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jueves, 19 de abril de 2018

Un cadáver muy frío - Las cosas y casos de la señora Starling, vol. 1


Novela de entretenimiento,  ofrece un escape ligero a quien busca alternar historias cómodas entre novelas exigentes.

Ligera, amable, agradable, con un toque de humor que se agradece, la primera novela de la serie protagonizada por Anne Starling es un pequeño placer culpable del que se disfruta en un par de ratos libres, no hace falta nada más.

Es relativamente breve sin llegar a ser una historia corta, lejos de los puzzles kafkianos que habitan en las estanterías de muchos hogares en esos días.

De lectura rápida, se supone una lectura "de época" al menos se ambienta en la mitad del siglo XX pero no supone un ejercicio imaginativo para el lector, que podría llegar a situar a la Señora Starling y al sufrido inspector Crawford en prácticamente cualquier otro momento temporal en el que la mujer tuviese a nivel social un rol estereotipado clásico.

Lejos de la ambientación más exigente de Anne Perry, la novela de Ana Bolox es mucho más agradable de trato, consiguiendo reproducir la mejor de las químicas de las buddy movie  de los 80-90 con la relación amor-odio entre dos protagonistas de sexo opuesto condenados a chincharse y ofenderse mientras giran el uno alrededor del otro.

Uno de los grandes méritos de su creadora, si no el "gran" mérito, es conseguir que los dos protagonistas resulten creíbles y verídicos, reales en los tiempos actuales en un ambiente más clásico y sexista.

Como lectura cuida las formas, se aproxima mucho a la "cozy mistery" más habitual aunque hay un par de amagos algo más violentos de lo que suele verse en esas historias pero en general se trata de una lectura cuidada y amigable, asequible para cualquier sensibilidad, próxima a series televisivas como "Luz de luna" o la más reciente "Castle".

Se agradece el cambio de protagonista y que ésta, una Anne soberbia, sepa mostrar la dura realidad de la época (de demasiadas épocas quizás) sin convertir su discurso en una proclama sobre la igualdad. Esa parte la deja para aquel lector que quiera verlo, para el que no, será simplemente un buen pasatiempo.

Rápida en el desayuno, curiosa en el trato, una historia de personajes más que una novela de ambientación, apenas hay descripción salvo para mostrar lo que sería el decorado de fondo y la época, pero dejando mucho margen al lector para construirlo "a su manera".

La novela no tiene quizás el diálogo vivo y la crítica social de las historias de Malvaldi, no exige capacidad para leer entre líneas como Camilleri y, desde luego, no arranca ninguna risa estruendosa, pero sí un par de sonrisas canallas y un sentimiento de agradecimiento hacia dos personajes que gustan sin que te des cuenta de que te están llegando.

Queda la duda de hasta que punto perderá la gracia cuando se lean cuatro o cinco entregas de la serie. ¿Irá la situación in crescendo como sería de esperar o se convertirá en una repetición de fórmula que poco a poco irá perdiendo fuerza ante la pérdida de novedad y la falta de actualización?

Supongo que para descubrirlo habrá que darle un par más de oportunidades, por lo menos la primera se la ha ganado.

Valoración: Me ha gustado.

miércoles, 25 de octubre de 2017

La brisca de cinco - Bar Lume, vol. 1




Si tuviese que definirme creo que por desgracia una de las cosas que tendría que afirmar es que soy (me gustaría decir que he sido pero creo que hay momentos en que aún es así) una persona demasiado "firme" en sus ideas, una auténtica mosca cojonera en una discursión, hasta el punto de que alguna de las peloteras domésticas entre mi padre y yo sobre cuestiones de leyes (y otras muchos temas) han debido adquirir dimensiones casi parricidas, si no cómicas.

De él admiro su fé increbrantable en que todo debe ser discutible, no hay elementos ciertos al 100% y, como norma, uno debe ser capaz de cuestionar el proceder de los demás o al menos asumir que todos debemos ser objeto de escrutinio. 

Su caballo de batalla a ultranza es la ley y la forma en que entiende e interpreta la misma no suele coincidir en muchos casos la de jueces, juristas o la mayor parte de la sociedad (hijo incluido).

Mi visión mucho más reducida, sobre todo en la adolescencia (y todo el camino hasta los treinta), defendía que ciertos juicios de valor no merecen consideración por no tener en cuenta todo el conjunto de doctrinas, interpretaciones, valoraciones, y conocimientos leguleyos que el estudio de la carrera y la práctica legal te da.

La defensa (a veces "ciega") del respeto a las Instituciones y de la presunción de proceder inmaculado de las mismas siempre ha chocado con la de un hombre que cree que las instituciones las forman personas y que estás, por definición, no siempre obran de la forma más correcta (sea por mala fé, desconocimiento, ignorancia o error).

La vida demuestra que cosas seguras hay pocas y que los años tienden a dotar de una sabiduría y un "conocimiento" a quienes consiguen sobrellevarlos que los más jóvenes aún no han alcanzado.

Por todo eso, cuando leí el siguiente fragmento en "La Brisca de cinco" no pude más que sonreír.

- Sin duda - intervino Aldo -. En comisaría se realiza la investigación, es verdad, pero aquí se somete a examen de la sociedad civil la actuación de las fuerzas del orden que, en un país democrático, el ciudadano tiene el deber moral de valorar. Esto con el fin de no caer en una indecorosa aceptación servil que, como comprenderá...

Pensé en mi padre (que espero que siga ahí discutiendo y rebatiéndo mucho tiempo aunque no estemos de acuerdo muchas veces), en lo mucho que me habría irritado hace una década esta aseveración y lo poco que hoy me afecta y que hay una parte de mí, cada vez más grande, que asiente ante una aseveración semejante. Todo es objeto de cambio, nos guste o no.

Sigo sin creer que los "enjuicimientos populares" sea algo que se deba a hacer a la ligera (uno de los errores de la sociedad actual es confundir pareceres con fundamentos y el rumor y el corre-ve-y-dile con información veráz) pero creo, como en la frase, que en una democracia real el hecho de poder ser cuestionado y tener que dar información de los cómos y porqués ayuda, no sólo a preservar una buena praxis sino también a entender la forma en que han sucedido las cosas.

Así que a Marco Malvaldi le debo, de entrada, un pequeño viaje retrospectivo y una autocrítica dura en los días posteriores a su lectura, una pequeña reflexión sobre mis defectos y carencias y un reconocimiento tácito a la suerte que he tenido de crecer en el ambiente y con la familia que lo he hecho.

Y, además, me ha hecho sonreír. 

No mucho, porque es ligera y amena pero no tiene ese punto canalla/hilarante que puede tener Julio Muñóz Gijón o ese aire imaginativo/genial que acompaña a Matt Wallace en sus historias, pero lo justo.

Es costumbrista hasta cierto punto. Limitada a un ecosistema muy reducido como es en el fondo un bar, con su barra y las 4 mesas que posee y un grupo de personas mayores jugando a las cartas y dialogando con el camarero/barman/dueño del establecimiento.

Sin sangre, sin violencia, un poco Miss Marple pero sin la tensión que puede poner un efecto sonoro, por eso la denominación de "Cozy Mistery", unido a un toque ingenuo en el punto de partida y una crítica social bastante real tanto al sistema como a "sus salvadores de sobremesa", pero sin conseguir (o logrando evitar) convertirse en una obra más seria de lo que sería deseable, siempre, eso sí, manteniento su honestidad.

Está construida para ser atemporal, a fin de cuentas la gente habla, los rumores y las habladurías forman parte de nuestro día a día, todos tenemos amigos que conocen a alguien al que le dijeron que Fulano el otro día vió como... donde la tecnología, los móviles y los distintos avances no han llegado, no se los espera y aún no son bienvenidos.

De diálogo constante, muy fluida, con una lectura de un par de horas (puede que tres si haces una leve pausa para merendar) pero con un toque amable/agradable que te hace disfrutar de ese ratito lejos de tu cotidianidad pero envuelto por ella, con un protagonista incapaz de poner un café a media tarde porque no es el momento de hacerlo y de discutir con la autoridad porque lo que ve y piensa no casa con la forma en que están construyendo el puzzle de un asesinato.

Con las cartas de fondo (sin tanta presencia como podría deducirse del título pero con un halo inspirador que justifica su uso) y esas tertulias y ratos compartidos mientras se juega con amigos que nos hace retrotraernos a momentos de la infancia, al menos de la mía (con amigos que no siempre siguen formando parte de tu vida, en un momento en que pensabas que todo iba a ser mucho más fácil, con un parque de fondo que perteneció a gente que ya no está porque la vida tiene esas cosas y a todos nos llega nuestro momento).

De Malvaldi (casi mejor, "A Malvaldi") le debo tres horas de recuerdo y nostalgia, con sonrisas que me ha generado leer su obra aúnque no tan sólo lo que leía, con un personaje agradable, entendible y hasta asumible (quizás reflejo de alguien que no me importaría haber sido pero que sé que nunca seré), de diálogos punzantes, con el equilibrio justo de crítica y honestidad, con cierto amor familiar y algo de humor, con personas mayores que se comportan como tal aunque quizás lo que el autor escriba no siempre sea "lo correcto" y relaciones laborales bastante sanas, donde la resuesta ácida y ciertos diálogos hacen envidiar que la ficción no siempre sea "lo real". 

Creo que "La brisca de cinco" es, como mínimo un "está bien" para cualquiera, amena, ligera, inócua, inocente pero con un puntito ácido que se agradece, inteligente si eres honesto con lo que lees y posiblemente infravalorada en según que momentos, pero reconozco que es posible que para amantes de otros autores italianos como Carofiglio, Camilleri o incluso Donna Leon, le falte algo.

Para mí es un "Me gusta" porque me ha dado algo que no esperaba y que atesoro, en una lectura subjetiva que entiendo que no tiene porque ser así para los demás. 

Soy consciente de que no es un novelón y asumo que no es una lectura que haré por volver a tener en mis manos pero sí que leeré otras de la serie, simplemente para disfrutar del placer de un pequeño remanso de tranquilidad y una lectura agradable, aunque no logre alcanzar ese puntito interior al que ha llegado la primera entrega.

Valoración: me ha gustado.

viernes, 7 de julio de 2017

Una trampa para cuervos - Vera Stanhope, vol. 1


Ann Cleeves es una escritora británica a la que llegué por algún comentario sobre su serie situada en la Isla Shetland y decidí empezar siguiendo el orden cronológico, por la de Vera Stanhope.

Buscaba/quería/esperaba una novela de corte social ubicada en una zona rural de Gran Bretaña, con la esperanza de dar con algo que me enseñase cosas nuevas sobre la región y acabé con una variante más de "Cozy Mistery", que no está mal, pero que aporta más bien poco.

Me parece una novela sin grandes pretensiones, bien montada y curiosa pero que no da tampoco para mucho más. Creo que ha sido adaptada a la pequeña pantalla, algo entendible. Es coger la novela y tener la sensación es que está creada y construida con ese objetivo. 

Su lectura es cómoda, no puedo decir que sea muy ágil porque hay varios cambios de personaje (con salto temporal incluido) que cortan el ritmo y aportan poco pero si es fácil de leer y da más pereza sentarse a leerla que la lectura en sí.

Se construye de una forma peculiar, con cuatro narraciones que se suceden, cada una con varios capítulos, que llevan desde el momento inicial (el suicidio de una mujer en una pequeña hacienda) al presente (la investigación de una segunda muerte, esta sí, un asesinato) transitando por los días intermedios a través de la mirada de distintos personajes (todos ellos mujeres) a los que (o las que) conocemos con algo más de detalle (se nos muestra cómo llegaron al trabajo y situación actual, así como el cómo y el qué las define).

Los tres (ampliemos a cuatro personajes) que protagonizan la narración (Rachel Lambert, Anne Preece, Grace Fulwell y Vera Stanhope) tienen cierto interés cuando comienza cada una de sus historias pero, salvo Anne Preece y de forma muy limitada, lo van perdiendo conforme se diluyen en su propio universo, al ser condenadas al olvido por su creadora, que se limitada a usarlas para contar "su" parte de la historia, para luego desentenderse de ellas y relegarlas a un segundo (y casi tercer plano). 

Al final sólo sobrevive con algo de peso el personaje de Vera  con peso vera en la narración y aún así tiene muy poco peso,  con el lector acaba más inmerso en la investigación del suicidio de Bella Furness (personaje que sólo aparece en 3 páginas con vida, pero que acaba por comerse  a todos cuantos pasan por la historia) que en la segunda muerte, cuya víctima no provoca nada en el lector.

La parte rural está bien y la confrontación y movimientos para ver si una mina puede/debe ser explotada a costa del medio ambiente o no, recuerda un poco a "Tierra Prometida" que protagonizó Matt Damon en 2012, pero, por desgracia, la cuestión medioambiental no es tan poco el foco principal y parte de lo que podría aportar a la trama se queda en el tintero.

Da la sensación de que "Una trampa para cuervos" es mucho menos de lo que podría haber sido si Ann Cleeves hubiese querido hablar de todo aquello que aparece en la historia pero se limita a crear un entorno que actúe como escenario, sin más, y acaba por ir desdibujando el conjunto metiéndose/narrando historias nimias, sin peso específico,  que alargan la novela de forma innecesaria y no generan la tensión que seguramente esperaba al introducirlas. 

En conjunto está bien pero se hace larga, no termina de despertar el interés por ninguno de los distintos frentes y acaba, con tanto cambio y confusión, por generar cierto desapego hacia lo que se está leyendo, distanciándonos de la historia y los personajes y convirtiendo todo en un conjunto bastante frío.

Como serie de televisión británica, con 5-6 episodios, actores con carisma, las mil batallitas personales  y un buen efecto de fondo seguramente de mucho juego, como novela, tal y como está planteada.

Valoración: Está bien, sin más.

sábado, 3 de junio de 2017

La aguja hueca - Arsenio Lupin, vol. 2


Dicen que la música evoca recuerdos. A mí me pasa con ciertas novelas, con algunos artistas, con determinados personajes.

Arsenio Lupín es uno de mis mayores recuerdos de adolescencia. Me marcó en televisión en versión japonesa adulterada, lo disfruté en libro y años más tarde me entristeció en la gran pantalla con Romainn Duris prestándole sus rasgos.

Como me pasa con todo elemento de juventud que remueve cosas y hace recordar estoy convencido de que no soy objetivo cuando lo comento y que en muchos casos hablo desde el corazón.

En mi casa, por ejemplo, mi padre no ha leído sus novelas y a mi madre no le dicen nada, no le mueves y, en algún caso, hasta se le han hecho largas.

A mí me sigue fascinando ese halo mítico que tiene el personaje, el que hace que pase lo que pase siempre esté presente, hasta cuando no participa en la narración. Es una creación omnipresente e intangible que lo embriaga todo, pues Lupin es capaz de ser ese personaje que estás leyendo sin que tú lo sepas o puede hacer aquello que parece impensable o... cuando lees las novelas que protagoniza sólo puedes sentarse y prestar atención a lo que cuenta, ceñirte a ser un mero espectador, pues es imposible anticipar casi nada de lo que acontezca. Y, para mí, hasta eso tiene su encanto. 

Las historias creadas por Maurice Leblanc son muy visuales, tienen un poco de teatro y un algo de cine, pero en ambos casos tienen ese embrujo clásico que te emboba y te permite limitarse a "ver", sin tener que pensar. Lo que hay no lo vas a saber del todo hasta que la historia termina y su trama no está pensada para ser anticipada o para que te sientas copartícipe.

Depende de la historia puedes terminar con un ánimo más elevado o con un tono más lúgubre, incluso con un ligero regusto amargo. Todo es posible y siempre es lo que hay. Por eso creo que son libros que quienes los disfrutan nunca se sientes defraudados con el siguiente y quienes no nunca llegan a cogerles el punto.

"La aguja hueca" tiene algo especial para mí. Con respecto a Lupín es el más cercano, el que muestra su lado más humano, el que le convierte en un personaje homérico, con un destino sellado que él desconoce y que le condiciona y guía aún en contra de su voluntad y, por ende, el que más empatía hace que se sienta por el personaje pues no es su grandeza y genialidad la que nos cautiva, sino su desdicha y tragedia, su bajada al mundo terrenal, con sufrimiento, lucha, frustración y pérdida en el camino.

Es una historia en donde la obsesión marca el camino de sus protagonistas y determina el final de la historia. Lo hace para Lupin, pero también para Beautrelet (el héroe francés, apenas adolescente, que pone en jaque y destrona al ídolo de masas de la clase media/baja) y un Herlock Sholmes (rencoroso, ridiculizado y hundido, que sólo quiere la venganza definitiva).

La obsesión por la fama, por demostrar la superioridad ante los demás o la de la venganza por el honor perdido marcan en desarrollo de la historia, condiciona el proceder del triángulo protagonista y eclipsan el juego de máscaras y espejos que, como en todas las historias de Lupín, conforma la historia principal.

Se puede hacer algo larga en algún tramo (y eso que las ediciones de edhasa de estas historias tienen letra grande y permiten un paso de páginas muy fluído), con alguna descripción de más y algún paisaje que no aporta mucho pero, en el fondo, sirve para acercarnos a la perspectiva del cazador infatigable que pierde la perspectiva por esa necesidad imperiosa de saciar su sed.

Quien, como es mi caso, haya disfrutado alguna vez con las novelas de Leblanc, probablemente encontrará esta entrega interesante y llamativa, digna de acompañarle un par de tardes desocupadas. Los amantes de ritmos más vivos, una evasión dinámica y una trama interactiva donde parte del juego está en intentar anticiparte a lo que te van a contar no encontrarán aquí lo que buscan.

Valoración: Me ha gustado.


jueves, 18 de mayo de 2017

The quiche of death - Agatha Raisin, vol. 1


Voy por la vía rápida... Lee "The quiche  of death" si te gusta  Mrs. Marple o la serie de televisión "Se ha escrito un crimen", si no eres de esos (que es mi caso una vez pasado el episodio tres de la misma, donde todo empieza a parecerse) es posible que te interese abstenerte y dedicarte a algún otro libro que tengas pendiente.

Esta primera entrega de la serie de Agatha Raisin es de 1992 y ha envejecido mal o, al menos, ha visto como en los últimos 25 años han aflorado infinidad de variantes que por su cercanía temporal o el ligero paso adelante que han dado en sus tramas (algo más complejas, algo más dinámicas, algo más "alegres") son preferibles a esta novela muy próxima a las series de detectives de finales de los 80.

Para mi gusto carece de varias cosas.
  • Carisma. No posee un personaje potente y atractivo que cautive.  Agatha Raisin es demasiado Angela Lansbury, o al menos yo no he conseguido quitarme esa imagen de la cabeza durante la lectura. No he conseguido llegar a experimentar nada con ella. Es algo más que una desconexión generacional, el problema no es de edad ni forma de pensar, sino de identificación. No hay nada en ella que me haga meterme en la novela, al tener siempre la sensación de que estoy leyendola, de que es un burdo personaje ficticio que me tiene que servir de guía. Así me ha resultado entrar en una novela que no ha conseguido moverme nada.
  • Exceso de ingenuidad. Para el momento actual resulta muy naive o es que estamos todos demasiado revenidos a esta altura de la película. Una novela fuera de lugar, superada y sobrepasada por un paso de los años que la ha tratado mal, dejándola como un producto bastante rancio, muy lejos de cualquier intento de (re)clasificación como vintage, al carecer de encanto y personalidad propios. 
  • Exceso de cotilleo nimio. Frente a productos mucho más actuales como la televisiva "Mujeres desesperadas" la supuesta gracia del destripamiento de los vecinos del cottage resulta pueril, demasiada poca chicha para tanta algarabía.
  • Le falta ritmo. Es otra forma de contar las historias, mucho más pausada, que hoy resulta lenta, poco dinámica y desprovista de gracia. Para cuando empiezan a suceder cosas llevas más de la mitad de la novela y se ha hecho eterna. 
  • No hay tensión. Y sin eso... lo mismo en su momento su lectura provocó caras de sobresalto, aspavientos o expectación. Hoy está muy lejos de conseguir el efecto deseado, no existen los cambios de registro y está desprovista de acción por lo que acaba resultando anodina y monocorde.
  • Nada que aportar a nivel gastronómico: salvo el título y, como dirían en mi casa, "Eso dueleeeeeeee".
Actualmente hay opciones más actuales para un público de mediana edad sin entrar en los grandes de la novela negra. Por aquí han pasado varios Janet Evanovich (con Stephanie Plum) o Jean-Luc Bannalec (con su Comisario Dupin), que ofrecen dentro de sus limitaciones algo más y distinto que permiten darles algo de cuartelillo. 

Mi recomendación a día de hoy, si se busca algo ligero y tranquilo con lo que matar el tiempo pero que no sea "cualquier cosa", depende de lo que se busque: algo de acción y entretenimiento sin más ("Uno por dinero" de Janet Evanovich), subir algo las prestaciones... con más gracia, algo de romanticismo y un toque sobrenatural nada aterrador ("Abby Cooper: psychic eye", de Victoria Laurie), si se busca un poco de costumbrismo con paisajes y comida que acompañen y un personaje que mejora conforme avanzan las novelas (las novelas del Comisario Dupin), el premio gordo jugando con los límites de la cozy mistery, del costumbrismo, la gastronomía, la historia del país y un personaje entrañable (las novelas de Bruno, escritas por Martin Walker.... o la novela, que en España no han tenido a bien publicar nada más que la primera).

Valoración: no me ha gustado


viernes, 14 de octubre de 2016

Un misterio talla XXL - An Odelia Grey Mistery, vol. 1


Hay novelas que como lector agradeces que pasen por tus manos porque te ayudan a reflexionar sobre ciertas situaciones del día a día que son tan cotidianas que no te paras a pensarlas.

La novela de Sue Ann Jaffarian pone en tela de juicio la situación actual de las personas obesas y el trato que reciben de una sociedad, que no hace nada para corregir la única discriminación actualmente vigente, olvidados por los medios y los grupos de presión..

Da la sensación de que cuando se piensa en una persona obesa se pone rápidamente el cartel de que "es su elección" y que por eso no merece ser objeto de ningún tipo de protección. Se nace de un color o de otro, con una condición social, con unas tendencias sexuales pero uno elige  ser gordo.

La novela habla de eso como tema secundario, no de la elección de ser gordo (que no existe) sino de los problemas que padecen en una sociedad que no hace nada por aceptarles e impedir que sean maltratados, ridiculizados e injuriados a voluntad ante la impasibilidad (y muchas veces la mofa) de los de alrededor.

También trata otros aspectos de la sociedad en la que vivimos, de las relaciones personales y de la forma en que interactuamos, como siempre hay parcelas de los demás que desconocemos y asumimos que la vida de los demás es rutinaria y cotidiana, ajena a cualquiera de las situaciones que vemos en televisión y prensa cuando, aunque sólo sea por mera estadística, eso es imposible.

Habla de lo que supone ir descubriendo a esa persona que creías que conocías desde hacía tiempo, con la que te abrías y mostrabas tus debilidades y que pasa cuando te das cuenta de que llevaba una vida en paralelo totalmente distinta a la que conocías y que tenía pensamientos y vivía situaciones que no eras capaz de imaginar.

Sólo por esas dos cuestiones y la forma en que Sue Ann Jaffarian las desarrolla "Un misterio talla XXL" merece estar en nuestras mesillas y que le dediquemos un rato en algún momento, porque ayuda a ponerse en el lugar de otras personas, a entender la forma en que se ven obligadas a existir, y a vivir/sentir/experimentar parte de esas situaciones junto a ellos.

Como novela negra creo que es posible englobarla dentro de ese Subgénero que apareció en el blog hace unos meses y que es el "cozy mistery", siempre teniendo en cuenta que, como pasa con todo, hay matices y por momentos puede resultar menos light de lo que los lectores habituales de este tipo de género suelen querer.

Violenta a nivel físico no es. Salvo situaciones muy puntales no hay ataques, luchas, disputas y prácticamente no se narra nada donde pueda haber sangre, las situaciones más tensas surgen de confrontaciones indirectas durante la investigación y se viven a través de los ojos/cabeza de quién investiga y no de un intercambio físico. De alguna forma es lo mismo que presenciar el habitual juego del gato y el ratón  pero tratado sin los riesgos cardiacos que suelen ocasionar las novelas  de James Patterson, que tienen mucho más carácter de thriller.

Sexo tampoco hay directamente pero si hay bastantes referencias al mundo de las webcamb, las páginas pornos y las reuniones de negocios en donde se producen intercambios sexuales para facilitar los mismos. Ahí la novela  genera desazón en el lector, la misma que uno puede experimentar viendo alguno de los episodios de Ley y Orden: unidad de delitos sexuales, en televisión, donde lo que muchas veces aterra al espectador no es tanto lo que se ve (ya que se omite la representación de lo que sucede) como lo que se explica y lo que se muestra al espectador/lector, que es ese mundo de intercambio de favores, negociaciones que van más allá de lo económico y un submundo donde el sexo, el poder, la información y las relaciones de sumisión están a la orden del día.

Quizás le sobra algún giro o no sobredimensionar tanto la historia en un momento dado pero en general está bien salvo algún momento puntual donde se puede hacer un poco pesada. 

Personajes agradables de leer, bastante reales, con los que uno es posible identificar y con una protagonista que te lleva fácilmente a su terreno, la entiendes y te identificas con ella, sufres la discriminación que padece y experimentas con ella la sorpresa, decepción y orgullo conforme va descubriendo quién era realmente su amiga/mentora, Sophie.

No pretendo engañar a nadie, no es un novelón, pero sí se lee bien aunque me sobra algún giro y le falta algo para que sea algo más.

Valoración: Me ha gustado.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Abby Cooper - Psychic Eye Mistery, 1


He optado por cambiar el sistema de valoración de las novelas, voy a dejar de dar notas del 1 al 10 y voy a limitarlo todo a 5 valoraciones posibles: "no me ha gustado", "está bien", "me gusta", "me gusta mucho" e "increíble".

Intento con este cambio facilitar, de alguna forma, la valoración y ver si así me desbloqueo un poco, porque hay ocasiones, como me lleva pasando esta semana, en la que al intentar comentar un libro me quedo entre dos aguas, lleno de lodo y con la sensación de no haber hecho las cosas bien.

Es muy difícil establecer las diferencias entre "Abby Cooper: Psychic eye", por ejemplo y "Uno por dinero" cuando la cuestión se dirime en una mera cuantificación numérica. Con el nuevo sistema de valoración, aunque exija matizaciones, creo que la diferencia es más salvable o al menos queda más claro que puede haber cuestiones de gusto de fondo.

"Uno por dinero" pasa a un "está bien", es decir, es una novela amena, poco exigente pero que procura un rato normal de entretenimiento. 

¿Por qué no un "me gusta"? Porque por mucho que lo que lees no esté mal tiene ese regusto a prefabricado que a veces aparece en los libros, esa sensación de esto o algo muy similar lo he leído en otro sitio

Cierto que no es malo, que se lee bien, que entretiene pero también que no llega, que se queda en el mismo punto que había al principio y que si bien te vale para una novela puntual, de pronto ves que se ha convertido en serie y que lo que vas a encontrar es la repetición de esquema con ligerísimas variaciones, fundamentalmente, en los gags que adornan el paquete.

"Abby Cooper: Psychic Eye" es un "me gusta" muy claro. ¿Por qué?

Porque por encima de todo sabe a algo distinto, a ligero intento de cambio de la fórmula, a invención propia y eso está bien. 

El punto de partida me aterrorizaba un poco pero me he encontrado con un personaje bastante creíble y real, asible, con reacciones sensatas y un comportamiento lógico.

Frente a lo que sucede en muchos casos en este tipo de novelas, donde hay tendencia a dotar a sus protagonistas con comportamientos tan ingenuos que rozan por momentos lo caricaturesco, en Abby Cooper encontramos a un personaje coherente y capaz que se comporta de acuerdo con impulsos entendibles por cualquiera de nosotros, que se mueve por curiosidad, por necesidad de encontrar paz interior o de no dejarse amedrentar por el miedo en un momento dado.

Lejos de tirar hacia el gag físico o el guión de película de aventuras con algún tinte romántico (tipo "Tras el corazón verde"), Victoria Laurie opta por una novela de misterio (más que negra o thriller) aderezada con los diálogos y las miradas complices de las películas románticas del mismo periodo, tirando más hacia un "Cuando Harry encontró a Sally".

Y funciona... porque el personaje protagonista tiene el carisma justo y su contraparte, el Detective de homicidios Dutch Rivers, también y entre los dos tienen química y se transmite durante la lectura sin caer en lo empalagoso o en lo erótico (¿será porque es previa al efecto "Grey"?) y porque hay humor inteligente y relaciones fraternales creíbles.

Le falta...

Es más un pasatiempo que una obra maestra y carece fundamentalmente de tensión. No se nota tanto durante la novela en general pero en el supuesto climax final no hay nada que provoque reacción en el lector que en esos momentos es más que nada un espectador de un episodio de "Luz de luna" con Cybil Shepherd luchando contra un malo donde sabes que no hay riesgo alguno porque todo va a acabar bien.

El elemento paranormal es bastante tangencial y muy light. Mucho más próximo al enfoque que le da el personaje de Oda Mae Brown (que Whoopi Goldberg interpretaba en "Ghost") que al acercamiento más tenso, lúgubre y espectral de Stephen Woodworth le ha dado al tema en su serie de "los violetas".

Queda la duda de si realmente la serie irá evolucionando y ofreciendo planteamientos, momentos y situaciones distintos o si se circunscribirá a lo que ya ha mostrado en esta primera entrega, aunque eso, la verdad,  queda para el futuro. De momento el hueco en la estantería para el segundo volumen se lo ha ganado.

¡¡¡Ahhhhhh, y no está traducida!!!. No ha llegado a España salvo en versión original, aunque eso sí, si alguien se quiere arriesgas con algo en inglés que aproveche, porque tiene un lenguaje bastante manejable.

Valoración: Lo dicho, Me gusta.

Leo más de lo que veo la tele así que hay pocas cosas ajenas a la literatura que pueda aportar por aquí salvo dos breves notas. Estoy volviendo a ver "Covert Affairs" entretenida serie de espías que dejé en la tercera temporada y que voy a ver a pesar de que sé que dejaron flecos pendientes cuando dejaron de producirla al final de la quinta temporada. Demasiado ingenua al principio fue ganando en profundidad argumental conforme se fueron sucediendo los episodios, se introdujeron ciertos personajes secundarios y ganaron profundidad los protagonistas. 
En música algo con cierta antigüedad pero que me ha alegrado un par de momentos en las últimas tardes: "Tecnicolor", de Supersubmarina.

P.D: conforme tenga ratos libres espero ir pasando las distintas entradas del post al nuevo sistema de valoración con la idea de homogeneizar y además incluir la misma en las etiquetas de los post para facilitar búsquedas.

martes, 16 de agosto de 2016

Uno por dinero - (Stephanie Plum´s series, Vol. 1)




A parte del evidente peligro de acabar olvidando parte del contenido y las sensaciones que la lectura te ha producido y, por tanto, poder encontrarte sin saber qué escribir porque no te acuerdas de nada, el diferir el comentario de una novela puede convertirse en un ejercicio muy injusto y bastante ingrato ante el riesgo (en verano muy real) de que el número de obras leídas entre medias aumente y se produzcan alteraciones sobre tu percepción de la obra, y no siempre para mejor.

Hago esta aclaración porque desde que leí esta novela creo que hace un par de semanas, han pasado por mis manos tres o cuatro más, entre las que se encuentran "La niebla y la doncella" y "La isla de los cazadores de pájaros", que me han encantado y que tratándose de novela negra (aunque de corte más social) el agravio comparativo podría ser mayúsculo.

Por eso voy a intentar hacer un ejercicio de abstracción y olvidarme de esas dos lecturas o mejor, voy a intentar poner todas ellas en perspectiva y hablar de "Uno por dinero" con la mayor objetividad posible.

No recuerdo que haya pasado por aquí pero no es la primera vez que leo esta novela. Y, si no recuerdo mal, leí también la segunda. 

¿Es tan buena como para releerla? No, sinceramente no y lo sabía antes de empezar, pero temía haber olvidado la mayor parte de los detalles y no quería retomar la serie donde la había dejado sin estar 100% en ella. No me parecía justo.

Buscaba una novela menor. Una elección con conocimiento de causa. Un repositorio de novelas para sanear la cabeza, triviales, ligeras pero entretenidas, que poder intercalar entre otras lecturas más arduas o lecturas en inglés, que siempre me desgastan más y, a ser posible, que fuese lo suficientemente amplia para darme cuartelillo una temporada porque otras novelas similares (como "Spellman y asociados", que pasó por aquí hace bien poco) aún no han tenido mucha tirada en España y al final te pasas el tiempo reenganchandote y releyendo para seguir con sus tramas.

Vaya por delante que estamos ante ese género que apareció aquí hace poco como cozy mistery, que mi experiencia dice que está bien para pasar el rato y que no expone al lector a muchos riesgos ni exigencias.

Es graciosa.... al menos tiene un puntito, no muy grande, no hilarante tampoco, pero sí lo justo para arrancar una ligera sonrisa en algún momento.

Su protagonista es ingenua, peleona y tiene la suerte de no ser irritante. Es una pardilla pero no es ingenua y aprende rápido. Las situaciones que se producen son entendibles y hasta te identificas con alguna de ellas y tiene ese punto ligero que trivializa la trama y la hace amena.

Difiere quizás de otras novelas similares en que sí tiene un punto más violento en su trama, un componente más duro que ensombrece parte de las chanzas. No se ve pero sí se intuye y en algún momento y dependiendo de la edad de quién lo lee o de su bagaje y gusto literario, puede ser de esas que te ponen un poquito en tensión, lo justo para vivir la trama con un poco más de interés sin que en ningún momento sea dura o escabrosa. 

Eso le pone ese puntito extra, ese algo que hace que te acuerdas de ella antes que de otras y que seas mas propenso a recomendarla cuando alguien se quiere iniciar o que busca algo menos naive dentro de que sea una lectura light.

Su protagonista es agradable. Leíble y, hasta cierto punto, empatizable. Tiene un punto masoca, un punto inconsciente y mucho por aprender, pero está lejos de ser ñoña y vive en el mismo mundo que todos nosotros así que es real, aunque no sea memorable.

Tiene química y tensión sexual con su antagonista  (eso suma, le da otro punto distinto a la trama), también un punto de mala leche, algo de rebeldía y mucha rabia ante la vida y lo que le depara, lo  que hace que caiga simpática aunque sus diálogos no sean siempre primorosos. Eso sí, cuenta con una abuela (la abuela Mazur) que es para enmarcar, capaz de amenizar las cenas familiares cuando tocan y de comerse a todos los demás personajes.

Poco más puedo decir, es una buena novela introductoria, que va de menos a más, que cuando gana en tensión pierde en humor pero que quizás encuentre en ese equilibrio parte de su encanto, a lo que se suma la ambientación en ese cautivador (por desconocido por estos lares) mundo de los cazarecompensas y los recuperadores de fianzas, un cambio que también se agradece.

Valoración: está bien. 

P.D: la portada del libro con el look Pippy Calzaslargas no ayuda a tomarse muy en serio el libro pero lo cierto es que tras esta primera entrega ofrece la posibilidad de que sea capaz de instalarse en esa zona intermedia entre lo ligero y lo profundo que puede convertirla en una rara avis a tener en cuenta


Ocio... y otras divagaciones:

Con los Juegos de fondo casi imposible dar con un hueco para el cine pero para quién quiera imágenes que se quedan en la retina y hacen recapacitar sobre ... el vídeo de X Ambassadors para su canción "Renegades".
Un descubrimiento, "Algo que sirva como luz" de Supersubmarina.

Un sonido... el de Criss Cab con Pharrell Williams en "Liar liar".

martes, 2 de agosto de 2016

Spellman y Asociados (The Spellman files, vol. 1)


Siempre he encontrado muy difícil de definir cierto tipo de novela que no es propiamente negra pero que contiene componentes de misterio y que se mueve en microcosmos tan reducidos que no reflejan tampoco la sociedad en la que se desarrollan.

Casi todas esas novelas tienen personajes femeninos como protagonistas, son bastante light en sus  tramas y tienen componentes que, en ocasiones, rozan la parodia o el esperpento, dependiendo del momento y el autor.

Estoy pensando, por ejemplo, en la serie de Stephanie Plum, la de Flavia de Luce ("Flavia la de los extraños talentos") y, en parte, la de Kinsey Milhone, aunque esta última tiene en algún momento componentes más violentos y agresivos que pueden hacer dudar sobre su inclusión o no aquí.

Para este tipo de novelas existe, por lo que he descubierto, una denominación propia "cozy mistery", incluida en la Wikipedia, cuya traducción macarrónica para este blog sería algo asi como "un subgénero de las novelas de crímenes en las que el sexo y la violencia son minimizados o tratados con humor y tanto el crimen como su detección tienen lugar en entornos pequeños y comunidades socialmente interrelacionadas".

Se consideran ejemplos de este tipo de literatura las novelas de Miss Marple de Agatha Christie, por ejemplo, o la variante televisiva "Se ha escrito un crimen".
Tras este descubrimiento y como son novelas que de vez en cuando pueden aparecer por aquí porque aunque no me enloquecen si que me permiten un respiro entre novelas con mayor desgaste, he incluido esta nueva acepción en las etiquetas y en la medida de lo posible intentaré incorporarlas a alguna novela anteriormente comentada que pudiese incluir en este género.

Teniendo en cuenta lo anterior y como hay que hablar de la novela...

Empezar a desglosar "Spellman y Asociados" teniendo en cuenta las matizaciones anteriores es  complicado porque lo más fácil de explicar está dicho y explicado.

Como lector bastante asiduo de novelas negras me parece bastante blanda. 

Está muy lejos de la novela negra al uso y también de la novela social que me gusta, por lo que no es 100% de mi agrado aunque reconozco que es bastante entretenida, que se lee muy bien y que dentro de lo que es el género tiene un punto de humor con el que me identifico (aunque no me resulte hilarante).

Creo que es una buena novela de iniciación para adolescentes y jóvenes que empiecen a leer novela de misterio y novela negra. No muy exigente, ligera, con un contenido apto para casi cualquier público y con una familia lo suficientemente disfuncional como para servir de tema de conversación en alguna sobremesa doméstica. 

Es más madura y tiene un punto más serio que "Flavia de los extraños talentos" de Alan Bradley, por lo que me parece una lectura más recomendable y menos infantil. También más amena y algo (aunque poco) más exigente.

Es menos dura que la serie del Abecedario de Sue Grafton y tiene mas gracia que la Stephanie Plum de Janet Evanovich, lo que la convierte en una opción bastante válida para sanear la cabeza y desconectar de trabajos, problemas personales y demás situaciones cotidianas que no siempre nos dan un respiero.

El diálogo es ágil, con alguna respuesta graciosa y alguna salida de tono que arranca una sonrisa, aunque reconozco que risas no se me han oído durante la lectura.

Las situaciones coherentes dentro de lo que es este tipo de novelas y de un entorno (una familia) totalmente disfuncional con todos sus miembros a juego.

Es original en la puesta en escena, el mayor acierto de todos, con una una narración en flashback, que nos aleja de la investigación presente para llevarnos a conocer cómo se llegó a esa  situación y que es el mejor elemento para crear algo de incertidumbre y curiosidad en el espectador.

Los personajes no son especialmente reseñables. Ni Izzy, ni su hermana, ni su tío permanecen en el recuerdo, pero sí hay alguna situación que deja una impronta algo más permanente, como ese pobre exnovio nº 9.

Valoración: está bien.

Totalmente desconectado no hay grandes éxitos musicales que me hayan impresionado o al menos no han sonado cuando iba viajando con el coche.

Y de pelis... alguna de las producciones que se han lanzado en la última Comic-Con y que al menos tienen pinta de entretener: "King Arthur: legend of the sword" con Charlie Hunnam y Jude Law,  "Wonder Woman" con Gal Gadot y la promesa del regreso de Vin Diesel en "XXX: Return of Xander Cage"