela y es que, desde que comencé con su lectura, no he podido quitarme de la cabeza la imagen del Ketty Jay, de Chris Wooding, con el que guarda muchas similitudes con la única gran diferencia (luego veremos más o matices dentro de lo general) de que una discurre en el espacio exterior como telón de fondo y la otra siempre lo hace dentro de un entorno planetario definido, sin que haya viajes interestelares de ningún tipo.

La base en ambos casos es común, capitán/piloto/comandante más o menos desdichado, con limitación de tripulación, que incorpora algún miembro nuevo al comienzo de la aventura viendose sumergido, sin comerlo ni beberlo (o haciéndolo sin medir las consecuencias) en una situación insospechada y altamente peligrosa.

El secretismo/misterio que envuelve a alguna de las nuevas incorporaciones, el pasado de algún miembro de la tripulación, algún hecho adicional que surge por sorpresa y pequeñas dosis de humor (en una serie más que nada situacionales y en la otra por incontinencia verbal de su protagonista) son los distintos aliños con el que cada uno de estos autores (Buroker y Wooding) rellenan los huecos de la aventura/intriga principal.

El entorno al final importa poco salvo para demostrar la imaginería de su creador y adornar, en algún momento, las posibles persecuciones en las que se ven inmersos. Aquí la balanza está inclinada hacia la serie del Ketty Jay, influido seguramente por mi gusto por la estética retrofuturista sobre cualquier posible imagen futurista space-opera que muchas veces acusa una estética fría, cruda y manida de estaciones espaciales donde los paneles metálicos, el ambiente claustrofóbico y los barracones se comen cualquier posible intento creativo.

En ese sentido el de Wooding es un universo/planeta/mundo mucho más complejo, variado e interesante, capaz de atraer y sorprender en la dosis justa al lector. 

Hablo, eso sí, condicionado por el hecho que que he leído más de una entrega de su serie y, por tanto, la construcción es más sencilla al disponer de un espacio mayor para crear.

Si pasa con los escenarios y el atrezzo también sucede con los personajes, siendo la creación de Buroker más lineal, tirando a plana y predecible, con un cyborg y un monje en su exigua plantilla y un entorno geopolítico inestable pero tampoco distinto a cosas que ya se han visto antes (no sólo en el mundo literario, también en el televisivo o cinematográfico).

Los habitantes del Ketty Jay son más carismáticos y están mejor construidos, capaces de sorprender y de repartir la carga de la novela entre diversas espaldas. En su caso lo marca la propia narración, que en "Retribution falls" o "The black lung captain" suele cambiar de perspectiva/protagonista con bastante facilidad, creando una imagen mucho más coral, plural, compleja e interesante al diversificar,  definiendo mejor distintas personalidad, caractéres, problemáticas, situaciones, luchas y disputas de formas muy distintas y enriqueciendo la narración con distintos pasados y relaciones personales que favorecen la creación de ambientes y tensiones distintos. Y como lector se agradece, porque rápidamente la lectura se convierte en entretenimiento cautivador, capaz de conseguir que te abstraigas del entorno, de tu vida y de la longitud de lo que lees.

En comparación con todo lo anterior "Star nomad" queda como algo más esquemático y típico, demasiado circunscrista a los tópicos del género y dependiendo en exceso del carisma de Alissa y del cyborg Leónidas, de la química/compatibilidad/respecto mutuo que pueda resultar de su interrelación,escenas de acción resueltas de forma rápida sin que lleguen a satisfacer las ansias de movimiento y con la adrenalina siempre en niveles bastante bajos  y con poco o nada especialmente novedoso que llevarse a la boca.

Distinta pero en el mismo entorno, hasta punto definición, de space opera, estaría la serie de los "Fantasmas de Gaunt" de Dan Abnett, que ofrece más y mejor, o al menos, más variado, dentro de la linealidad que puede suponer el saber que hay una misión y que hay que cumplirla. Ayuda que encontramos narración con distintos cambios de perspectiva/personaje,  todos ellos, además, provistos de carisma y personalidad únicas y, eso sí, un elevado volumen de acción y muertes que pueblan los distintos libros, donde la única seguridad de la que dispone el lector es que es casi imposible que al final lleguen los mismos que comenzaron la historia. 

En esa incertidumbre reside uno de los secretos de su éxito y una de las carencias de las que esta primera entrega de la serie "Fallen empire" adolece, al no conseguir transmitir al lector esa simpatía y acercamiento hacia los protagonistas que, ante la sensación de que algo puede pasar, haga que sientas inquietud por el futuro de alguno de los protagonistas o preocupación por su devenir futuro.
Con todo lo que he puesto es evidente que no me cuento entre los fans devotos de la novela pero sí me gustaría decir que siendo justos y sin entrar a que existen alternativas que me convencen mucho más, está bastante bien y ha cumplido perfectamente con su objetivo, que no era otro en estos días que distraer y ayudar a desconectar. 

El ritmo es lo suficientemente vivo como para leerla de un tirón sin problemas y la narración te atrapa lo suficiente para que no remolonees a la hora de intentar cogerlo, el inglés, además, no es especialmente complejo y el mundo que ha creado Buroker no exige un ejercicio muy exigente de imaginación si te has movido anteriormente por novelas similares.

Alissa y Leónidas gustan, tienen química y forman un buen equipo, quizás demasiado, hasta el punto de que el resto de personajes quedan bastante desdibujados y el foco del lector siempre se centra en ellos, en una narración individual marcada por las inquietudes y perspectivas de la capitán.

La trama se inicia bien, tiene un bajón hasta que se lleva a cabo la primera etapa del viaje y a partir de ese momento recobra parte del pulso, manteniéndose en niveles aceptables aúnque no llega a explotar todo su potencial.

Valoración: está bien. Sin más pero también sin menos. Por si alguien tiene dudas leeré la segunda entrega de la serie, aunque tendrá que esperar un tiempo porque antes tengo demasiadas cosas pendientes que me llaman más la atención.


jueves, 4 de agosto de 2016

La bomba número seis y otros relatos



Llego a Paolo Bacigalupi tras muchos años de dar largas a su lectura. 

La primera vez que vi la portada de "La chica mecánica", fue en Londres y confieso que me cautivó. 

Durante varios días al visitar las librerías siempre encontraba el libro en las isletas centrales y no dejé de rondar a su alrededor durante mi estancia allí. Parecía fantasía y tenía un pintón, pero nunca llegué a mirar la sinopsis de la novela.

El tiempo pasó y hace algún tiempo me reencontré con la novela en una búsqueda por amazon. La sensación fue la misma, sólo que esta vez sí leí la reseña y me quedé con la confirmación de mi miedo, un único pensamiento ¿Busco evasión y me voy a sumergir en una novela que se centra en una proyección de lo que puede ser el mundo actual si se dan una serie de circunstancias que, para que engañarnos, cada vez son mas probables?

He rehuído su lectura desde entonces porque no estaba preparado. No tenía ganas de enfrentarme a lo que podía plantear la novela y las cuestiones que iban a subyacer en sus páginas.

Pero cuando vi esta colección de relatos cortos pensé que era una forma de acercarme a la prosa de Bacigalupi y su mensaje de una forma más sesgada, puntual y limitada.

Creo que no ha sido una valoración muy errónea porque tengo la sensación de que en varios de los relatos el mundo que aparece (el nuestro en un futuro no tan improbable), es el mismo que en el de "La chica mecánica", incluso da la sensación de que en uno de ellos aparezca el personaje del título.

Se trata de relatos interesantes, atrayentes pero también desoladores, aunque sólo sea porque es un mundo que cualquier día de estos puede acabar siendo el nuestro. Desde luego los elementos para llegar a él están ahí, puede que se trate de una mera cuestión de tiempo.

Termino su lectura satisfecho, contento de la elección y enamorado de la forma que tiene su autor de narrar y de introducirte en una historia distinta cada vez, pero con un poco de pesar por el mensaje que subyace en muchas de ellas y porque, quizás, en muchos casos ves en la sociedad actual muchas de las semillas necesarias para que ese "futuro literario" acabe por germinar.

Valoración: me gusta mucho.

Vaya por delante que me han gustado más los primeros relatos que los últimos, quizás demasiado reales o, simplemente, con temáticas menos agradecidas.

"La chica mecánica" caerá... pero creo que tardará algún tiempo aún, que me tengo que recuperar.

A continuación, para quién quiera hacerse una idea de lo que creo que se trata en los distintosrelatos, sin que se reviente nada de la trama...






Un bolsillo lleno de dharma

La primera historia y la primera sorpresa. 

Tiene un aire ciberpunk que no está tan presente en el resto de los relatos. El más liviano de todos, el que tiene menos carga personal para el lector y el más dinámico, pequeña dosis de adrenalina incluida.

Edificios biológicos, la dura lucha entre Nepal y China, la reencarnación,  la importancia de la religión no sólo como creencia personal sino como elemento aglutinador de todo un pueblo y una cuestión que subyace pero no se trata en el fondo, como es el hecho de si la personalidad de una persona pueda almacenarse en un soporte informático o, en otras palabras, si el alma se puede almacenar en otros soportes no corpóreos.

La chica aflautada

Una de mis historias favoritas y una de las más duras.

Me fascina el ambiente con que lo ha envuelto y alguno de sus personajes secundarios por su potencial. 

Imposible no mencionar la importancia de lo que trata, la forma en que lo hace y el final que elige el autor, que no es exactamente el que habría cogido yo pero que es igual de válido, aunque creo que entre lo que él elige y el que yo esperaba hay un serio un matiz más pesimista en el suyo.

Sociedad feudal, el mundo de la fama y la industria que se alimenta de la misma, el culto al cuerpo, en una historia donde el fenómeno fan, el poder y la lujuria se entrecruzan con la pérdida de identidad, la existencia dependiente del culto de los demás, las alteraciones biológicas y genéticas. 

Distintas formas de poder. Distintas maneras de representar la esclavitud y la libertad como fin a alcanzar, pero ¿a qué precio?

Seres de arena y escoria

Lo que pasa cuando el ser humano deja de necesitar otros seres para alimentarse, capaz de obtener el sustento de cualquier material y de curar casi cualquier herida y lesión.

Una reflexión sobre lo que nos convierte en humanos y si la dependencia de otras especies es una cuestión meramente alimentación o si es la interacción con otros la que nos ayuda a alcanzar una plenitud total como seres vivos.

No podía leer la novela y no pensar en los Astartes del Warhammer 40.000.

El pasho 

Otra de esas historias que marcan al lector. Una de mis preferidas.

El duelo intelectual y físico entre un abuelo y su nieto.

Dos generaciones, dos formas de entender el mundo, una lucha de dos voluntades inquebrantables.

El reflejo de la lucha entre la tradición y el cambio, el miedo a la pérdida de identidad personal y racial ante un todo común y monocorde. 

Y una honda reflexión sobre el conocimiento y sus múltiples peligros desde el que supone su adquisición y uso sin sin comprender las consecuencias del mismo hasta el que supone su uso como forma de dominación cuando acaba sirviendo para condenar al olvido enseñanzas y creencias pasadas con la consiguiente pérdida de identidad. 

Quizás sean los parajes, quizás el mensaje, quizás los distintos caracteres de los dos protagonistas pero no he podido evitar pensar en Dune y sus secuelas.
El fabricante de calorías

La explicación de como el deseo económico y el afan de enriquecimiento pueden llevar a la humanidad a su desaparición con las grandes empresas dispuestas a provocar un retroceso social y una involución a todos los niveles con tal de conseguir dominar los mercados y los gobiernos de las naciones.

Aquí son empresas dedicadas a la mejora de los cultivos pero se puede extrapolar a casi cualquier otra variante.

Puede que sea el origen del mundo de "La chica mecánica"

El cazador de tamariscos

El agua como motivo de ruptura social en un mundo hiperpoblado con escasez de recursos.

La lucha del individuo contra la maquinaria social, el convencimiento de que todos sabemos más que el sistema y somos capaces de engañarlo, convencidos siempre de que somos más listos que nadie.

Respuesta evolutiva

Una reflexión sobre la vida, sobre lo que hace que valga la pena cuando uno dispone de todo el tiempo del mundo por delante.

Tiempo contra ilusión.

La necesidad de cualquier persona de poder sentirse vivo.
¿Vivir infinitamente es sinónimo de vivir la vida?.  ¿Es lo mismo "vivir" que "estar vivo"?

Tarjeta amarilla

Relato sobre la caída en desgracia de un adinerado cuando una revolución popular hace caer el gobierno imperante.

Miserias, hambre y lucha. 

El cambio de posición dentro de la pirámide social sirve para ver las dos caras de la sociedad, la del que está arriba y la del que está en la parte más mísera de todas, la del paria social invisible para casi todos sin opciones de salir adelante.

Uno de los personajes menos agradables de leer de todo el libro. Realmente despreciable pero una herramienta increíble para hablar del ser humano y de lo que le mueve... de la soberbia, de la suerte... o de la importancia que pequeñas decisiones pueden tener en nuestro futuro.

Suave

El más difícil de comentar porque parte de un asesinato de un hombre a una mujer en el momento en el que éste explota sin control ante una situación como muchas otras del día a día.

Un personaje deleznable, que no asume sus actos pero que sirve para ver todo lo que nos rodea hoy en día por el mero hecho de vivir en esta socidad, la presión que tenemos siempre encima, que nos aliena y nos impide disfrutar de lo que es estar vivo. Y lo que pasa cuando uno se sale de "esa sociedad".


La bomba número 6

La historia de la humanidad el día que deja de necesitar hacer cosas por si misma porque hay un sistema ya operativo de máquinas que funcionan en automático.

Lo que sucede cuando la gente se dedica a la autocomplacencia, a dejarse llevar, volviendo a sus orígenes y prescindiendo de cualquier otra actividad que requiera el más mínimo esfuerzo: pensar, comunicarse, aprender... 

Pequeñas ofrendas 

La más extraña de las lecturas, puede que por ser la más dura, posiblemente porque de todas las lecturas puede que plantee la situación que más me cuesta aceptar.

El sacrificio de una vida para intentar generar una nueva vida mas sana en un mundo en el que los contaminantes y cuanto nos rodea (aire, agua, etc...) produce cambios en nuestro organismo que acaban generando malformaciones y niños enfermos. 








domingo, 22 de noviembre de 2015

Legión (Legion, Vol. 1)


Brandon Sanderson es uno de los escritores que más me gusta y, sin embargo, uno de los que más me cuesta leer.

Creativo, originial, con una capacidad asombrosa para generar atracción en el lector y sumergirle en cada uno de los mundos que crea, su capacidad para innovar parece directamente relacionada con la imposibilidad de realizar novelas breves. La extensión de prácticamente todas sus obras es descomunal y su lectura llega a convertirse en una especie de maratón para quién acepta el desafío. 

Esa sensación de terminar una lectura extenuado, si es puntual tiene su gracia, si es general se convierte en algo agotador, tanto que durante los últimos años he renegado de su lectura. De hecho quiero recordar que "The way of the kings" lleva en mi estantería casi desde su publicación (allá por 2009) pero su longitud me disuade y aún no he encontrado el ánimo para ponerme con él. 

Por eso, cuando publicó "Legión" algo se iluminó en mi interior y lo dejé bien marcado a la espera de encontrar el momento para hacerme con él y dedicarle tiempo. Cuando hace poco más de dos semanas finalmente lo adquirí y vi su extensión y me encontré con apenas 87 páginas en inglés no dudé en saltarme todo lo habido y por haber e iniciar su lectura.

Dos días, ese es el tiempo que tardé en ventilármelo. Una mezcla de ganas, disponibilidad y alguna pequeña renuncia a tiempo libre para poder acabarlo del tirón.

Novelón... ¿O era novelita? 

Por su extensión lo segundo . Por su calidad, la primera, indudablemente. Y esa es parte de su gracia, que, por primera vez, he terminado la lectura de una obra de Sanderson con hambre de más, satisfecho y esperanzado, deseoso de encontrar la siguiente novela porque aún me quedan fuerzas para más.

"Legion" es una obra concreta, directa, parca pero muy bien llevada. Mucho más que un canapé, un menú sabroso que te deja satisfecho pero no lleno.

Mantiene lo mejor de Sanderson, originalidad, personajes potentes, situaciones muy poco trilladas, con un desarrollo en muchas ocasiones impredecible y carece del que para mí ese único defecto, ese "ir siempre un poco más allá" forzando las cosas y llevándo al lector al límite.

Stephen Leeds es un señor personaje. Carismático, inteligente, con el que es muy fácil empatizar y a de quién quieres saber más y más. Sus aspectos, sus alucinaciones, son algo increible. Una vuelta de tuerca a la esquizofrenia que deja al lector patidifuso.

Ivy, Tobias, J.C... cada uno una faceta distinta de Stephen, cada uno una personalidad distinta, con sus propias patologías, un paso más en la originalidad de su creador, en la que a priori es su novela más mundana, y aún así es capaz de dejar muy atrás a "La tribu del uno" de Simon Hawke (la novela más original que había leído hasta entonces sobre la esquizofrenia).

Como todo lo que hace su creador, con coherencia. Con sensación de que todo está atado y bien atado y que poco a poco se va a ir deshojando la margarita, se va a ir descubriendo el misterio por completo. 

Y, encima, en esta novela buscando a un científico que ha creado un instrumento capaz de destruir la sociedad occidental tal y como la conocemos, sin necesidad de usar un arma. Algo único e increible, contra lo que es imposible argumentar (siento no ir más allá pero es que sería quitarle la mayor parte de la gracia a la novela y me parece injusto, ¿qué menos que poder disfrutarla en su totalidad con la frescura y la ingenuidad de quién no sabe dónde se sumerje?).

Quiero más. Así que ya he empezado a planificar cuando me hago con "legion: Skin deep", que tengo ganas de que me cuenten mucho más y si sólo son las 208 páginas que anuncian, ¡hago la ola! (¿Quién me iba a decir hace un par de años que echaría de menos un buen emoti para terminar una frase? ;D).

"Legion" ha conseguido que me reencuentre con Sanderson y que volviese a cotillear sobre él. La idea que empieza a sonar por varios blogs de un megauniverso que albergue y guarde relación con sus novelas de Fantasía me abre el apetito, aunque reconozco que también me da algo de canguelo, que leer 33-36 novelas que se pueden interrelacionar, por mucho que sea en mundos y con historias diversas suena a masoquismo puro y duro. 

De momento "El aliento de los dioses" y el "Rithmatista" sobrevuelan mi lista de la compra, veremos si como dice el dicho piano piano se va lontano.

Nota: 8

Y la semana que viene "Casanova y la mujer sin rostro". Parece que poco a poco voy cogiendo ritmo... y que he podido enganchar un par de novelas en condiciones casi consecutivas. ¡¡¡Que dure, que dure!! 
 

sábado, 7 de noviembre de 2015

I´m not a serial killer (No soy un serial killer) - Trilogia de John Wayne Cleaver, vol. 1



Si, como me pasó a mí, has leído infinidad de veces la sinopsis de esta novela viendo si finalmente te decidías a incorporarlo a la biblioteca...

Si has sentido curiosidad pero te ha faltado ese algo más para arrancar...

Si has cotilleado pero piensas que ese no es tu género, que ni negra, ni ciencia-ficción, ni fantasía... que los collage son para otros y los experimentos sólo con gaseosa...

Si ni siquiera sabías de la existencia de esta novela...

Corre a la librería (física o virtual) y hazte con ella.

Porque tu instinto no te engañaba, aunque parezca extraño.

Porque tras esa sobria cubierta hay mucho más de lo que esperas y tus espectativas no se van a ver defraudadas.

Hay novelas que de por sí son casi imposibles de encasillar pero si no te habrías querido perder "La mujer del viajero en el tiempo", "I-boy" o "Warm bodies", no lo dejes pasar.

Y nunca es tarde para ponerse a la última, quién va a saber que ni sabías que existía...

"No soy un serial killer" es una de las revelaciones de mi año. Es una buena novela, entretenida, original y solvente. Muy fácil de leer y con una extensión más que razonable.

Su mejor valor... un protagonista increible, John Wayne. Cautivador, atrayente y carismático (tanto como lo es su imposibilidad para hacerlo con los demás). Inteligente, curioso y, sobre todo, muy bien llevado.


 La creación de John justifica toda la novela. Su lucha interior, su relación amor-odio con el Dr. Neblín, la relación con su madre (donde no sólo hace aparición la socio/psicopatía, también la pugna de todo adolescente que se precie) y los dos o tres cruces que tiene con Brooke. Todo increible. Aunque, por encima de todo, el mayor logro es la capacidad de dar empaque y crear un increible ser en la forma de Mr. Monster, la personificación de los impulsos psicópatas-homicidas de John. Pocas veces sin intervenir un personaje ha tenido tanta presencia en una novela. Es esa sombra aterradora que está omnipresente. El mayor pulso de toda la novela. Mr. Monster se come a Brooke, a la madre, al Dr. Neblin y, por encima de todo, al Sr. Crowley.

La novela, más que nada, es una obra fantástica, que no fantasiosa. Tiene retazos muy oscuros pero no llega a ser una novela de miedo, tiene momentos emotivos pero no es nada sensible, hay una investigación por varias muertes y todo apunta a un asesino en serie pero no es una novela negra, hay pequeños retazos que recuerdan a Scream (ese periodista sensacionalista que aparece en varios momentos de la novela) y un par de momentos en los que cualquier lector acaba alabando al "bueno" de John, y mira que lo que hace y dice es de todo menos bueno.

Inesperada en su desarrollo, interesante en la forma en que gestiona toda la trama, dándole el protagonismo casi por completo a la puja interna de John, una aproximación a la psicopatía que me parece digna de mención por la facilidad con la que acerca al lector a lo que se supone que está experimentando una persona con una imposibilidad manifiesta para empatizar (lo que realmente es imposible es empatizar con él) y la facilidad con la que Dan Wells consigue que mientras te sumerges en la novela olvides los límites morales y cualquier otra implicación para corear como un poseso a John.

Le falta algo de prosa o quizás pediría algo de narración adicional en momentos muy puntuales pero tengo la sensación de que si lo hiciese parte de la magia se habría desvanecido, así que mejor las cosas como están y que nadie toque nada. Más sería alargarlo, menos precipitarlo. 

Deja con ganas de más aunque con la duda de si será posible encontrar una forma de seguir con la historia, una vez que parece bien cerrada. Lo comprobaré en cuanto acabe con las novelas que tengo pendientes para las próximas entregas, se lo ha ganado a pulso.

Una lectura más que recomendable para adolescentes que quieran ser cautivados, adultos que buscan algo distinto y mayores que quieran recuperar las sensaciones y dudas de la juventud.

Nota: 7

sábado, 25 de abril de 2015

La mirada de las furias

James Bond visita "Desafío Total".

Éresmos, un producto de laboratorio, el mejor espía industrial diseñado nunca, debe averiguar los secretos de una nave alienígena aparecida en un mundo prisión lejano antes de que la humanidad sea erradicada de la faz del Universo.

El mundo tiene una estética muy similar al Marte de Desafío Total. Quizás los personajes no tienen la peculiar fisonomía de la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger, pero el entorno terroso, rojizo y un ambiente un poco lumpen si es muy consistente.

El problema de esa comparación es que el lector espere mucho movimiento, mucho tiroteo, mucha acción. Y de eso tanto no hay. Tampoco abundan los gadgets, aunque alguna cosa curiosa sí que hay. Ni el humor, aunque un puntito cínico si que hay. Supongo, si se da un poco de manga ancha a quien escribe, que estaríamos ante el Bond de Daniel Craig: circunspecto, introspectivo, dubitativo... en descubrimiento de sí mismo y sus limitaciones.

Y aquí es donde llega la segunda comparación...

Teseo, Perseo o algún otro predestinado de la mitología griega protagoniza "Yo, robot"

Porque Éresmos es un geneto. Un producto de laboratorio. En teoría no es un "ser humano". Es una máquina de ingeniería biológica y condicionamiento genético.  No siente. Y, sin embargo... de repente empieza a hacerlo. Y se cuestiona... y duda... y sufre... y hasta encuentra la forma de romper su programación. Y lo hace mientras se enfrenta a la mayor/peor espada de Damocles del mundo, que alguien te vaticine el momento de tu muerte. 

Porque a parte de numerosas referencias a la antigüedad griega, de la presencia de las Furias y de algún estudio pormenorizado de las lenguas clásicas... también hay oráculos y de todos éstos son los únicos que siempre que aparecen condicionan las historias porque al final ya sabes cómo acaban las cosas, aunque no sabes la forma en que lo van a hacer.

Quizás por eso me ha gustado. Aunque no creo que sea sencillo de explicar.

Me gusta la cultura clásica. La mitología. La obra de Asimov. Alguno de los Bond y el Marte ochentero. 

Me gusta un personaje que sufre una metamorfosis, que se humaniza, que se autoexplora y que llega a cuestionarse. Que cambia por muchas cosas y por ninguna a la vez. Amor, miedo a la muerte, búsqueda de un objetivo en la vida o de un propósito final... entre todos lo mataron y él solo se murió. 

Me gusta que la historia empieza en Madrid, en la Universidad, que los nombres (salvo alguno concreto) son españoles, que es una ciencia-ficción de calidad y que entretiene. Que entiendes al personaje aunque no le llegas a querer, que los silencios en la acción y las pausas son para pensar y ver procesos internos, que mueven cosas dentro aprovechando que la novela no tiene un ritmo frenético, pero que tampoco aburre. Que no es una obra cultureta y pedorra que te lleva a desconectar porque no hay quién la aguante. No hay pedantería, no hay alardes gratuitos. Y eso está muy bien.

Creo que es una ficción más adulta que adolescente. Que a los más jóvenes les va a faltar algo de ritmo, que esperarán cyberpunk y se encontrarán un pseudoAsimov y no a todos les gustará... pero que hay mucha gente que no ama la ciencia-ficción que disfrutaría esta novela. Que explorarían otras posibilidades y alternativas, otros mundos y otro tipo de literatura y que a cambio podrían pensar y disertar. Porque al final podemos hablar de muchas cosas.

¿Qué es el amor?

¿Qué nos hace humanos? ¿o nacemos como tal?

¿Es saber que tenemos fecha de caducidad lo que nos iguala?

¿Somos conscientes de que esas grandes multinacionales ya existen y son las que nos gobiernan?

Nota: 7

Una buena novela y un gran escritor. Para mí su mejor obra sigue siendo "Salamina", que para mí es casi novela de culto. Pero "La mirada de las furias" ha sido una buena forma de retomar y descubrir una variante de Javier Negrete que desconocía. De reencontrarme con su estilo sobrio pero ligero de escribir. Quizás por eso he desenpolvado "La Espada de Fuego" a la espera de tener la oportunidad de releer y opinar sobre la misma muchos años después de su primera lectura, quizás con la esperanza de, en esta ocasión, plantearme leer la serie de Tramórea entera. 

Me gusta el final, porque no puede haber otro y el desarrollo porque habla de muchas cosas y plantea muchas dudas. Porque habla de corrupción, de instrumentalización, de las luchas entre las grandes empresas y multinacionales y la subyugación de la política y del control de los recursos, de espacio sin más fronteras que las impuestas por nuestro lento desarrollo. Porque me gusta la cultura clásica. Porque la mitología tiene algo épico y algo trágico. Porque la lucha por el destino