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miércoles, 1 de febrero de 2017

La fuente de las Vestales - Serie de Titus Flaminius, vol. 1


Me gusta la cultura clásica, tanto griega como latina, pero no doy con una lectura que satisfaga mis espectativas y cumpla con mis deseos.

Cuando mi padre me habló de esta novela y de una crítica que había leído al respecto en donde destacaban su documentación y el conocimiento de la sociedad romana que aportaba me lancé raudo y veloz  a su consecución y posterior lectura, aunque, todo sea dicho, mis pesquisas preliminares indicaban que era una lectura de categoría "Juvenil".

Voy por partes y acabo pronto.

Es lectura juvenil. No lo digo en tono peyorativo sino para constatar un hecho...

El argumento de misterio (con dos asesinatos de por medio) es ligerito, con diálogos no muy elaborados y cierta simplicidad en la gestión de las situaciones. 

Hay precariedad en ciertas descripciones y la trama es más o menos sencilla, reduciendo todo a una posible sorpresa/giro final que no tiene tampoco mayor repercusión que saber/aceptar que el autor ha jugado con nosotros.

Titus Flaminius, como investigador, está algo verde, es demasiado inmaduro y carece de bastantes rudimentos.

Como herramienta para conocer la Roma clásica...

Me pasa lo contrario que con la valoración como novela negra.

En este caso me parece interesante porque entra en elementos y narraciones que muchos autores omiten al centrar siempre sus miras en los elementos que hicieron grande a la civilizacion (senadores, parlamento, ejército, clases acomodadas).

Nahmias escribe sobre Roma, el imperio y la ciudad (en su conjunto), mostrando "todos" los barrios y el conjunto de los mismos (no sólo los hogares de los más favorecidos), enseñando las cuestiones propias de la vida cotidiana, lo que permite conocer y ver las miserias y la diferencia de clases existentes en el seno de su cultura y mostrándolos más humanos (y mucho más actuales).

Aquí la mirada de Titus es mucho más útil porque es a través de su asombro, ruborización e ignorancia como podemos conocer todo lo anterior de primera mano, pudiendo contrastar con la imagen que siempre nos habían mostrado (y que es similar a la que el joven protagonista tenía en mente hasta el comienzo de la trama)

Su lectura, de ese modo, acaba por convertirse en algo más. Un conjunto que puede merecer la pena por mucho que en ocasiones ralentice algo la novela o se haga algo pesado.

Valoración: está bien.

No comparo la novela con las de Simon Scarrow, Lindsay Davis o Valerio Massimo Manfredri, porque no creo que estén en la misma liga. Todas ellas lecturas para un público más adulto/maduro y con una narrativa más elaborada.

Pero si reseño que a falta de leer "SPQR" de Mary Beard o las obras de Santiago Posteguillo, no conozco una lectura que aporte un conocimiento tan distinto de la sociedad, civilización y cultura romana, que hagan que hasta el mismo término "civilización" pueda ponerse en entredicho en según que momentos.



jueves, 1 de diciembre de 2016

La sangre de los crucificados - Serie de Fernando de Zúñiga, vol. 1


Dicen que en la variedad está el gusto. En general soy de esa opinión. Es bueno el cambio, sanea y permite valorar y disfrutar las cosas en su justa medida. 

"La sangre de los crucificados" es una novela de misterio, con asesinato por medio, que nos traslada a la España de finales del siglo XVII (el "Siglo de Oro" español). 

Y digo España porque en su peregrinaje seguimos al doctor Fernando de Zúñiga por Zamora, Salamanca, Madrid y Sevilla, teniendo la oportunidad de conocer algo de estas ciudades,  elementos que aún hoy perduran y otros que han perdido parte de su vigencia (y lustre).

Es una forma distinta de conocer algo de las costumbres de la época, de la forma de pensar, de la situación de ciertos sectores de la sociedad, de una parte del periodo de la inquisición y de la monarquía española.

En ese sentido es una obra curiosa, distinta y muy agradecida, que se lee casi sin darte cuenta, ilustrando sin abrumar y siendo, ante todo, amena. 

En una época donde la televisión nos acerca a distintos periodos de la historia, mostrando el lado humano de los personajes que marcaron la Historia de nuestro país, la obra de Modroño nos permite un acercamiento más mundano a la época.

De Zúñiga habla de Juan José de Austria, de Carlos II, de su madre (Mariana de Austria) y de algunas intrigas palaciegas, pero también de la inquisición, de las luchas sociales, de algún abuso de poder de quién se encargaba de los presos, de la situación de los iluminados (en este caso de origen portugués) y de la de muchos judios, de hijos bastardos, de monasterios y de arte, desde Velázquez a Valdés Leal pasando por Murillo.

Habla de todo y lo hace sin aburrir, siendo capaz de despertar interés y, en algunos momentos, hasta jugar con los huecos en la Historia para llenarlos con alguna posibilidad que enriquece a la novela con alguna ficción singular.

Ha supuesto una lectura distinta, agradable, tranquila y ligera, con personajes entrañables, bien construidos aunque no demasiado perfilados, con una buena relación maestro-mentor (o padre-hijo) que hace que sea fácil de seguir y vistosa, pero lejos del detallismo, conocimiento y prosa elegante de la que hizo gala Umberto Eco en "El nombre de la Rosa".

Es, por tanto, una novela sin pretensiones que logra gustar sin destacar en exceso, careciendo, eso sí, de un interés muy claro en el desarrollo de la trama criminal, con el lector más pendiente de los paisajes y las reseñas históricas que de lo que es la investigación en sí.

A esa parte le falta pulso y en el tramo final, donde el protagonismo y el punto de vista es el del asesino, la lectura se desdibuja, cambia el ritmo, ralentiza la historia y busca justificar/explicar el por qué de su comportamiento cuando resulta innecesario.  

El encuentro final no alcanza el climax (es más, se queda muy lejos de él) y la novela parece más un entrenamiento de gimnasio que ha alcanzado su punto álgido a los 3/4 y que ha dejado la parte final para ir recuperando pulsaciones y estirar que una representación al uso, con un final muy desvaído.

En ese sentido falla bastante y entiendo quienes no encuentran la novela de su agrado. Yo me quedo con la otra parte, con la histórica, que no en todas las lecturas me resulta grata y aquí se me ha hecho amena, me ha entretenido y me ha servido para dar conversación en casa y divagar sobre algún asunto.

¡Y sale la hermandad del Cachorro y expone una teoría sobre cómo surge su imagen de Cristo! y gracias a eso  he pensado en Julio Muñoz Gijón, en como hasta hace unos meses casi no sabía qué era "El Cachorro" y que puede que este año sea el primero en que cotillee para saber si puede salir de procesión o lo impide la lluvia... y he sonreído, porque Sevilla ahora son rancios contra modernitos por mucho que hace 4 siglos no supiesen de eso.

Valoración: me ha gustado.

P.D.: He podido disfrutar de cine del bueno con "Kubo y las dos cuerdas", una de esas películas que sólo por la forma en que están hechas merecen todo mi respeto pero que además encandila con su argumento y sus personajes. 

Si ves el trailer no te engañes, ni "Tigre y dragón" ni "Wallace y Gromit", "Kubo y las dos cuerdas", algo sensacional.