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miércoles, 31 de octubre de 2018

"Spider´s bite" y "Web of lies" - Elemental Assassin´s series, vol. 1 y 2




Siendo mi segunda fuente de sustento literario, la "Urban" se ha convertido en mi vía fundamental para cambiar de registro y sanear la cabeza.

Si sigues el blog desde hace algún tiempo serás consciente de que, a pesar de eso, es un género en el que me permito pocas licencias  con autores desconocidos (bastante menos que en otros géneros), resultado de varios intentos que acabaron en agua de borrajas, al encontrarme releyendo historias que ya había visto antes de boca (o pluma) de otros autores con mínimos ajustes literarios.

Tampoco ayuda mi interés en leer estas novelas (todas las fantásticas en general) en su idioma original (¡¡inglés por dios!!, que no doy para más), lo que me supone la suficiente pérdida de tiempo y esfuerzo como para, aunque las intercalo con el resto, no ser capaz de mantener una proporción exacta entre géneros. 

Esa intercalación asimétrica con una proporción de uno a cuatro o de uno a tres me deja mucho menos margen de maniobra, lo que unido a la tendencia de muchos de los autores que sigo a publicar una novela nueva al año (por lo menos), compromete mucho mis opciones futuras.

Por eso es raro ver algo realmente nuevo en esa categoría en el blog.

Sin embargo, en los últimos dos años se han incorporado a mi biblioteca dos autores del género: Stephen Blackmoore y Jennifer Estep.

Ambos autores se mueven en un espectro bastante oscuro  dentro de un género que, de por sí, ya lo es. Por eso mismo, por la libertad que me otorgan y por salirse de lo habitual, a los dos los considero adquisiciones muy interesantes aunque su ámbito de actuación y el umbral que tocan difiere bastante, siendo bastante más "negro" en todos los sentidos Blackmoore y mucho más "coloquial" dentro del género, Estep, aunque siempre lejos de otras novelas más light o que caen directamente en el romance sobrenatural.

Cierto que entre las dos series, la escrita por Stephen Blackmoore es, con diferencia, la más potente de las dos, pero como espero comentar en breve "Broken souls", dejaré cualquier comentario para ese post y me centraré en Estep, que es lo que tenía previsto para hoy.

De Jennifer Estep lo primero que puedo decir es que me gusta, lo segundo que cuando hablo de ella lo hago por mi lectura de dos entregas de "Elemental Assassin", no de "Mythos Academy", que es una serie que no he seguido todavía. 

Cuando digo que me gusta lo hago siendo muy consciente de que no es una de las grandes abanderadas (al menos para mí no lo es). No  estaría en mi top 3 de autores de este género pero creo que sí estaría en un bloque de 10 al que recurrir a lo largo del año, por encima de muchos otros.

Pros...

Me gusta el estilo con el que escribe. Su narración es directa, sencilla, cómoda de leer y con una parte descriptiva muy medida, ajustada a lo necesario para que el lector se ubique.

Es una obra de humanos aderezada con un par de razas más (al menos de momento), donde todo gira entorno a personajes, no a lugares exóticos o a un desfile de criaturas tal que acabas teniendo que llevar un bestiario propio para cuando coges el siguiente volumen de la serie. Así que el mundo que ha creado (o al menos el entorno en el que se desenvuelve su protagonista) resulta cómodo para el lector, lejos de extravagancias.

Los diálogos están bien y el bloque de 5 o 6 protagonistas, a día de hoy, es coherente y mantiene el tipo, adaptándose a lo que ha ido sucediendo en la narración.

No es una novela larga, se lee muy bien y creo que la parte de proceso interno de varios de los personajes es aceptable para cualquier lector, que verá un comportamiento que todos podemos llegar a compartir/entender.

Sus tramas tienen un par de giros o de historias paralelas que amenizan las pausas en la trama principal pero que, al menos en los dos casos de los que hablo, no resultan tan rocambolescas como para no cuadrar bien en el conjunto de la historia, que es donde está el foco fundamental.

Contra...

Como me pasa con las series de urban que sigo (o he seguido) en los últimos años, la sensación de que si la creadora es una escritora falta un punto de adrenalina y la acción se resuelve de forma demasiado somera, sin alaracas pero también sin un punto de atractivo que te cautive y te llame la atención. Son lecturas sin tensión. 

En ese sentido da la sensación de que si quieres que haya "mundo interior" es necesario renunciar a manifestaciones físicas por medio de confrontaciones. Es más, en ambas novelas la parte de las "luchas" tiende a ser breve con cierta sensación de brusquedad en su desarrolo.

Para mí...

Me gusta porque me parece una propuesta honesta.

Es directa, es ágil pero es, ante todo clara. 

Es una historia de/con personajes que sigues porque Jennifer Estep consigue que te identifiques y entiendas a Gin Blanco, incluso cuando escritora y protagonista te ponen ante situaciones donde el "proceder" no es especialmente legal.

Me gusta que no se pierde en historias transversales, que las tramas aparecen pero no convierten toda la lectura en una sucesión de encuentros/desencuentros/heridas y lesiones que transmita sensación de estar dentro de un coche de choque sin saber cuál es nuestro destino final y qué camino hemos seguido para llegar hasta ahí. Aunque admito que en el camino se pierde buena parte de la carga de la adrenalina de otros autores (a veces, según el momento, también necesaria, eso sí,  en su dosis justa).

Tiene un punto de humor en algún momento que me gusta, una parte de "ilegalidad" que me libera cuando leo la historia, secundarios con el suficiente peso y personalidad como para crear una sensación de coralidad que se agradece por momentos y, por supuesto, una trama sentimental que no le va mal y que cuenta con algún momento logrado que la hace  lo suficientemente entretenida (muy de serie de TV).

Me falta de cara a futuras entregas... un revés en las condiciones de desarrollo de la historia, que la lectura me lleve a asumir que en algún momento algún protagonista puede caer y desaparecer para siempre. Esa tensión/miedo que hace que la lectura tenga un punto cautivador y desasosegante que estas dos entregas iniciales no poseen. 

Valoración: me ha gustado. Las dos lo han hecho, quizás la segunda más que la primera porque no sólo marca el camino a seguir sino que se aleja de algunas zonas comunes que amenazaban con instalarse tras la entrega inicial. No entro en mas detalles que paso de spoilers de cualquier tipo.

En otros ámbitos: 

"Ant-man and the Wasp", un rato de cine sin pretensiones que se pasa rápido pero sin ofrecer nada especial que llevarse a la boca.  

"Una relación abierta" para los amantes de un cine distinto, menos comercial, más reflexivo y real. Para los que, como yo, en algún momento pudieron ver y disfrutar (a su manera) de la amargura y el poso de "One night stand" o "Threesome" ("Tres formas de amar")
 
"Contradicción", de Malú, como placer culpable de la semana. 

"Pienso en tu mirá" de Rosalía, como sonido recurrente que se instala en la cabeza y no se va.

 Me llega y yo no tengo la culpa "Nubes de papel" de Izal y Depedro.

La puedo oir infinitas veces y alguna más... "Side Effects" de Chainsmokers con Emily Warren.

P.D: se ha publicado "Lies of the Beholder" la tercera entrega de la serie "Legion", de Brandon Sanderson. Dicen que es de sus mejores novelas, así que me permitiré el capricho de coger la segunda para disfrutar de la serie sabiendo que aún hay más esperándome.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Dead Things - Eric Carter vol. 1


"Dead things" es una relectura. Vuelvo a ella ante la necesidad de recordar y resituarme para poder seguir avanzando.

No me ha pesado porque ya en su día me gustó mucho y, a pesar de tener más o menos claro, el desarrollo de los distintos elementos de la historia, he podido volver a disfrutar con ella en mis manos y eso ¡¡mola!!.

Lo cierto es que no tenía muy claro lo que pasaría al releer una historia que, ya en su día, me gustó pero que no recordaba con todos los detalles necesarios para no sentirme desubicado de entrada. Como no quería correr riesgos y pesar de que no han pasado dos años de su anterior lectura, cogí "Dead things" con la sensación de volver a casa.

Hay novelas que te impactan y personajes que te llegan, hasta tal punto que en algún momento durante su lectura eres capaz de recordar que estabas haciendo cuando lo leíste la vez anterior. Por ejemplo, recuerdo siempre la Universidad cuando veo un libro de Margaret Weis pues fue con "Corazón oscuro" en mis manos cuando la pisé por última vez para ver si había terminado la carrera y con la relectura de la novela de Stephen Blackmoore he podido recordar cómo la vez anterior la terminé de madrugada, en una noche que me desvelé y que aproveché para dar cuenta de sus últimas 20 páginas en lugar de esperar a la mañana siguiente.

Tiene una temática y un protagonista que mantienen un poco el tono crudo de las novelas que me asedian desde el comienzo del año. Sobria, marcada por personajes no especialmente "buenos", que hacen lo que tienen que hacer aunque no les termine de gustar y en entornos opresivos y axfisiantes donde viven situaciones que les llevan a lugares que no quieren visitar, decisiones del pasado que les marcaron y momentos presentes que no se desarrollan como les gustaría.

Hay cierto paralelismo entre Eric Carter, el protagonista de la novela, y Jack Taylor, el protagonista de "Maderos", una de las novelas negras que tengo pendiente de comentar.

Personajes ligeramente oscuros, retraídos, con una vida interior muy interesante, en constante lucha contra sí mismos y lo que hacen pero "personas" que aceptan de alguna forma que están donde están por una decision del pasado que tomaron y de la que no se arrepientes.

Evidentemente los caminos que llevan los dos personajes son distintos y no me corresponde a mí desvelarlos pero son reflejo de una vida dura y ardua, que no respeta nuestros sueños e ilusiones y nos lleva por caminos distintos a los que teníamos en mente de pequeños.

En ese sentido "Dead things" es una novela muy dura, con un personaje al que coges cariño y al que entiendes, hasta el punto de que le sigues en su descenso a los infiernos o en su recorrido Faustiano hacia quién sabe donde.

Tiene algo de la novela negra más clásica y mucho de la fantasía más actual, moviéndose en una zona intermedia que quizás limite en algo su público potencial. Es dura, es cruda y la parte fantástica raspa cuando la lees porque Carter no es "la" Mercy Thompson de Patricia Briggs, ni tiene un mundo tan definido con malos malísimos y buenos que resplandecen como "la" Kate Daniels de Ilona Andrews, sino algo del Harry Dresden que aparece en "La tumba" y que desde entonces asoma de forma paulatina en todas y cada una de sus entregas, con la diferencia de que en las obras de Butcher su protagonista se suele mover en la luz y llegado el caso cae en las penumbras, Eric Cartes vive la mayor parte en la oscuridad y sólo ocasionalmente atisba algo de luz, es lo que es, hace lo que debe y lo hace de la mejor forma que sabe.

Menos inocente que muchas de sus hermanas de género, adulta sin remedio, con poco atisbo para el humor y sí para un profundo poso de tristeza, la obra de Stephen Moore es una obra redonda, bastante concisa, pragmática y real, que deja muy buena sensación sobre el conjunto aunque a nivel emocional el final sea tremendo.

Quizás no es una novela para todos o no una que vaya a gustar a cualquiera, pero sí es una de esas historias que quienes la disfrutan lo hacen con embelese porque no hay muchas historias coherentes (en su tono crudo y realista) que te hagan pensar, sentir y entender a personajes que no obras como los héroes de película o, más bien al contrario, obras como los personajes de las grandes tragedias griegas de la época clásica, lejos de los finales felices que Hollywood intentó vendernos durante muchos años.

Valoración: para mí sigue siendo un "must", aunque las editoriales españolas no parecen opinar lo mismo.

Por lo demás o de lo demás, poco.

Mucho curro y demasiado batiburrillo alrededor. Movimiento sin cesar y poco tiempo para asentar todo, pero las cosas vienen como vienen, es lo que tiene... así que con música de fondo la mayor parte del tiempo y sin tiempo para televisión, series y casi, casi sin cine...

Con la "Coco" de Pixar como última gran conquista en el cine y un conato de perder el tiempo con "Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Guasón", mientras en los casos se suceden Miss Caffeina y su "Mira como vuelo" (esa mezcla rara de la voz de David Otero con un pop más ochentero), Vanesa Martín y su "Arráncame" y suben algo las revoluciones con Halsey (artista de la que me gustaban varias canciones pero cuyo nombre desconocía) y su "Bad at love", "Sorry", "Strangers" y "Castle" de fondo, alternando con el disco completo de Izal, "Copacabana", pasa la semana.

martes, 6 de junio de 2017

Fool Moon - The Dresden files, vol. 2




Si para quien escribe "The Dresden files" es lo más en la Urban Fantasy de la última década se debe, fundamentalmente, al paso adelante que comienza en "Fool moon" y alcanza su clímax con "Grave peril".

Se trata de dos novelas que sitúan a la serie en un plano totalmente distinto al de las demás obras del género, a cierta distancia de sus más inmediatos perseguidores (como Patricia Briggs con su Mercedes Thompson) y es dar un paso de madurez dentro del género, unir la introspección y proceso personal más realista posible  dentro del género (con procesos típicos y propios de algunas de las mejores series negras de la literatura actual) con un entorno cambiante, imaginativo y audaz, que siempre sorprende y saca lo mejor de cada uno.

Por supuesto hay peros y quejas, momentos en que la complejidad de sus tramas, la diversidad de líneas argumentales y la constante rotación de personajes secundarios genera cierta desubicación si no se sigue todo con cierta frecuencia y atención pero no es menos cierto que es imposible tener en algún momento la sensación de que ya has leído algo similar o de que te estás aburriendo. Si algo se puede decir de la serie es que no hay repetición y eso vale oro.

Como en todas las historias de la serie, el arranque de "Fool Moon" es ágil y dinámico, cautivadora desde el primer momento y con una zona intermedia electrizante. Facilita la inmersión en la historia, hasta el punto de que pasan muchas cosas tan pronto que cuando notas que estás sin aliento miras y ves que tan sólo llevas 30 o 40 páginas. 

El ritmo no lo pierde en ningún momento, desde el arranque intenso hasta el momento final, trempidante, con batalla épica y sorprendente con capacidad para mostrar lo mejor y peor de todos nosotros. Y eso que para mí lo mejor está en el medio.

Sería sencillo decir algo como ¿que qué hace de "The Dresden files" algo único? Pues mira el cotillea el desglose de distintos tipos y variaciones de licantropía que es capaz de crear Jim Butcher de la nada y luego me dices. Quizás fuese la forma más sencilla de llegar a un acuerdo.

Sin embargo para mí la diferencia es otra, el aspecto humano. La capacidad de Butcher de establecer relaciones creíbles entre sus personajes, tangibles en cierta medida, definiendo y describiendo múltiples formas de afrontar las situaciones y obligando a todas sus creaciones a cambiar. 

"Fool moon" es la novela en que Murphy y Harry empiezan a cambiar su relación, la personal y la profesional. Porque Harry descubre su soledad y que lo que hace no sirve para proteger a los que quiere. Se convierte en un personaje obligado a cuestionarse y reinventarse cada novela, siempre en la tesitura de revisar sus principios, valores y códigos internos ante las situaciones que se le van planteando. 

Ninguno de nosotros es mago, ni habita en esa realidad tan ajena a la nuestra, pero las dudas y disquisiciones interiores que leemos pueden ser las nuestras en contextos similares y, desde luego, su soledad, desamparo y ansiedad no podrán resultarnos ajenas nunca pues son compañeros inseparables de la existencia de todos nosotros, por muy mundana y cotidiana que esta pueda llegar a ser.

Ese acercamiento de Harry a perfiles totalmente verídicos, ese "salir del molde" y de los "corses de género" que someten a la inmensa mayoría de los personajes de las novelas actuales, le convierten en algo único y distinto, a conservar por su escasez. 

No voy a elevar a Butcher al estilo literario y la grandeza de la prosa de Hemingway pero sí ensalzar el crecimiento al que somete a su personaje. 
Y lo mejor es que lo hace en un formato más propio de Blockbuster, quizás por eso llega a tanta gente y les engancha con facilidad. Es muy comercial, muy vendible. Ágil, cautivador y entretenido, no deja mucho margen a la duda con secundarios muy potentes (Marcone, Murphy, Susan...) que consiguen acaparar la mirada del lector en un universo lleno de demonios, hechiceros, cambia formas y demás parafernalia esotérica

Dije comentando "Priceless" que hay algo que, además, diferencia siempre estas novelas del resto de las del género, ese recuerdo que deja siempre en la memoria del lector. En este volumen una batalla/debacle en plena comisaría de Detroit que fija los parámetros y límites (o deja claro que no van a existir) de lo que está pasando en el mundo creado por Butcher y en la historia, contra qué se rebela Harry y y todo lo que hay en juego.

Sabiendo lo que viene detrás y lo difícil que será describirlo tan poco me puedo alargar mucho más. Pero no puedo dejar de reconocer la serie como lo que es, un conjunto de libros llamados a marcar una época.

Valoración: me ha gustado mucho. 


miércoles, 8 de febrero de 2017

Dead Things - Eric Carter vol. 1


Llevo varios días rumiando este post. Demasiados, la verdad. Se atasca y no quiere terminar de cuajar y al final me veo abocado a volver a empezar.

¿Sera porque me gustó mucho y quiero dejarla en buena lugar?¿Quizás es que intento buscarle tres pies al gato y me complico mucho la vida?¿no séra que me gusta demasiado intentar lucirme?

Tengo la sensación de que muchas veces a las novelas les falta credibilidad, reducidas a construcciones más o menos definidas pero estancadas en el tiempo. Un mal que se va haciendo patente cuanto más de moda se pone el tema de las series y las sucesiones de novelas.

Se tiende al error (ni siquiera sé si se puede definir así) de considerar que una serie de novelas es similar a la sucesión de episodios de series de televisión como "Se ha escrito un crimen" en el que las tramas siguen un mismo desarrollo y los personajes viven anclados/circunscritos a su yo inicial con ligeros (casi ínfimos) matices que aparecen con el tiempo.

Para mí no debería ser así. 

Si en la trama van sucediendo cosas, fruto de las mismas deberían producirse cambios en los personajes (sin entrar en si es evolución, involución o mero cambio), de lo contrario se estancan y acaban por perder credibilidad, a fin de cuentas si un personaje (protagonista o secundario) vive una serie de circunstancias, éstas deberían calar en él y condicionarle de ahí en adelante, sobre todo tratándose de hechos traumáticos como son los que muchas veces se narran.

Autores como Jo Nesbo, Harry Connelly, Dennis Lehane, Jean-Claude Izzo o Lorenzo Silva, lo tienen claro y sus  personajes evolucionan y cambian (física, emocional, intelectual y moralmente), conforme lo que pasa les va dejando huella. Es parte del proceso y de la vida. 

Puede que con veinte años ese tipo de cosas no se valoran como lector pero con más años (unos cuantos más) la perspectiva cambia, quizás porque te vuelves algo más resabiado, algo más cínico, un poco más precavido y tienes unas cuantas cicatrices (emocionales y físicas) que lo acreditan y actúan como pequeños recordatorios de las cosas acaecidas que hacen que detonen los recuerdos y con ello la reflexión y la percepción del cambio.

Si yo, que veo la miseria de la sociedad de forma tangencial en el día a día,a través de esa ventana mediatizada que es la prensa, cambio de opinión y reacciono ante lo que veo, ¿cómo no le pasa, por ejemplo, al Brunneti de Donna León que lo vive en sus propias carnes?

El "no cambio", la "permeabilidad", acaba generando percepción de irrealidad, de no credibilidad, de FICCIÓN y me saca de las novelas y hace que las vea desde fuera, y no "desde dentro", que es lo que me gusta hacer (sentir, vivir, experimentar las tramas).

En el género fantastico y más concretamente en la "Urban" la cosa debería ser todavía más clara porque los personajes sufren daños inimaginables y pactan con criaturas que no se rigen por los mismos códigos y valores que los nuestros pero muchas veces da la sensación de que quienes escriben no entienden ese concepto y acaban generando criaturas impostadas, "humanos con otro aspecto", que no obran y actúan como deben

Así, se desdibuja el mal, se pierde la referencia y las novelas se convierten en una especie de Carnaval con distintas personas estrambóticos desfilando por sus hojas.

Y, para mi gusto, se pierde la esencia del género (o subgénero o...) y todo lo que podría llegar a ofrecer.

Para mí la Urban es la oportunidad de tratar con criaturas de todo tipo, con códigos morales (o ausencia de los mismos) que permiten explorar todo el espectro que va del bueno casi celestial al malo malísimo, con honestidad, alejado de la fórmula cliché tan en boga del "malo reconvertido por amor o por las circunstancias al empezar a experimentar sentimientos".

Stephen Blackmoore en "Dead things" se mueve directamente en el gris. Ninguno de sus personajes es blanco cristalino y quién podría serlo está muerto al empezar la novela. 

Todos los personajes tienen sus aristas desde el principio, sus propios códigos y su propia valoración (parcial y subjetiva) de la situación. Todas son entendibles y hasta justificables y por eso no es fácil sentir rechazo hacia ninguno, como no lo experimenta su protagonista. Y ese es un gran punto de partida, como lo es el mundo que construye para ubicar la trama, con magia negra y trasfondos ocultistas. 

Definido, oscuro, muy marcado, con un paisaje y una ambientación totalmente gris, bastante monócroma pero con matices. Diálogos con trasfondo y mensajes soterrados, combinando ritmo y profundidad. Capaz de ser ágil e intensa a la vez, un Noir clásico con aire de modernidad a partes iguales que cautiva y evita en todo momento que te separes de su lectura.

Una novela que hace buena la máxima de Nietzsche "si miras mucho tiempo al abismo, el abismo te devuelve la mirada", donde nadie se engaña y todos tienen muy claro cuál es su papel y por qué lo lleva a cabo, convencidos de sus ideas y del por qué de sus actos. Cargados de razón y con un protagonista que lo tiene más claro que nadie, aunque le duela y prefiriese que no tuviese que ser así.

Quizás por eso es tan agradable leer la novela, por eso atrapa.

Sientes empatía por Eric Carter (aunque no es tan sencillo simpatizar), entiendes su postura y que no es una posición que él haya elegido. La vida tomó la decisión por él y lo único que ha intentado desde entonces es vivir con lo que es de la mejor forma posible. Pero es coherente con sus decisiones y eso gusta. No va llorando por las esquinas por lo que no pudo ser, no vive en el pasado y afronta el presente de la mejor forma posible intentando salvar lo que (y a los que) quiere aunque no tiene claro en quién puede confiar.

Carter crece durante la novela, se asienta en quién y qué es y Blackmoore aprovecha que debe regresar al lugar donde todo comenzó, su vuelta a casa, para confrontar su pasado y su presente, lo que ha sido y lo que ha tenido que llegar a ser, tras una década fuera.

Personajes cargados de emoción y coherencia, siendo a la vez creíbles y reales, en un entorno bien definido y con un juego de poderes que apenas se atisba pero que da muchísimo juego durante toda la narración sin llegar a saber en ningún momento si se trata de un mero juego de sombras o del juego del gato y el ratón porque las posiciones nunca terminan de estar claras hasta el final, la incertidumbre crece y nadie ninguno termina de ser consciente de quién es el peón y quién el rey en una función que dura lo justo para generar ganas de más, mucho más, al alcanzar un final tremendo que, aún sospechado en algún momento,consigue alcanzar proporciones significativas.

De seguir así, si se mantiene coherente y no incumple con todo lo que propone, la serie de Eric Carter puede ser una de las mejores que haya hasta el momento en el género, fuera de muchos de los tópicos y clichés en que se encuentra inmerso en los últimos años y de ese cruce/mezcolanza (que desvirtúa el producto) cada vez más acusado que se produce entre la Urban y el Romance Sobrenatural.

Si Stephen Blackmoore cumple habrá diversión y entretenimiento para rato en una serie que se engloba dentro del sub(requete)género "dark" de la fantasía más urbana. Si no será un fiasco aún mayor de lo que fue "Game of Cages" para la serie de "Tweny palace society" y este que está por aquí se tirará de sus ya poco existentes cabellos.

Valoración: Me ha gustado mucho.