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miércoles, 31 de octubre de 2018

"Spider´s bite" y "Web of lies" - Elemental Assassin´s series, vol. 1 y 2




Siendo mi segunda fuente de sustento literario, la "Urban" se ha convertido en mi vía fundamental para cambiar de registro y sanear la cabeza.

Si sigues el blog desde hace algún tiempo serás consciente de que, a pesar de eso, es un género en el que me permito pocas licencias  con autores desconocidos (bastante menos que en otros géneros), resultado de varios intentos que acabaron en agua de borrajas, al encontrarme releyendo historias que ya había visto antes de boca (o pluma) de otros autores con mínimos ajustes literarios.

Tampoco ayuda mi interés en leer estas novelas (todas las fantásticas en general) en su idioma original (¡¡inglés por dios!!, que no doy para más), lo que me supone la suficiente pérdida de tiempo y esfuerzo como para, aunque las intercalo con el resto, no ser capaz de mantener una proporción exacta entre géneros. 

Esa intercalación asimétrica con una proporción de uno a cuatro o de uno a tres me deja mucho menos margen de maniobra, lo que unido a la tendencia de muchos de los autores que sigo a publicar una novela nueva al año (por lo menos), compromete mucho mis opciones futuras.

Por eso es raro ver algo realmente nuevo en esa categoría en el blog.

Sin embargo, en los últimos dos años se han incorporado a mi biblioteca dos autores del género: Stephen Blackmoore y Jennifer Estep.

Ambos autores se mueven en un espectro bastante oscuro  dentro de un género que, de por sí, ya lo es. Por eso mismo, por la libertad que me otorgan y por salirse de lo habitual, a los dos los considero adquisiciones muy interesantes aunque su ámbito de actuación y el umbral que tocan difiere bastante, siendo bastante más "negro" en todos los sentidos Blackmoore y mucho más "coloquial" dentro del género, Estep, aunque siempre lejos de otras novelas más light o que caen directamente en el romance sobrenatural.

Cierto que entre las dos series, la escrita por Stephen Blackmoore es, con diferencia, la más potente de las dos, pero como espero comentar en breve "Broken souls", dejaré cualquier comentario para ese post y me centraré en Estep, que es lo que tenía previsto para hoy.

De Jennifer Estep lo primero que puedo decir es que me gusta, lo segundo que cuando hablo de ella lo hago por mi lectura de dos entregas de "Elemental Assassin", no de "Mythos Academy", que es una serie que no he seguido todavía. 

Cuando digo que me gusta lo hago siendo muy consciente de que no es una de las grandes abanderadas (al menos para mí no lo es). No  estaría en mi top 3 de autores de este género pero creo que sí estaría en un bloque de 10 al que recurrir a lo largo del año, por encima de muchos otros.

Pros...

Me gusta el estilo con el que escribe. Su narración es directa, sencilla, cómoda de leer y con una parte descriptiva muy medida, ajustada a lo necesario para que el lector se ubique.

Es una obra de humanos aderezada con un par de razas más (al menos de momento), donde todo gira entorno a personajes, no a lugares exóticos o a un desfile de criaturas tal que acabas teniendo que llevar un bestiario propio para cuando coges el siguiente volumen de la serie. Así que el mundo que ha creado (o al menos el entorno en el que se desenvuelve su protagonista) resulta cómodo para el lector, lejos de extravagancias.

Los diálogos están bien y el bloque de 5 o 6 protagonistas, a día de hoy, es coherente y mantiene el tipo, adaptándose a lo que ha ido sucediendo en la narración.

No es una novela larga, se lee muy bien y creo que la parte de proceso interno de varios de los personajes es aceptable para cualquier lector, que verá un comportamiento que todos podemos llegar a compartir/entender.

Sus tramas tienen un par de giros o de historias paralelas que amenizan las pausas en la trama principal pero que, al menos en los dos casos de los que hablo, no resultan tan rocambolescas como para no cuadrar bien en el conjunto de la historia, que es donde está el foco fundamental.

Contra...

Como me pasa con las series de urban que sigo (o he seguido) en los últimos años, la sensación de que si la creadora es una escritora falta un punto de adrenalina y la acción se resuelve de forma demasiado somera, sin alaracas pero también sin un punto de atractivo que te cautive y te llame la atención. Son lecturas sin tensión. 

En ese sentido da la sensación de que si quieres que haya "mundo interior" es necesario renunciar a manifestaciones físicas por medio de confrontaciones. Es más, en ambas novelas la parte de las "luchas" tiende a ser breve con cierta sensación de brusquedad en su desarrolo.

Para mí...

Me gusta porque me parece una propuesta honesta.

Es directa, es ágil pero es, ante todo clara. 

Es una historia de/con personajes que sigues porque Jennifer Estep consigue que te identifiques y entiendas a Gin Blanco, incluso cuando escritora y protagonista te ponen ante situaciones donde el "proceder" no es especialmente legal.

Me gusta que no se pierde en historias transversales, que las tramas aparecen pero no convierten toda la lectura en una sucesión de encuentros/desencuentros/heridas y lesiones que transmita sensación de estar dentro de un coche de choque sin saber cuál es nuestro destino final y qué camino hemos seguido para llegar hasta ahí. Aunque admito que en el camino se pierde buena parte de la carga de la adrenalina de otros autores (a veces, según el momento, también necesaria, eso sí,  en su dosis justa).

Tiene un punto de humor en algún momento que me gusta, una parte de "ilegalidad" que me libera cuando leo la historia, secundarios con el suficiente peso y personalidad como para crear una sensación de coralidad que se agradece por momentos y, por supuesto, una trama sentimental que no le va mal y que cuenta con algún momento logrado que la hace  lo suficientemente entretenida (muy de serie de TV).

Me falta de cara a futuras entregas... un revés en las condiciones de desarrollo de la historia, que la lectura me lleve a asumir que en algún momento algún protagonista puede caer y desaparecer para siempre. Esa tensión/miedo que hace que la lectura tenga un punto cautivador y desasosegante que estas dos entregas iniciales no poseen. 

Valoración: me ha gustado. Las dos lo han hecho, quizás la segunda más que la primera porque no sólo marca el camino a seguir sino que se aleja de algunas zonas comunes que amenazaban con instalarse tras la entrega inicial. No entro en mas detalles que paso de spoilers de cualquier tipo.

En otros ámbitos: 

"Ant-man and the Wasp", un rato de cine sin pretensiones que se pasa rápido pero sin ofrecer nada especial que llevarse a la boca.  

"Una relación abierta" para los amantes de un cine distinto, menos comercial, más reflexivo y real. Para los que, como yo, en algún momento pudieron ver y disfrutar (a su manera) de la amargura y el poso de "One night stand" o "Threesome" ("Tres formas de amar")
 
"Contradicción", de Malú, como placer culpable de la semana. 

"Pienso en tu mirá" de Rosalía, como sonido recurrente que se instala en la cabeza y no se va.

 Me llega y yo no tengo la culpa "Nubes de papel" de Izal y Depedro.

La puedo oir infinitas veces y alguna más... "Side Effects" de Chainsmokers con Emily Warren.

P.D: se ha publicado "Lies of the Beholder" la tercera entrega de la serie "Legion", de Brandon Sanderson. Dicen que es de sus mejores novelas, así que me permitiré el capricho de coger la segunda para disfrutar de la serie sabiendo que aún hay más esperándome.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Aviso de muerte - (Serie de Anne Capestan, vol. 2)


Cada uno tenemos querencia hacia algo. La mía es hacia mantener un equilibrio inestable entre orden y caos (y no lo escribo con "k" directamente porque el corrector me lo cantaría como falta y me toca las narices ver algo en rojo mientras escribo, que si no...)

Mi vida se basa en compensar. En encontrar la paz que me da tener parcelas  donde cualquier rastro de orden o raciocinio está supeditado a la intuición, las sensaciones o el mero dejarse llevar por lo que sale.

Cuando esa parte más caótica ha entrado en la zona que necesita ser cuadriculada la cosa ha ido muy mal. Algo parecido a lo que ha sucedido cuando he obrado de tal forma que la espontaneidad y lo errático han perdido su espacio en mi vida.

En las lecturas me sucede algo parecido. Me gustan mis clásicos, mi alternancia, mi... pero necesito que dentro de la rutina, de vez en cuando se produzca algún hecho que rompa la monotonía y  deje su impronta, algo que se salga tanto de lo habitual que permita generar un recuerdo propio que deje huella.

En el mundo de la novela negra tengo varios autores (como Jo Nesbo, Lorenzo  Silva o Olivier Norek) que destacan por ser creadores de auténticos novelones, historias completas y complejas que resulta muy difícil no recordar.

Sin embargo, hay un número bastante elevado de autores que entran en ciertas fórmulas tipo o en clichés que dificultan recordar sus historias (y hasta a sus personajes) conforme va pasando el tiempo porque no dejan una impronta personal.

Sophie Hénaff es una autora "singular", que escribe dentro del género negro pero que se sale de los clichés para construir novelas personales, fáciles de identificar, con sello de identidad (y, por que no, márchamo de calidad).

Sus historias son corales, llenas de personajes ricos en matices, que siempre dejan su impronta en el lector.

Es cierto que a veces pueden resultar demasiados y que la constante alternancia entre ellos, el cambio de nombres y el ritmo con el que suceden las cosas descoloca un poco, pero si le puedes dedicar un poco de tiempo al día para que de margen a que se asiente todo, leer sus historias es un placer. Imagino que para muchos culpable pero placer al fin y al cabo.

Y es que me gusta la idea de un grupo (llamese brigada, unidad o...) de personas con sus rarezas, que es capaz de encontrar dentro de su lugar de trabajo su equilibrio y su timing. Porque de eso va la serie, de cómo un grupo de personas que para la sociedad "no son aptos" por distintos motivos, es capaz de encontrar la forma de aportar dentro de sus peculiaridades, tics, manías y obsesiones.

No pretendo engañar a nadie, "Aviso de muerte" no es la novela del año, aunque su autora y la serie llevan recolectados algunos premios, pero sí un soplo de aire fresco, ese "algo distinto" que te permite sanear la cabeza y salir de lecturas rutinarias sin renunciar a la calidad de una buena historia,  mientras pasas un rato agradable y, a veces, hasta sonríes o te ríes con lo que sucede.

¿Su mérito? Construir una historia con personajes "singulares" (y a veces estrambóticos) sin caer en la parodia o en la pantomima, tomándose en serio a todos sus personajes, dotándoles de coherencia y fondo, mientras su creadora aprovecha para ir hablando  de todo un poco.

Para mí tiene la dosis que buscaba de tranquilidad, novedad, ingénio y alegría sin caer en la autocomplacencia, la repetición o el paroxismo. Y eso suena bien y me gusta mucho.

Es ágil, muy cómoda de leer y es capaz de generar cariño y empatía en el lector hacia los distintos integrantes del grupo mientras consigue intercalar, además, algo de crítica social.

Cuando me planteé escribir el post llegué a pensar en equiparar o, al menos, tratar de establecer una vinculación entre Fred Vargas y Hénaff o incluso mencionar a Patrick Weekes de forma tangencial, pero creo que puede generar confusión.

Weekes es fantasía y si bien su grupo de "insurgentes" tiene gracia, tiene un aire menos natural, algo más impostado que la autora francesa. Además, aunque en la segunda entrega de su trilogía se nota algo de cambio, hay una ligera tendencia hacia la parodia y si algo tienen las novelas de la escritora francesa es, precisamente, lo contrario, se toma muy en serio a cuantos pasan por sus páginas.

El caso de Vargas es distinto. Para mí es una escritura con una mente privilegiada, que escribe como nadie, pero lejos, eso sí, de cualquier tipo de convencionalismo. 

Su "pero", al menos el que sé que encuentran algunos lectores, reside precisamente en sus  personajes, Adamsberg en particular, tienen un punto estrambótico y surrealista que no llega a todo el mundo. Su particular forma de plasmar y representar/interpretar la realidad no llega/gusta a todos por igual y quizás la sitúe en un placer no apto para cualquiera.

En cambio, Hénaff es más cotidiana, más cercana, más mundana. Nos permite ser capaces de sentirnos uno más de su brigada y, a partir de ahí, crecer con la novela. Su lectura genera cariño y sensación de pertenencia y eso es algo que muy pocos autores consiguen alcanzar.

Por mucho que leas y aún con la sonrisa cómplice inicial ante esa panda de desarrapados, conforme avanza la novela cuesta no ver en ese conjunto heterogéneo y antagónico de personajes, un "algo" que nos hace sentirnos identificados, reconociendo en su obra un espacio de solaz e inclusión para quienes, en ocasiones, nos sentimos encasillados en ese gran corsé bautizado como normalidad.

¿Mejorable? fijo, toda lectura lo es, pero no sé de qué forma se puede conseguir o que se puede cambiar sin que en el camino desaparezca parte de la esencia que tiene.

¿Lo bueno? que si te va, si te gusta, te gustará mucho, porque llega. 

Como titulaba un artículo de "El país" sobre ella, es una "revolución silenciosa". Una escritora tranquila, que construye historias con sentido porque le dedica tiempo y, además, lo hace sin prisa (que es algo que no se valora pero que es igual o más importante aún). 

Valoración: Me ha gustado. Casi, casi, diría que "mucho", la verdad. Cualquiera de las dos novelas de esta serie está llena de personajes entrañables y relaciones afectivas singulares que merece una oportunidad de cualquier lector que quiera romper con lo cotidiano y que crea que "lo habitual" a veces necesita ser agitado.

Y en los ratos libres... "Constantine: City of Demons", película animada oscura como su personaje protagonista, con tintes muy negros. Una película a juego con la segunda entrega literaria de las aventuras (o eran desdichas) de Eric Carter, el personaje creado por Stephen Blackmoore.

Y musicalmente...sigo con Jess Glynne y  su bozarron cuando busco un descanso, por ejemplo con "All I am" y me sorprendió hace poco "There´s no way" de Julia Michaels con Lauv.

jueves, 19 de abril de 2018

Un cadáver muy frío - Las cosas y casos de la señora Starling, vol. 1


Novela de entretenimiento,  ofrece un escape ligero a quien busca alternar historias cómodas entre novelas exigentes.

Ligera, amable, agradable, con un toque de humor que se agradece, la primera novela de la serie protagonizada por Anne Starling es un pequeño placer culpable del que se disfruta en un par de ratos libres, no hace falta nada más.

Es relativamente breve sin llegar a ser una historia corta, lejos de los puzzles kafkianos que habitan en las estanterías de muchos hogares en esos días.

De lectura rápida, se supone una lectura "de época" al menos se ambienta en la mitad del siglo XX pero no supone un ejercicio imaginativo para el lector, que podría llegar a situar a la Señora Starling y al sufrido inspector Crawford en prácticamente cualquier otro momento temporal en el que la mujer tuviese a nivel social un rol estereotipado clásico.

Lejos de la ambientación más exigente de Anne Perry, la novela de Ana Bolox es mucho más agradable de trato, consiguiendo reproducir la mejor de las químicas de las buddy movie  de los 80-90 con la relación amor-odio entre dos protagonistas de sexo opuesto condenados a chincharse y ofenderse mientras giran el uno alrededor del otro.

Uno de los grandes méritos de su creadora, si no el "gran" mérito, es conseguir que los dos protagonistas resulten creíbles y verídicos, reales en los tiempos actuales en un ambiente más clásico y sexista.

Como lectura cuida las formas, se aproxima mucho a la "cozy mistery" más habitual aunque hay un par de amagos algo más violentos de lo que suele verse en esas historias pero en general se trata de una lectura cuidada y amigable, asequible para cualquier sensibilidad, próxima a series televisivas como "Luz de luna" o la más reciente "Castle".

Se agradece el cambio de protagonista y que ésta, una Anne soberbia, sepa mostrar la dura realidad de la época (de demasiadas épocas quizás) sin convertir su discurso en una proclama sobre la igualdad. Esa parte la deja para aquel lector que quiera verlo, para el que no, será simplemente un buen pasatiempo.

Rápida en el desayuno, curiosa en el trato, una historia de personajes más que una novela de ambientación, apenas hay descripción salvo para mostrar lo que sería el decorado de fondo y la época, pero dejando mucho margen al lector para construirlo "a su manera".

La novela no tiene quizás el diálogo vivo y la crítica social de las historias de Malvaldi, no exige capacidad para leer entre líneas como Camilleri y, desde luego, no arranca ninguna risa estruendosa, pero sí un par de sonrisas canallas y un sentimiento de agradecimiento hacia dos personajes que gustan sin que te des cuenta de que te están llegando.

Queda la duda de hasta que punto perderá la gracia cuando se lean cuatro o cinco entregas de la serie. ¿Irá la situación in crescendo como sería de esperar o se convertirá en una repetición de fórmula que poco a poco irá perdiendo fuerza ante la pérdida de novedad y la falta de actualización?

Supongo que para descubrirlo habrá que darle un par más de oportunidades, por lo menos la primera se la ha ganado.

Valoración: Me ha gustado.

jueves, 5 de abril de 2018

Steelheart - The Reckoners, vol. 1



El dicho es "dime de que presumes y te diré de qué adoleces". No presumo de no tener tiempo pero si afirmo que no paro mucho últimamente y evidentemente, al final carezco de tiempo.

Los días se hacen demasiado cortos, apenas tengo un respiro y, como el deber va antes que el placer, al final sale perdiendo alguno de los hobbies. 

Este comienzo de año leo menos de lo que leí el año pasado, más que nada porque no puedo dedicar el mismo tiempo. También cuesta encontrar un hueco para el blog, siempre pienso "a última hora de la mañana" pero para cuando miro el reloj la última hora de la mañana ha quedado bastante atrás y estoy sito en mitad de la tarde, donde los compromisos siguen acuciando.

No lloro, sólo explico el porqué del silencio de las últimas semanas.

Antes del parón leí varias novelas, la primera de las que tenía pendiente de comentar fue "Steelheart", la primera entrega de una nueva serie del hiperactivo y megaproductivo Brandon Sanderson que, además, está incluida dentro de su "Cosmere".

Soy un lector que disfruta mucho con Sánderson. Me parece un escritor con una capacidad asombrosa para absorber al lector pero soy consciente de que no todas sus historias son novelones. 

Curiosamente me parece superior cuando escribe en menos de 300 páginas, es más, para mí sus dos relatos más conseguidos son eso, "relatos" con menos de 100 páginas ("Legión" y "El alma del emperador"). "Elantris" no le va a la zaga, pero es una novela más exigente en tiempo y atención, menos concreta.

"Nacidos de la Bruma" ya bajaba un peldaño. Está muy bien pero es mucho más densa, hasta llegar a generar un moment "uff, esto se está alargando" que le penaliza al final y le quita parte del encanto...

Y luego llega "Steelheart" (que conste que hablo de mi orden de lectura de las obras voluminosas, no de su publicación), que tiene cosas muy buenas (es cautivadora como pocas de sus historias, se lee tremendamente bien, incluso tiene un punto adictivo muy de agradecer, pero cuando la terminas te deja un poco con la sensación de "esto me suena. No a Sánderson sino a comic ochentero".

A fin de cuentas Steelheart es casi una distopia de la sociedad moderna y no un ejercicio de ciencia-ficción "Legión" o de pura fantasía ("Elantris", "Nacidos de la Bruma" y "El alma del emperador").

En ese sentido la ambientación es más limitada y las novedades escasas. El problema es que, en esa situación, con el argumento tal y como lo desarrolla y los personajes que utiliza para poblar la historia (fundamentalmente todos los Reckoners) uno no deja de acordarse (que para eso es mayor) de la Patrulla X de finales de los 80, mediados de los 90. La original, la configuración clásica que luego pasaron a ser los X-men (con Cíclope, Jean Gray, la Bestia, el Hombre de Hielo y Ángel), tutorizados por Charles Xavier.

Una vez que se mete esa imagen en la cabeza acabas generando una querencia insana por transformar parte de lo que lees en el simil comiquero y los paralelismos se multiplican. Incluso se puede llegar a encontrar en los subterráneos por los que se mueven los personajes ecos de los Morlocks de la Marvel.

No sé si Steelheart (el malo de la novela) es Apocalipsis, Mr. Siniestro, Magneto o un maxmix de los tres con algún añadido pero la sensación que se me metió entre ceja y ceja a mitad de la historia no me abandonó ni siquiera al final, donde hasta vi/encontré ecos de Fenix Oscura.

Como lectura me ha parecido vibrante, cómoda y ágil, más próxima por momentos a un Young Adult de últimos años que de una fantasía 100% adulta pero muy entretenida en global, pero durante muchas páginas me ha parecido poco novedosa e ingeniosa y eso le ha pasado factura en la valoración final.

Creo que sin referentes previos al mundo del comic que te asalten y te "adelanten" algún hecho distintivo la novela crecerá mucho a los ojos del lector igual que tengo la sensación de que es una novela que, para un adolescente, es muchísimo mejor introducción al mundo de la Fantasía más actual que "Nacidos de la bruma" que es más ardua, exigente y cargante.

Evidentemente leeré la serie, junto con el resto de novelas de Sanderson y su "Cosmere" pero no es, a día de hoy, uno de mis títulos favoritos ni de mis primeras preferencias, por mucho que con todos los peros siga estando muy por encima de muchas otras medianías.

Valoración: Me ha gustado. Sin más.

P.D: leo poco, el cine lo visito menos aún y sólo la música aguanta ahí inmutable para amenizar los días pero, por si se me olvida cuando comente "El juego de las tres cartas" y porque han pasado un par de semanas desde el fallecimiento de alguien muy querido, quiero despedirme con la dedicatoria que utiliza Massimo Malvaldi al comienzo de su novela, porque pocas veces dos líneas han dicho tanto con tan poco y han resumido mejor el vacío que una ausencia puede llegar a dejar. No cambio el destinatario pero espero que estés donde estés sepas que va para ti:

"A Vittorio,
que al ir a la luz
nos has dejado un poco más en la oscuridad"


lunes, 12 de febrero de 2018

El crimen del paludú - Serva la Bari, 2


La lectura no ya como entretenimiento sino como punto de encuentro de personas afines con gustos distintos.

Esa búsqueda (no reconocida) de un imaginario común que nos permita acercarnos a aquellos que queremos con referencias y momentos vividos de forma individual pero que sea posible compartir porque de alguna forma la otra persona haya llegado a la misma situación.

Dar con un medio de disfrute colectivo que poder comentar que trascienda la consabida televisión y los espacios de consumo masivo.

Poder hablar de algo con gente sin que tenga que ser por narices "Juego de Tronos" o "Gran Hermano".

La risa compartida por el recuerdo de un chiste que no  hace falta repetir porque con un par de palabras sueltas todo el mundo lo acaba asociando.

Marketing encubierto a una ciudad singular que permite acercarla a alguien ajeno a ella para que entienda parte de la idiosincracia de la ciudad y de quienes habitan en ella sin perder por ello un ápice de su naturalidad.

Todo eso es para mí "El crimen del palodú" o, mejor aún, lo son las tres primeras novelas de la serie de "Serva la Bari" o de las disputas entre rancios y modernitos.

Tengo poco que aportar sobre la novela en general. He vuelto a sonreír en algún pasaje, el reencuentro con Sevilla ha sido igual de placentero que en las ocasiones anteriores y  sigue siendo una lectura de dos-tres horas, amena, agradable y con un punto canalla que me gusta mucho.

La releí, no porque no me acordase de ella sino porque gente de mi entorno estaba haciéndolo y era una forma de tener un punto en común adicional para comentar y reirnos con algo, porque si algo tiene cualquiera de las novelas de Julio Muñoz Gijón (@ranciosevillano) es que su recuerdo siempre suele ser mejor que a la lectura y sus chistes ganan mucho cuando se disfrutan de forma compartida.

Elegí este momento porque tras "Ángeles en llamas" y "Tres funerales para Eladio Monroy" necesitaba algo ameno y ligero que me diese un respiro ante tanto exceso de realismo. Y fue un acierto.

Y, como he dicho, el recuento final es muy bueno porque durante una semana el recuerdo perduró, sirvió para amenizar alguna momento acompañado y poner algún momento alegre en una comida familiar donde muchos ya habíamos catado esta peculiar forma de escribir que, por desgracia se da poco.

"El crimen del paludú" sigue siendo hasta la fecha el más flojo de los tres libros que he leído de la serie. Le falta el efecto sorpresa de la primera y no tiene el encanto del principio del cambio de la tercera (en donde Madrid empieza a cobrar algo de importancia como personaje) pero es cierto que Jiménez empieza a cobrar peso y con él la obra tiene la dimensión perfecta que lo ajusta a lo que se espera de ella.

Valoración: me ha gustado.

En otros ámbitos..

He visto "La niebla y la doncella". Me gustaría decir que me equivoqué con mis prejuicios y que al verla me reconcilié con las adaptaciones de novelas a la gran pantalla pero sería mentir.

Quim Gutiérrez es hierático y carente de chista. Superficial y superfluo en la adaptación de un personaje que si se caracteriza por algo es precisamente por lo contrario, su intenso proceso interior, sus dudas, su pesar.... no hay nada del Bevilacqua de Silva en su interpretación y con "su ausencia" pierde la mayor parte de la novela.

Aura Garrido es una actriz que en general me gusta y esperaba una "Alicia Chamorro" próxima al personaje original pero su rol es casi tangencial, desprovisto de su naturaleza compleja y muy alejada de la complicidad que deberían exudar los dos personajes en pantalla.

De Verónica Echequi sólo puedo decir que no era la Anglada que leí pero que de todos los actores es quién más se asemeja a lo que escribió en su día Lorenzo Silva.

En cuanto a la trama... me quedo con la duda de si quién guionizó llegó a entender lo que había detrás de la historia y en qué momento confundió la sutileza con lo burdo. Hay una reescritura de algunos pasajes y un cambio de la arte final, que unido a algunos saltos y disgresiones que hacen que, salvo que hayas leído la novela, las cosas no tengan sentido (ni siquiera alguna de las conversaciones entre Bevilacqua y Chamorro, copiadas de la novela pero despojadas de todo sentido).

Quizás si no se ha leído la novela la película resulte curiosa y coherente. Para mí carece de esos dos elementos, actuación aparte.

lunes, 29 de enero de 2018

Ángeles en llamas


"Ángeles en llamas" fue una de esas novelas que adquirí tras leer un par de buenos comentarios en artículos periodísticos y blogs pero que, cuando hace más o menos tres semanas acudí a la lista de apilados y casi olvidados (formada por experimentos, libros totalmente desconocidos y apuestas sin red) sin tener muy claro qué iba a leer.

Cogí esta novela como pudo haber sido otra. Me gustaría alegar que me fascinó su sinopsis, pero no la recordaba y no la releí. La idea era coger algo al azar de esa pila y ver qué tal.

El arranque fue bueno, básicamente porque desde las primeras páginas queda claro que no es un thriller de psicópata, lo que es muy de agradecer dado que mis últimos intentos de finales de 2017 en esa dirección de finales de 2017 fueron un "fracasooo absolutoooo", que dirían los lobos de la película "Cigüeñas").

Descartado el riesgo inminente de chasco quedaba por ver qué me iba a encontrar.

Una vez leído es muy difícil clasificar la novela de Tawnie O´Dell, diga lo que diga la Etiqueta de la derecha.

Propiamente no es lo que yo consideraría una novela social, por mucho que su trama esté condicionada por el pequeño microcosmos en el que habitan sus protagonistas.

Para mí, la novela social es una novela con cierto punto de denuncia social hacia un momento y una forma de entender ciertos temas en una sociedad. Y eso no pasa en esta novela.

De los relatos que han pasado por aquí, el que quizás me resulte más similar en cuanto a planteamiento global es "Naturaleza Muerta" de Louise Penny, con un desarrollo muy propio de las mejores obras de P. D. James, contando con un núcleo reducido de personajes y todos con su momento de importancia dentro de la obra, un conjunto narrado en su mayor parte desde puntos de vista subjetivos, definiendo entre todos el periodo de tiempo posterior a una muerte.

L. Penny superó esa versión en la primera entrega de las investigaciones de Gamaché, con una obra algo menos plural pero con una visión de los sucesos bastante repartida a pesar de contar con un protagonista muy definido. Eso sí, el suyo es muy carismático y es el responsable de atraer siempre la atención del lector y mantenerla centrada.

Tawnie O´Dell no construye la novela sobre la coralidad, por mucho que son varios los personajes que aparecen de forma reiterada en su historia. Su obra se centra en Dove Carnahan, una jefa de policía cincuentona a la que vamos descubriendo durante la narración, partiendo de una posible "jefa" pueblerina algo limitada en su vida interior y terminando en una mujer muy compleja, dual, difícil de etiquetar y, aún más, de enjuiciar a pesar de lo que se va descubriendo de/sobre ella.

En ese sentido se podría decir que la novela se centra en el pequeño ecosistema social de un pequeño pueblo minero de Pensilvania y narra y habla de los distintos secretos de un par de familias de la región.

Es una trama muy cruda, no tanto por lo que cuenta como por lo que ocultan sus silencios y lo que deja para que el lector vaya deduciendo de las pausas que se producen.

No creo que haya ninguna imagen en su lectura que espante al lector pero sí mucha historia pasada que le haga mirar con cierto pavor a lo que se narra.

No resulta fácil leer la historia sin experimentar más de un cambio de opinión, cierta sensación de incomodidad y la obligación como ser humano de valorar lo que nos han contado y la forma en que algunas de los personajes se han comportado.

Nuestra visión de muchos de ellos cambia a lo largo de la novela y, aún cuando vas descubriendo sus mayores secretos (algunos de ellos realmente duros), no siempre eres capaz de replantear tu opinión sobre ellos.

Como lector no me gusta que jueguen conmigo. Defino ese "jugar" como el que el escritor de turno me lleve por un sitio y, de golpe y porrazo dé un vuelco a la trama, sin mucho sentido y sin justificación que lo ampare, para poder terminar la historia en la forma y manera que él lo tenía previsto.

O´Dell no juega contigo en ese sentido. Simplemente consigue que quieras conocer la historia que hay detrás (no sólo del asesinato de una joven encontrada muerta al principio de la historia, sino el pasado de la propia jefa de policía y su extraña relación amor/odio con el jefe de la policía nacional) y que ese impulso te lleve a seguir adelante por dura, cruel, incómoda y terrible que pueda resultar lo que se descubra.

Pocas veces he leído una novela tan poco agradecida por todos los temas que toca (abuso a menores, encubrimiento de asesinatos, maltratos internos dentro de una familia, comunidades reducidas donde todos cuchichean y nadie cuenta lo que realmente sabe y un sistema social que falla a muchos de sus usuarios) que me haya conseguido mantener enganchado sin sentir en ningún momento la necesidad de dejar la historia aparte.

No he terminado "Ángeles en llamas" porque tenía que hacerlo sino porque quería hacerlo. No he sufrido sino que me ha cautivado y eso no deja de ser sorprendente si se tiene en cuenta que ninguno de los temas que aborda me resultan cómodos y que durante su lectura, como me pasó hace poco con "Tres funerales para Eladio Monroy" (la semana anterior pero con otro tema igualmente escabroso y una resolución moralmente cuestionable), me haya vuelvo a ver obligado a tener un pequeño debate interior sobre como es posible que una persona de polaridad programada (como he sido hasta hace poco), haya podido topar en las últimas dos/tres semanas con dos historias que me hayan hecho aceptar una zona intermedia donde, sin justificar lo que sucede, no soy capaz moralmente de criticar la forma de obrar de los protagonistas y, lo que aún me resulta más sorprendente, no haber sentido el impulso de apartar la mirada ante lo que sabía que iba a leer.

No creo que esta historia satisfaga a quien busque una descarga de adrenalina (sea a modo de investigación atropellada llena de acción o de thiller de tensión donde no se sabe cómo va a acabar todo), ni creo que ningún alma especialmente romántica vaya a ser capaz de encontrar en sus páginas ese rayo de luz al que aferrarse las semanas venideras si la vida les golpea, pero sí considero que mucha gente (aquella que no niega que en la vida pasan muchas cosas malas y que el terreno de lo moral, lo legal, lo correcto y lo que no lo es se ha ido desdibujando mucho en los últimos años) encontrará este libro difícil de dejar una vez lo has comenzado.

Acercarse a esta novela debería ser algo meditado y muy sopesado, con la aceptación de que a veces una buena lectura no es aquella que te deja un buen sabor de boca sino la que es capaz de conseguir que te quedes a conocer una realidad que en tu vida cotidiana no quieres llegar a vislumbrar en modo alguno, agusto como estás en tu pequeño rincón del mundo mirando tan sólo a sitios donde no crees que vayas a encontrar nada especialmente aterrador.

En ese contexto y teniendo en cuenta que por temática y forma de obrar la historia sobre la que estoy escribiendo es una de las más duras que he afrontado últimamente, creo que es una lectura a tener en cuenta, en ese tipo de novela "real" y "cotidiana" que muestra que las cosas más aterradoras no siempre acontecen a manos de personas con algún tipo de desviación psicológica y que todos, de alguna forma, somos el resultado de pequeños eventos que a lo largo de nuestra vida nos han ido dando definiendo.

El lenguaje es muy asequible y los personajes atractivos, a pesar de que todos ellos portan algún tipo de barrera exterior que les protege de la mirada de los demás.

Quizás ninguno sea memorable pero el conjunto está diseñado para dejar huella y que nadie permanezca indiferente ante lo que lee.

Valoración: me ha gustado.

P.D: En las últimas semanas he visto dos películas para pasar el rato e ir dejando atrás los quehaceres diarios. 

"Toc, toc", la adatación de la obra teatral, que sin el efecto sorpresa pierde algo de gracia pero que sí arranca un par de carcajadas y alguna actuación reseñable.

"Asuntos de familia", francesa, supuestamente de humor (que no tiene mucho) y con un Jean Reno claramente mayor. Un entretenimiento culpable con mejores secundarios que principales pero lo suficientemente agradable como para dedicarle una noche libre.

lunes, 1 de enero de 2018

The Thorn of Dentonhill


A medio camino entre la novela negra y la fantasía de aventuras, la percepción de la novela puede depender mucho de quién sea su lector, como ya pasó con "California bones", la última novela que comenté el  año pasado.

Si eres un adolescente, por mucho que ya estés camino a la edad adulta, es probable que "leas" una novela de fantasía sin grandes alharacas, entretenida, con mucha acción y un protagonista con un espíritu rebelde y anticonformista que se aproxima mucho a tu forma de pensar o, al menos, uno con el que te resulta muy fácil identificarte.

Si eres chica, además tienes un personaje secundario (que no lo es tanto) al que agarrarte y en quién mirarte. Uno de esos protagonistas con cabeza y saber estar que nunca pasa desapercibido entre las páginas de un libro.

Como adulto cerril que si lee sobre algún tipo que hace cosas extrañas y se relaciona con lo arcano, es posible que no llegues a darle la más mínima oportunidad a esta novela, lo que de entrada me parece un error pero para gustos colores.

Si eres un amante de la fantasía ochentera o de ese revival que está suponiendo Michael J. Sullivan en la forma de exponer sus novelas es posible que puedas pasar un rato agradable por mucho que en algún momento parte de la trama te resulte algo repetitiva, con algún pasaje inusitadamente lento y un protagonista demasiado adolescente a veces para un adulto que ha visto como parte de su ardor revolucionario se ha mitigado por los años y que el que le queda trata de mitigarlo y aplacarlo cuando puede para no dar una mala impresión.

Por edad y gustos literarios estoy en este último grupo. 

Me gusta Michael J. Sullivan (que conste que a veces también me resulta algo pausado para mi gusto) y siempre he sido devoto de Fafhrd y el Ratonero Gris. Además, siempre me han gustado los autores con gremios de asesinos y ladrones, conflictos internos que se resuelven en ocasiones sin necesidad de que la autoridad haga acto de presencia y que zanjan las disputas con la espada (por si alguien necesita pruebas, mi X-men favorito siempre fue Gámbito).

De todas formas, y por mucho que me identifique con el espíritu de la novela y parte de lo que cuenta, hay una parte del planteamiento de la novela de Maresca que me parece excesivo (rozando lo recargado), como es la parte de la cuerda (la capa la puedo entender más y me molesta menos), que no la de la magia.

Siendo justos creo que me gusta el primer tercio de la novela y me parece que la trama está bien resuelta en el último cuarto de la historia pero me sobra algo de la zona intermedia donde parece que la gran protagonista de la historia es la dichosa cuerda, por mucho que en ese pasaje esté uno de los grandes conflictos armados de la historia y una de las disputas más entretenidas que he leído en este año

Mi problema es que cuando Veranix (el protagonista) lleva la "cuerda" me acaba recordando demasiado Peter Pan con traje de Spiderman y acaba de sacarme  de la novela en cada ocasión, por mucho que no sea mi intención. Como he dicho, ya tuve mi época de Spiderman (del original, no de las múltiples variantes surgidas después) y esa parte de la historia me aporta más bien poco.

El resto.. luchas gremiales y de bandas, estudios universitarios y parte escolar (por mucho que por edad diste un poco de mi cotidianidad) están bien y el lenguaje acompaña. 

Dinámica, ágil, con buenos secundarios Colin, Denvil and Co ofrecen entretenimiento, acción, algo de pausa y un poco de sexo a un protagonista que acaba siendo demasiado intrépido (e inmaduro) en algún momento para mi gusto pero que no deja mal regusto cuando lo lees.

El resto... Fenmere, "Blue hand", asesinos a sueldo  y duelos en los tejados de la ciudad, me parecen muy entretenidos y con una estética comiquera por mucho que aquí vistan jubones y leotardos y el protagonista no se mueva al ritmo de batseñales.

Curiosa y llamativa, aunque con ciertas carencias, la trama está bien y el desarrollo acompaña así que me parece justo darle la opción a un segundo round en 2018, si bien es probable que antes le dé una oportunidad a "A murder of mages", también de Maresca pero, sobre el papel, con protagonistas adultos, para ver si el mismo mundo y el mismo creador pero protagonistas adultos me sitúan un paso más cerca del disfrute absoluto.

Valoración: Me ha gustado.

Nota del autor: "The Thorn of Dentonhill" pertenece a mis lecturas de 2017, hoy comienza el 2018 y como sé que se han quedado en el tintero 3 o 4 novelas del año pasado, trataré de comentarlas a lo largo de este año.

En cuanto al 2018... me gustaría volver a autores que este año no han tenido espacio y mantener incorporaciones nuevas que han venido para quedarse, sin dejar de lado a los fijos, lo que a priori parece un imposible pero, en principio, es la intención.

El objetivo de este año son 60 novelas, un 25% menos que este año pero es que la previsión laboral y la falta de tiempo del último trimestre del año pasado parece que, al menos durante el comienzo de  2018, va a seguir ahí y como me gusta leer disfrutando, no voy a forzar la máquina. Eso sí, si veo que puedo y es asumible trataré de exceder mis expectativas.

A quien lea esto, por cierto, ¡¡FELIZ 2018!!, que espero se trate de un año lleno de alegrías y buenas noticias para todos nosotros.

domingo, 24 de diciembre de 2017

La diosa ciega - Hanne Wilhelmsen, vol. 1



Hace apenas unos  años no me habría gustado encontrarme en la tesitura de valorar una novela nórdica. 

La locura colectiva surgida tras una increíble campaña de marketing  y mucho apoyo de los medios de comunicación vino a arrasar con cualquiera que discrepase en su parecer sobre la genialidad de los escritores suecos, fineses o noruegos.

Como se suele decir coloquialmente "cagaban oro" y daba igual lo que se pudiese pensar y opinar, cualquier novela que viniese de ese triángulo mágico era poco más o menos que una obra maestra.

No soy quién para opinar pues leo por diversión y muchas veces no estoy en las mejores condiciones para criticar nada pero creo que se vendió mucho humo y que se aprovechó ese punto canalla y fisgón que tenemos dentro, pues la gente quería descubrir que "los vecinos del norte" también tenían mierdas y miserias sociales, en un momento en que la Unión Europea, con Alemania al frente, apretaban las tuercas a los pecaminosos países mediterráneos.

De la mano de Stieg Larsson se puso en tela de juicio la Suecia utópica que era el paradigma del Estado de Bienestar, en el caso del finado autor sueco, con una buena dosis de adrenalina y violencia. 

Sin el maquillaje que hacía aparecer el norte como conjunto hermoso y funcional mientras tapaba las carencias personales y familiares de una sociedad aislada y con problemas en ocasiones de relación que sufre una problemática totalmente distinta a la nuestra, permitiéndonos sacar un poco de pecho en un momento de bajón moral y social ante las incesantes portadas de los medios de comunicación.

Hoy el boom ha frenado, se siguen vendiendo muchos libros y se publican muchísimas de sus novelas, pero la moda ha cambiado y es posible leer sin presión y opinar sin ser vilipendiado por ello.

Para mí los grandes nórdicos (salvo a Arnaldur Indridason que sigue pendiente de lectura) son Mankell (en su caso, tristemente, en pasado), Jo Nesbo y Karin Fossum, lo he dicho muchas veces. Y creo que los mediterráneos o al menos los italianos, franceses y españoles, en el mismo volumen o inclusosuperior, ofrecen un tipo de novela con un corte más "social" y una individualidad más marcada, que se aproximan más a mis gusto y que no sólo me resulta más sencilla de comprender, también de empatizar, menos fría.

Lo que no quita para que gente como Camilla Lackberg o Anne Holt sean un recurso más en la lista de lecturas cuando busco un poco de cambio. De las dos, me quedo con Anne Holt antes que con la supuesta reína de la novela nórdica por muy superventas que sea.

Esta serie que comienza con "La diosa ciega" es una obra relativamente coral que permite un acercamiento bastante global a un problema interno, lo que la convierte en una lectura curiosa y entretenida, no tanto por la forma como por el fondo.

Para mi gusto le falta un poco de chicha y no es capaz de generar tensión en varios momentos de la historia pero sí que presenta una trama bien hilada, con muchos frentes abiertos y personajes distintos a los habituales que, aunque son algo fríos en su lectura, son coherentes y honestos con lo que uno espera en un momento dado y eso se agradece.

Me gusta el tandem que forman Wilhemsen y Sand y me parece interesante que por una vez la opción de tensión amorosa no sea una alternativa y se descarte desde el principio. 

También que no se trate de una situación de pupilaje que menoscaba a uno y eleva al otro. Se trata de mero compañerismo, del comienzo de una colaboración, que se extiende en varias entregas más mostrando a dos personas algo aisladas por su trabajo que encuentran en el otro un pequeño apoyo que sirva de asidero en momentos de zozobra personal y laboral.

Holt, en la estela de Per Wahlöö y Maj Sjöwall (pioneros en ese tipo de construcción), hace del paso del tiempo durante la investigación uno de los elementos principales de la narración y cómo el lento avance de la investigación y la imposibilidad de conseguir resultados va haciendo merma en los protagonistas (y en el lector).

Lejos de carreras y persecuciones veloces por calles medio desiertas, aquí es el vacío existencial de los protagonistas lo que se aborda y cómo el trabajo y la frustración acumulada, que en ocasiones acaba por generar obsesión y fijación, acaba por pasar factura también en los hogares.

A diferencia del dúo de los años 70 donde el peso fundamental recaía tan sólo en Martin Beck, Holt construye la novela con un aire más coral y, en ese sentido, actualiza la trama y el desarrollo ofreciendo algo de solaz al lector con personajes como Billy T.

El resto de la obra es un poco más de lo mismo, aderezado con algún episodio esporádico de amor y un toque de corrupción y teoría conspiratoria que amenizan algo el desarrollo de la trama sin darle mayor empaque a la historia.

No es brillante y en algún momento es algo lenta, juega ligeramente con el lector para llevarle al equívoco pero consigue dar sentido a la narración justo al final sin dejar sensación de engaño y eso se agradece. Hasta consigue arrancar una sonrisa al incauto (al que escribe esto al menos) que pensaba que lo había previsto todo.

Para mí le falta denuncia social "real" (para ser como Mankell), interiorizar en los personajes y mostrar una oscuridad más real y efectiva (para recordar a Nesbo) o ese toque especial que Fossum consigue imprimir en cada una de sus narraciones, pero sí es un buen libro de sobremesa con el que pasar un rato sin sentirse engañado.

Valoración: me ha gustado, pero llega a eso justito, justito.

En una previsión de lecturas superior a 50 novelas al año y si eres como yo, que procura no repetir mucho autor a lo largo del año, Anne Holt puede tener su pequeño espacio, si no tampoco pasa nada, no es una de esas lecturas que te impacten y sus protagonistas no generan la necesidad de saber más sobre ellos, al menos no en esta primera entrega.