Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Don Winslow. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Don Winslow. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de diciembre de 2016

"The kings of the cool" o "Los reyes de lo cool" - Salvages, vol. 1


Se acerca el final de año, se acumula el cansancio, el trabajo exige aún más,  hay que pensar y localizar los regalos y el tiempo escasea... y como los objetivos fijados para el año no siempre se han cumplido y la fecha límite se acerca me lancé a cumplir una de mis premisas, leer algo más de Don Winslow este año.

Lo normal, tal y como se ha desarrollado el año literario, sería haber leído "El Cártel", que está de moda, es ensalzado por la crítica y no deja de ser la secuela de la que para muchos es su mejor novela y una de las mejores de lo que va de siglo, "El poder del perro". 

Mi elección, sin embargo, ha sido: "The kings of the cool", la precuela que sacó algunos años después de escribir "Salvajes", para mí gusto su obra más personal y, de largo, la más redonda. 

Tras su lectura tengo la sensación de que no me he equivocado en la elección, ha sido lo que esperaba y ha sido capaz de superar mis miedos.

Muy buena novela a la que para ser un novelón en toda regla le sobra un poco del tono lento y pesado que caracteriza a su creador y que utiliza siempre para explicar, de forma novelada, la evolución de un entorno (en este caso Laguna Beach) y mostrar la evolución sociopolítica distinta a la que se muestra en los libros de estudio, centrada en cómo se ha gestado la evolución social con la irrupción de las drogas, la evolución de la zona, la forma en que contribuyen, limitan o condicionan el desarrollo de la misma y detalla toda la infraestructura que hace posible su asentamiento (incluyendo la red de corrupción que se monta para soportar y mantener ese sistema, desde la llegada de grupos mafiosos a toda la red de abogados, policías, jueces y secuaces que son imprescindibles para que puedan proliferar).

A los lectores más acérrimos de Winslow esa forma de escribir les debe parecer su mejor versión, la misma de la que hizo gala en "El poder del..." y que siempre muestras en sus novelas en un momento u otro. 

Personalmente hay una parte que reconozco que es muy didáctica y necesaria para entender cómo funciona todo, que en su justa medida agradezco y me parece interesante pero que, si por lo que sea, se alarga demasiado acaba por cansarme un poco como lector (¿menos es más?) y quizás por eso las novelas con menor número de disgresiones (que en este caso normalmente son temporales) son las que más me gustan. Es el caso de "Un soplo de aire fresco", "El club del amanecer" y "Salvajes". 

Siempre tengo la sensación que sin tanto flashback y manteniendo el foco en la trama principal, el ritmo es más alto y la lectura más ligera, permitiendo, además, una visión de los personajes más íntima, sin que tengas la sensación de que están puestos ahí casi como figurantes en un documental.

De entre las tres, "Salvajes" me parece la más destacada, quizás porque en ella se muestra otro parte del mundo de las drogas, que no suele ser explicada, muy cruda y cruel pero a la vez real y pragmática.

No se trata tanto de la construcción de todo un mundo y la estructura de poder que la sustenta como de la recreación de un pequeño ecosistema con tres personas en su núcleo, con un detalle claro de sus interrelaciones y el mundo que han construido y lo que pasa cuando algo ajeno a ellos se entromete en sus vidas alterando su mundo a nivel personal y profesional. Un algo inevitable por el mundo en el que habitan, que nos traslada en una tragedia griega de proporciones épicas, que encuentra su desenlace final en "Salvajes" y que ahora, en "The kings of the cool", nos muestra lo inevitable de su sino.

La narración es directa, honesta, dura, con un lenguaje muy ágil y descripciones someras, donde son los hechos y la introspección de los personajes lo que los define permitiendo resumir todo a lo más esencial en capítulos que apenas ocupan una hoja (a veces apenas unas líneas) y que nos permite recuperar a los protagonistas de la anterior novela y, con ellos, las sensaciones de entonces. 

Supongo que la lectura de la historia cambiará si has leído o no la segunda parte antes, ya que sabes cómo acaba la historia pero, con todo y con eso, una lectura imprescindible. 

"Salvajes" tiene sentido por si misma. Es autoconclusiva y posiblemente no era necesaria una precuela (estos mismos pensamientos los he experimentado yo estos años mientras me decidía a leerla o no) pero ahora, tras haberla leído, creo que sirve para explicar alguna cosa más y entender mejor lo que mueve a los tres protagonistas y por qué al final actúan como lo hacen, hasta el punto de que leídas las dos novelas (con "Salvajes" pendiente de ser releída para poder disfrutarla en toda su magnitud) entiendes/compartes parte de las decisiones (si no todas) que adoptan Chon, Ben u O durante la historia y el cómo y el por qué de un destino escrito desde el principio.

Valoración: Me ha gustado mucho.

P.D: Si no has leído "Salvajes", aprovecha y lee las novelas en el orden real, ahora que ambas están publicadas. 

En otros temas... si queréis escribo sobre ropa, zapatos y demás elementos susceptibles de ser regalados en estas fechas navideñas, que es a lo que he dedicado el poco tiempo libre que tenía disponible, porque, poco más he podido hacer. Eso sí, he recuperado "La deriva" de Vetusta Morla, como música de fondo de algún rato libre que he tenido.


domingo, 18 de mayo de 2014

Tras el espejo de Buda, Neal Carey (vol. II)

Para mí existen tres Don Winslows, el de "El poder del perro" (detallista, capaz de captar la atención del lector mientras explica situaciones políticas y momentos históricos distintos), el de novelas como "Un soplo de aire fresco" o "Salvajes" (ligero, ameno, entretenido, sin grandes complicaciones, con historias concretas que hablan de personajes y vidas personales sin cargar mucho las tintas) y el de "Frankie Machine", una obra que debería estar incluidas en la segunda categoría pero en la que el autor intenta mostrar entornos y situaciones políticas y sociales con tal profundidad que te saca un poco de la trama y acaban por convertir el relato en algo un tanto tedioso.

Para mí "Tras el espejo de Buda" se queda en ese limbo que es la tercera categoría, con una obra llamada para entretener, con un personaje dinámico, sencillo, al que coges cariño y que se ve inmerso en situaciones complicadas (conflictivas) donde lealtad, moralidad y amor tiran de él en situaciones distintas que acaba por convertirse por una ardua descripción sobre la situación de China en los setenta y toda la evolución politico-social que la llevó a esa situación. Una descripción con tal despliegue literario que acaba por comerse a la narración principal, dejándola totalmente desprovista de interés.

Hacía mucho tiempo que no sufría una desconexión tan clara durante una narración. Ha habido en los últimos años novelas que no me han enganchado desde el principio (por muy diversos motivos) y cuya lectura se ha convertido en algo azaroso a lo que hacer frente hasta finalizarlas. Pero en todo ese tiempo ninguna novela que hubiese captado mi atención se me había atascado tantísimo de golpe y con esta me pasó.

Un frenazo de 100 a 0 en tres, cuatro páginas. Una novela que iba viento en popa, con mi ritmo de lectura habitual que acabó por convertirse en esa pesadilla que sabía que tenía ahí para terminar pero con la que no quería perder el tiempo. Ni evasión, ni desconexión, ni divertimento... así noooooooo Don, así no.

Y eso que la cogí con ganas porque "Un soplo de aire fresco" me pareció novedosa y "fresca". Entretenida, ligera y cautivadora. Una novela que recomiendas a cualquier lector, aunque no sea amante de novela negra (sobre todo si no es amante de novela negra) porque aspiras a que le sorprenda y le divierta, sin ser capaz de sacarle grandes peros porque no va a etiquetarla bajo el título "novela negra" general y se va a limitar a disfrutarla.

Neal Carey es un personaje abierto, inteligente, asequible... que quizás en esta segunda historia se queda un tanto atascado, en parte porque su autor lo relega a un segundo plano y en parte, por qué no reconocerlo, porque él mismo se queda atascado en sus constantes indecisiones. A estas alturas de la historia uno esperaría que con cierta edad y ciertas vivencias las dudas que tenía en la primera novela se hubiesen disipado o, al menos, hubiese aceptado su existencia como parte de su forma de ser.

Sin la necesaria "evolución" del protagonista, con una trama ligeramente engañosa con un giro final que no se podía preveer del todo pero que, al menos a mí, tampoco te deja satisfecho del todo y una zona alrededor de las tres quintas partes de la historia donde todo se para a la espera de que se aclare la situación real de China, la novela me parece algo fallido. Quizás porque su creador intenta dotar de una profundidad  a su historia que no necesita. "tras el espejo de Buda" no era "El poder del perro" y la disgresión temporal, mucho más localizada en este libro, no venía tanto a cuento. O al menos no venía a tal una disgresión en dos tiempos que no hace más que repetir una explicación.

En la primera novela de la serie una parte importante del peso de la obra cae en Joe Graham y en Alice, diversificando la atención y atenuando un poco el "efecto Carey". La química con los dos, el divertido y curioso entrenamiento de Neal y la increible atracción por Alice hacían de la novela uno de esos pequeños placeres culpables, que disfrutas mientras lees sintiendo algo de vergüenza por disfrutar con algo tan... poco pretencioso.

Esta segunda historia es más bien al contrario. Aspira a demasiado, muy por encima de las propias espectativas generadas por el lector tras su antecesora, coje un tono demasiado serio (quizás es que se toma demasiado en serio también a sí misma) y pierde parte de su gracia y de su encanto.

Tan sólo cuando se acerca el final, durante una dura ascensión de montaña, un excarceo entre Neal y unos monos asaltadores de caminos recupera un poco el pulso pero es demasiado tarde y demasiado poco. Y, a diferencia de lo que sucedió al final de la primera, las primeras páginas de la siguiente novela ni siquiera han terminado de llamarme la atención (suenan demasiado al comienzo de esta trama).

Mis dudas sobre si esta sería una de esas series para almacenar y releer en momentos posteriores se empiezan a resolver, por desgracia. Aunque imagino que a la tercera le daré una oportunidad en algún momento.

Mientras tanto veré si me distraigo con la lectura de "Palmeras en la nieve" y "El caso Collini" que ahora mismo me llaman bastante la atención por distintos motivos. Ya veremos...

De momento dejo a Don Winslow con un aprobado raspadito, raspadito...

P.D: muchísimas gracias a Raquel, que ha querido comentar eneste blog en "psicólogos, psiquiatras y...". Ha sido todo un detalle. Espero que sigas por aquí mucho tiempo.

domingo, 2 de junio de 2013

Un soplo de aire fresco - Neal Carey vol. 1

Tengo claro que Don Winslow no es uno de mis escritores favoritos a pesar de ser un buen escritor y de saber que ha cosechado en los últimos años un gran éxito.

Las tres novelas que había leído hasta la fecha: "El poder del perro", "Salvajes" y "El invierno de Frankie Machine" no habían conseguido "llegarme". Con su lectura se puede aprender mucho, sobre la historia del narcotráfico en el continente Americano (en "El poder...") o la evolución de la mafia en Estados Unidos (en "El invierno") e incluso a algunos personajes, como a Chon (de  "Salvajes"), se les coge cariño pero a su obra le rodea una sensación de "irrealidad", de ajeneidad, que impregna toda la lectura y que impide su  disfrute completo. Sus mundos no son los míos, no termino de meterme en ellos, "no me tocan".

En todas esas novelas Winslow crea personajes, no "personas". Les dota de la dimensión justa y necesaria para encajar perfectamente en "su universo", el que ha preparado para la ocasión. Sin más. Creaciones con imperativos determinados "justicia", "dinero", "sexo", "poder" y, finalmente, "sobrevivir" pero ninguno de los comportamientos, certezas o incertidumbres con los que los lectores convivimos habitualmente.

Curiosamente Neal Carey, el protagonista de esta novela, sí es un "personaje de carne y hueso". Es tridimensional. Piensa, razona, sufre, se queja pero lo hace reaccionando a lo que le sucede. Es humano. Y eso me gusta porque esté o no de acuerdo con algunas de sus decisiones al menos puedo entender por qué hace lo que hace y eso me permite identificarme con él, sentir simpatía, en ocasiones respeto y al final incluso cierta admiración. 

Carey me deja sensaciones similares al Patrick Kensie de Dennis Lehane (sí, sé que Carey es anterior y debería ser al revés pero permiteme esta licencia para explicarme). Los dos son mundanos, cotidianos, reales. Son personas con una profesión distinta (y muy alejada a la mía, eso es evidente) pero cuando "les leo" tengo la sensación de que están hablando de "gente". Algo parecido a lo que me pasa cuando leo las novelas de Lorenzo Silva con Ruber Bevilacqua de protagonista, por ejemplo. Cambian el entorno, la situación, las vivencias personales pero cuando consigues situarte se convierten en tu vecino, tu amigo o tu familiar y eso me gusta.

Como me gusta el que se trate de una novela con varios registros. En sus páginas hay cabida para la tensión (provocada por la incertidumbre ante lo que va a pasar), cierta aprensión (hacia un final que, aún desconocido, todo apunta a que no será nada bueno), curiosidad (porque hay decisiones del protagonista que cambian la forma en que se está viviendo la novela), sorpresa e incluso diversión (con los flashbacks que muestran la educación de Neal de la mano de Joe Graham (y si vuelves a leer este post después de leer la novela es posible que con ese comentario "tan inocente" hasta sonrías).

También está Londres, la ciudad donde transcurre la mayor parte de la novela. Por fin una ciudad que me gusta y que conozco se convierte en parte importante de la novela. Con Neal la recorres de arriba a abajo, andando y en transporte público, mientras descubres todos los "peligros" cotidianos que nos acosan a los urbanitas (desde carteristas experimentados a prostitutas y drogradictos sin olvidar a las siempre temibles palomas), mientras buscamos a Allie.

Allíe Chase... la adolescente desaparecida que Neal tiene que encontrar y conseguir traer de vuelta (o será él quien no lo haga)

Unos punkies muy malos... 

Unos chinos que temen hasta los punkies...

Un senador lanzado a por la vicepresidencia de Estados Unidos...

Y una trama bien llevada, entretenida y coherente que sorprende porque por momentos se sale del camino experado (y trillado) para explorar variantes nuevas (y no por ello menos creíbles). Sólo puedo ponerle un pero, la música. No hay música. Londres, los años 90, zonas marginales y el centro de la ciudad de  noche y ni una mísera canción que llevarme a la boca, ¡¡pero dónde se ha visto eso!! ¡Vale que el "born slippy" de Underworld llegó un poco después pero hombre algo habría por aquél entonces que valiese la pena ¿no?

P.D: Ha terminado el mes de mayo y el premio de "Novela del mes" se lo lleva "House of cards"

P.D.II: Durante la comida de los sábados mi padre me ha comentado que debería poner nota a las novelas que comento para que sirviese de guía.
Con el tema de cuantificar las lecturas tengo dos problemas: que los gustos son muy relativos (y los míos más) y  que creo que cuando "cuantificas" los valores de algo tienden a establecerse comparaciones.

El problema es encontrar la manera de hacerlo. "Un soplo de aire fresco" sería un 7. Que creo que es la puntuación máxima que estaría dispuesto a dar a este tipo de novela.  Me ha sorprendido bastante, cuenta con un protagonista que Neal Carey que me gusta y me sorprende con su comportamiento (sobre todo en lo que se refiere a su relación con Allie Chase) y, por qué no decirlo, porque en cierto modo me "ha tocado la fibra".

Me ha gustado más que las novelas de la serie de Myron Bolitar, por ejemplo, pero para mí no es un novelón, y, por uno u otro motivo, no creo que juegue en la misma Liga que las de Dennis Lehane, John Connolly o Jo Nesbo, novelas con mucho más empaque que ésta.
P.D.III: Me acabo de dar cuenta de que no hubo "Novela del mes" en Abril. Lo siento, se me pasó. Mi reconocimiento es para "El síndrome E" de Franck Thilliez, para mí una señora novela. Quien ha leído las tres primeras afirma que de momento es la mejor de la serie. Yo no puedo opinar porque sigo tras "Luto de miel" pero si esa aseveración se confirma no quiero saber lo que pueden llegar a dar de sí "Gattaca" y "Atomka".

P.D.IV: Finalmente he visto "Warm bodies" y siento decir que no está a la altura de la novela. Se queda muy corta. De todas formas mi más sincero agradecimiento, sin un buen trailer nunca habría llegado al a novela. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Salvajes


Hace algo más de dos años tuve la fortuna de dar con "El poder del perro", una lectura que me gusto mucho. Sobria, bien escrita, tremendamente bien documentada y muy formativa (algo que no siempre se puede decir de una novela), aunque quizá un poco larga y con un final demasiado dulce (y por dulce no quiero decir "pastelón" sino edulcorado, demasiado favorable a los intereses de quienes, en principio, son los protagonistas. 

Después llegó “El invierno de Frankie Machine”, una novela menor comparada con la anterior, menos pretenciosa, pero también más  amena, más entretenida, más dinámica... Esto no quiere decir que esa vertiente didáctica/ilustrativa que existía en "El poder..." desapareciese, simplemente cambiaba el objetivo. Si en esta última se hablaba de la lucha contra la droga en Estados Unidos durante las últimas décadas y la forma en que el entramado político dentro de sudamérica influía en la mayor o menor permisividad desu cultivo, "El invierno de..." se centraba en la relación amor/odio entre la mafia y el gobierno americano durante el mismo periodo de tiempo. Curiosamente, a pesar de que durante la mayor parte de la novela se producen continuos flashbacks en los que el protagonista busca indicios de quién puede estar intentando acabar con él, "el invierno de..." es una novela mas ágil, llena de ritmo, algo más "de mi gusto".

De no haber leído "El invierno de Frankie Machine" antes de leer "Salvajes" creo que me habría planteado seriamente si "El poder del perro" y "Salvajes" las había escrito realmente el mismo autor. Si las otras novelas apuestan por el detalle, la descripción y la narración pausada, “Salvajes” lo hace por un estilo directo, con frases inusitadamente cortas, mensajes breves pero directos y una ausencia sorprendente de descripción.

Su brevedad, su parquedad y su reducido tamaño pueden llevar a quien siga este blog a pensar, por ejemplo, en “Por la boca muere el pez” de Camilleri... Creo que no es una comparación aceptable. Las tramas de Camilleri son dinámicas y ágiles pero también relativamente sencillas, es el estilo narrativo la que le da un toque peculiar a toda su obra, mientras que en “Salvajes” la historia es bastante más larga, algo más compleja de lo que uno piensa cuando la está leyendo.

Suceden muchísimas cosas, todas ellas interrelacionadas, formando una imagen global mucho más intrincada, pero con un estilo tan ligero, con una apocopabilidad (palabra inventada que derivaría de "apocopar"), una capacidad para comprimir y reducir cuando sucede a su esencia más pura, asombrosa.  Nada que ver con lo visto hasta la fecha en Don Winslow.

Personas y lugares se resumen en apenas una línea, las descripciones son exiguas y la narración tiene más de noticia de la Agencia Efe que de publireportaje periodistico. Donde las anteriores hablan de "lo global" (los avances en la lucha contra la droga, los entramados políticos, la corrupción y las organizaciones mafiosas en general) ésta última habla de "lo particular", de algunos individuos que están en medio de toda esa vorágine. De conquistas y luchas intestinas por hacerse por el mercado, de miedo y de presión, de acción y reacción, de amor y odio... habla de personas y sus miserias.

Y eso que aquí no se habla de la vida de los yonquis, ni de las penurias de sus familiares, todos los que aparecen son personas "acomodadas" dentro de los vaivenes que sus puestos (en organigramas criminales) llevan intrínsecos. Aquí, como en las otras dos novelas de Don Winslow, no hay buenos, sólo malos a los que conocemos en un momento tan complicado que resulta difícil no sentir un mínimo aprecio por ellos.

Ni Ben, ni Chon ni Ophelia (u O) son hermanitas de la caridad, pero como no les hemos visto llegar a donde están, no tenemos nada que los coloque en la columna de "malos". El gran mérito de Don Winslow es ese, conseguir que esa extraña pareja (formada por el idealista Ben y el pragmático Chon), que se ha hecho con la producción de marihuana en el sur de California, resulten casi  entrañables, como si estuviésemos siguiendo las desventuras de un par de joven empresarios emprendedores que luchan por seguir en el mercado ante una OPA algo más hostil de lo habitual.

Dejando a un lado la sorpresa por encontrarme con algo tan distinto a lo que es habitual en él, ésta es, sin dudarlo, la novela de Don Winslow que mas me ha gustado hasta la fecha, aunque hace falta tener estómago pues hay violencia y sexo para aburrir y siempre en su versión mas pura, sin tapujos ni miramientos, algo que no siempre es agradable de ver/leer. 

 “Salvajes” es un drama muy muy crudo, que se desencadena cuando un par de traficantes de marihuana (de una variedad que ellos mismos han creado) se sitúan en el punto de mira de un cartel mexicano que intenta expandir su negocio en territorio norteamericano. Desde ese preciso momento Ben y Chon se verán atrapados en una espiral de violencia de la que no podrán escapar, y el espectador leerá el resto de la novela con espectación intentando descubrir si conseguirán descubrir (o no) una forma de salir de esa situación.

Tiene muchas de las cosas que me gustan pero, por encima de todo, esa sensación de "velocidad" que tienes cuando estás leyéndola. Rapidez que no brevedad, lo que también es de agradecer. Personajes creíbles y creo que "normales" (que quiere decir, que lo son dentro de sus respectivos roles sociales). Te pueden gustar más o menos, puedes entenderles, quererles u odiarles pero Ben, Chon y O dejan huella. De "Lado" casi prefiero no opinar, ya lo haré salvo giro inesperado, en la entrega de premios literarios de este año.

Hay publicada una precuela y Oliver Stone ha estrenado la version en pantalla grande de ésta ...¿qué más se puede pedir?? imagino que un buen chubasquero para todos los fluidos que van a salpicar las salas de cine y que, de vez en cuando, los escritores se permitan el lujo de ser realistas en sus finales, Winslow lo hace en esta novela y es de agradecer.