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martes, 4 de septiembre de 2018

The light fantastic - Discworld series, vol. 2



Creo que en algún post previo me mostré bastante crítico con la primera entrega del Mundodisco y por ende con su creador y todo cuanto le ha rodeado.

Sigo pensando que Pratchett fue un autor con una cabeza privilegiada pero que su literatura (al menos las dos entregas que he leído) no son las novelas que busque el amante devoto de la novela de fantasía más clásica pero, ha diferencia de "The colour of magic", creo que esta segunda entrega tiene "un pase".

Ayer, pensando en qué escribiría sobre la novela no paraba de pensar en Mel Brooks y quizás sea la mejor forma de expresar lo que quiero.

Mel Brooks consiguió hacerme reír y mucho con "El jovencito Frankenstein", peliculón en blanco y negro que me arranca siempre que lo veo algo más que una sonrisa, a pesar de que la sorpresa o el ingenio inicial se va perdiendo con los años.

Se trata de una película original que reformula el personaje de Frankenstein tomándose en serio, construyendo una historia coherente y original con formato ligeramente musical y varios golpes de risa.

Del mismo creador es, por ejemplo, "Spaceballs: la loca historia de las Galaxias" que aprovechó la película dirigida por George Lucas para crear una hilarante sucesión de gags donde la historia (que no es original) no es más que un elemento secundario que ni al creador ni al espectador le importan especialmente.

Pues bien, creo que la primera entrega del Mundodisco tiene algo de esta Spaceballs. Siendo lo más gráfico posible, creo que Pratchett creó un "museo" (el suyo), tirando de su imaginación y de lo ya contado para crear algo único, distinto e hilarante que debe (pretende) llegar al aficionado a la Fantasía, en pos del recuerdo agradable y la nostalgia y al neófito (casi antifantasía) al que le ofrece una serie de caricaturas de muchos de los héroes y personajes famosos del género. 

Inconexa, llena de saltos y disrupciones que rompen cualquier posible hilo narrativo pero que sirven para que el escritor exhiba su creación en toda su extensión. Un "bestiario" sin imágenes y revestido de formato literario cuando quizás su mayor gracia (e interés) habría residido en la creación de un comic o un recopilatorio en imágenes de lo que había construido.

"The light fantastic" ofrece un segundo registro más novelado, más real, más literario. No hay tanta exhibición y deshecha la idea constante de gag, ofreciendo momentos particulares que generar una sonrisa en el lector sin llegar a provocar la risa o la carcajada pero que hacen su aparición de forma puntual y efectiva.

Con muchos menos personajes, menos saltos narrativos y un uso más racional de los cambios de personaje, la historia (breve y no especialmente compleja) lleva al lector desde el principio hasta el final sin problemas, consiguiendo hilvanar las distintas ocurrencias del creador dentro de un contexto, lo que facilita la lectura y nos da, como lectores, la opción de disfrutar de un rato entretenido de distracción, sin grandes alharacas pero con cierto gusto.

Peros:

  • No es una novela cautivadora: se lee muy bien y es bastante corta pero no llega o, al menos, no genera ese "más, más, quiero más" que tanto busco.
  • Dentro del reparto de roles echo en falta un mayor peso del cofre (sé que no es sencillo dar el protagonismo a un cofre que no habla y sólo corre y come) y  "La muerte" (que para mí es quién presenta un gusto humorístico más próximo al mío) tiene menos presencia de lo que me gustaría, a pesar de que ambos procuran los mejores momentos.
  • Y como "fantasía", la ausencia total de épica pesa mucho al final al carecer la historia de algún punto álgido que rompa el ritmo y te sumerja en la historia. Para mi gusto, la narración resulta demasiado monocorde.


Valoración: Está bien. Con todo y a pesar de los últimos párrafos, es aceptable como pasatiempo y puede llegar a ser entretenida. Cierto que no da mucho pero lo que da no está mal, lo justo como para intentar la tercera entrega en unos meses.

jueves, 2 de junio de 2016

The colour of magic - Discworld series, vol. 1



Pocas cosas pesan más que comentar una novela de uno de los autores más afamados que ha habido en el panorama mundial en los últimos años, el creador de un universo que ha trascendido el mundo de la Fantasia y uno de los mayores vendedores de libros de los últimos años.

Quizás por eso me costó tanto coger esta novela para leerla por segunda vez, sabiendo que la primera me dejó más bien tibio.

Ésta vez lo cogí en inglés con la esperanza y el miedo a haberme perdido algo por el camino y que en la versión original iba a encontrar seguro.

No fue así.

Mi problema con esta segunda lectura es el mismo que el de la primera, no me sumerjo en la novela. Y como no entro en ella de ninguna forma al final lo leo porque tengo que liquidarlo, sin más.

Y, por más que le doy vueltas a cómo es eso posible, menos claro lo tengo.

El mundo del merchandising y de los fans que rodea al MundoDisco siempre me ha fascinado. Sus figuras, sus dibujos, hasta los cronogramas de lectura en función de la temática de la serie, me llaman mucho la atención, hasta el punto de que en whatsapp un dibujo de A´Tuin me acompañó durante algún tiempo, que tengo un cronograma dibujado de la serie para ir viendo los pasos a seguir y que no es la primera vez que me planteo meter en casa una figurita de su "Muerte" en motocicleta para adornar alguna habitación.

Visualmente es un mundo divertidísimo. A nivel de mercadotecnia es una cosa increíble. Pero a nivel literario no le cojo el punto.

No es la primera vez que me pasa, aunque a nivel literario no dispongo de muchos ejemplos. Quizás el más claro sea Christopher Moore, otro creador con cierto renombre, que cuando miro por internet se supone que vende mucho pero que cuando cae en mis manos pasa con más pena que gloria.

En el cine es más fácil... cualquier película de "Hot shots", "Scarie movies", "Atrápalo como puedas".. películas de gags rápidos, de sketchs sucesivos, carentes de un hilo conductor definido o al menos de una narración constante, que sólo dejan momentos puntuales o instantes muy ligeros para el recuerdo.

Sé que no es una comparación muy agradable y que seguramente ante muchos ojos me esté haciendo un flaco favor (Pratchett es un autor muy querido y con un volumen de fans muy elevado) pero al menos esta primera entrega me deja la misma sensación de vacío y carencia de fondo que algunas de esas películas, con muy poquitas imágenes para el recuerdo y la sensación de que las pocas que permanecen guardan más que ver con cosas que he cotilleado en paralelo por internet que por la propia narración.

Lo hablaba hace un par de semanas con alguien en el trabajo y compartíamos opinión, hasta tal punto que al final surgió una idea que al compartir los dos llegamos a eregir en axioma personal, Pratchett es genial si no eres seguidor y lector asiduo de Fantasía.

Sé que muy probablemente sea un error, y que cuatro novelas más tarde seguramente me parezca el mayor genio de la historia de la literatura, pero mientras llega ese momento (y es mi intención hacer lo posible para que pase hasta el punto de tener pendiente su segunda entrega) tengo la sensación de que el mundo de Pratchett es una caricatura de los de otros muchos artistas, un collage de tópicos y personajes recuperados para su obra, versionados con sus pros y sus contras exagerados hasta el límite de lo estrambótico, con la idea de crear algo distinto.

El problema... mí problema... es que esa situación aún no se ha producido. Cuando  leo esta novela veo a los probables moldes originales y la imagen que Pratchett intenta implantar en mi cabeza no es capaz de superponerse a la anterior, por lo que, en cierto modo, nunca me quito la sensación de parodia/caricaturización de la cabeza, y así es muy complicado llegar a disfrutar de la narración.

Ésta, además, carece de un hilo conductor claro. Se trata de un viaje turístico por su MundoDisco, como ir de tiendas pero sin entrar, sólo mirando escaparates, y al final se queda un poco en nada, un whisky aguachinado, poco más.

Y eso que la imaginería que lo rodea es muy poderosa y es casi imposible no imbuirse de todas las imágenes y curiosidades que uno puede llegar a encontrar en internet... pero con todo y con eso me cuesta entrar y eso es lo que más me sorprende. Hasta el punto de que me plantee si, de no ser por eso, no estaría hablando en este post de un fiasco de proporciones épicas y no dejaría de lado el resto de la serie.
Valoración. está bien. Y que me perdonen, si pueden, quienes sean devotos porque no es mi intención hacer sangre, sólo ser honesto conmigo mismo. Lo fácil... lo fácil es decir ohhhhhh, ahhhhh y hablar de haber alcanzado el Nirvana, pero desde que Kurt Cobain no está entre nosotros eso es muyyy complicado.