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miércoles, 19 de julio de 2017

Las chicas del rosario - Jessica Balzano y Kevin Byrne, vol. 1


Comentar "Las chicas del rosario" resulta complicado cuando hace tan poco que pasó por aquí "El caso Birdman", novela con una construcción similar, con señuelos y fintas que quieren jugar con nosotros pero que ofrece poco más. No muy distinta en algunos aspectos a, por ejemplo, "El cirujano" de Tess Gerritsen.

Los tres son ejemplos de novelas de batalla. Se leen bien, bastante ágiles y hacen que pases un rato entretenido sin complicarte mucho la vida. 

Entre ellas pequeñas diferencias, la más significativa, lo desagradable que puede ser en un momento la narración por la tropelía de turno que tiene que cometer el asesino en las distintas víctimas. Valorando sólo eso la menos agradable de leer con diferencia es la novela de Mo Hayden, que es muy explícita y muy dura en alguno de sus pasajes. 

La historia de la novela de Montanari se mueve en el umbral de muchas de las novelas de finales de los 90, donde se remarca el carácter deleznable del comportamiento del "malo" de turno pero sin entrar en la explicitez de las historias que se cuentan en los últimos años, que, como las noticias, tienden a ser cada vez más sensacionalistas, buscando provocar impacto y repulsión en el espectador.

En ese contexto, "las chicas del rosario" ofrece una mayor sensibilidad dentro de que los hechos que narra no son agradables.

La aparición de un periodista sensacionalista en la novela trae al recuerdo, "El poeta", la novela de Michael Connelly con la que guarda una semejanza difusa, pero carece del empaque y la trascendencia de las historias de Connelly, que siempre escribe con una mirada más amplia, explicando el momento social en que discurre la historia, al menos en lo que se refiere a la situación de las fuerzas del orden .

La mirada de Montanari es mucho más limitada, habla de un par de policías (que podrías ser investigadores, periodistas o meros curiosos lanzados a desvelar un misterio) y añade alguno más en el grupo de investigación pero con roles eminentemente secundarios.

Es evidente que esta novela no está en el mismo rango que las grandes del género pero su creador la dota de un par de elementos que la individualizan lo suficiente como para situarle un paso por delante del resto de medianías, con una trama secundaria lo suficientemente llamativa como para captar nuestra atención y una buena pareja de protagonistas.

La historia paralela, un conato de venganza/represalia, sirve para rellenar los momentos de la investigación principal que no aportan nada, esos silencios que en otras novelas se hacen eternos y tienden a sacarnos un poco de la trama. Aquí eso no pasa, entretenido en ver qué será lo que sucederá al final y qué tipo de final le dará el autor a la historia.

Por otro lado, Balzano y Byrne son personajes solidos y, en algún momento, potentes (especialmente Byrne). Escrita hace tiempo prescinde de los escarceos amorosos o la la tensión sexual no resuelta que se apoderó del género a mediados de la década pasada (da igual el formato que se usase: televisión, libro o cine) y, como lector, se agradece el cambio.

La colaboración/relación entre ellos es de respeto, entre una novata en la Brigada de Homicidios y un veterano que pasó la línea de la legalidad hace algún tiempo de la mano de su compañero, en un intento de llevar descanso, paz y justicia a las víctimas que iban conociendo en sus investigaciones.

Lo demás son pequeñas intenciones e ideas que en esta historia se enuncian pero no tienen apenas desarrollo (como el singular don de Byrne) y habrá que ver si tienen desarrollo en las que continúan la trama o se quedan en un mero elemento circunstancial. Matizar, por si alguien ha leído en algún sitio sobre el citado "don", que la serie no tiene pinta en ser una alternativa viable a los amantes de Charlie Parker, el personaje de John Connolly.

Por gusto personal y estética mi sensación es que Montanari es el autor que he leído hasta el momento más próximo a ofrecer algo solido dentro del género del thriller con asesino en serie, después, eso sí,  de James Patterson, con quien comparte la proximidad al blockbuster palomitero en versión papel.

Valoración: me ha gustado, apoyada en dos personajes que dan cierto brillo a la trama, aunque no sea como para volverse locos.

miércoles, 21 de junio de 2017

El silencio de la ciudad blanca - Trilogía de la ciudad blanca, vol. 1


"El silencio de la ciudad blanca" es una buena novela de intriga, construida con un ritmo ágil, una escritura ligera, personajes que no están mal, bien ambientada en una ciudad con encanto, un elemento sobrenatural que quizá sobre y una sensación global realmente buena.

Me ha sorprendido porque la cogí esperando una novela más de batalla, larga y poco atractiva y he acabado su lectura sumergido en la trama, con cierta impaciencia por acabarla para ver cómo arreglaba el final (quizás una de las pocas decepciones con que me quedo).
Tiene ecos de la Trilogía de Baztán, aprovecha parte de su fórmula aunque, para mí, aporta algo más y es capaz de convertir a Vitoria en un componente adicional con mucho peso, haciendo de su lectura un paseo agradable que permite conocer/recorrer la ciudad, sus bares, el ambiente y su gastronomía.

Creo que gana a las novelas de Dolores Redondo (con las que imagino que se establecerán paralelismos) en cuanto a agilidad en la lectura, interés, atractivo general en el desarrollo y ritmo. 

Esta primera entrega es más dinámica, con algo más de adrenalina, genera una mayor sensación de thriller (y menos de visita turística por páramos idílicos) y aunque introduce introspección, luchas internas, problemas de pareja y demás, no genera el ambiente claustrofóbico familiar de la otra serie.

Por gusto/sensación final me ha recordado un poco a "Pez en la hierba" de Ángel Gil Cheza, novela de la que tampoco esperaba nada y que, quizás por eso, me agradó tanto.

Con el libro de Chieza hay un gusto compartido en la forma de entender la novela, la historia y la forma de narrar, aunque Unai (el protagonista de García Sáenz de Urturi) y sus disquisiciones interiores tienen un toque más del Bevilacqua de Lorenzo Silva en la confección (quizás aprovechando que ambos comparten pertenencia a Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado).

Entre los peros, quizás a sus personajes principales, fundamentalmente a Unai López de Ayala, les falta quizás un punto más de hechura, algo subsanable en las dos novelas que faltan para completar la trilogía. Le falta ese carisma que hace que sea fácil recordarlo.

El thriller no está mal, genera mucha más tensión de lo que esperaba y lees el libro de corrido intentando ver cómo acaba la historia aunque desde el principio sabes que no tan bien como sería de esperar. 

Se construye siguiendo la investigación y con flashbacks del pasado que no sitúan en la raiz delproblema pero que consigue no mostrar al responsable/asesino hasta que la novela está a punto de finalizar.

No sigue la tendencia actual de cambiar puntos de vista y mostrar la perspectiva del asesino, lo que, de alguna forma nos permite crecer y avanzar con la investigación. Lo que, para variar, se agradece.

Hay gastronomía, algo de deporte, mucha ambientación y una Vitoria brillante que luce como nunca en plena época de festejos y celebración.

Eva García Sáenz de Urturi consigue un buen equilibrio entre una novela costumbrista, con un corte del tipo de "Palmeras en la nieve", con narración en dos tiempos y el thriller más arquetípico, mejorando para mi gusto lo conseguido por Dolores Redondo (eso sí, trabajando sobre un terreno ya abonado).

Sonará tonto pero me ha faltado algo de música de fondo como último elemento ambiental que me ayudase a sumergirme (imagino que reminiscencia de Pérez Gellida) y que me aportase un recuerdo propio que llevarme cuando acabase la historia, porque Unai y el resto de personajes son más o menos mundanos (con poco residuo salvo quizás su singular, entrañable y callado abuelo) y algunos de los aportes de la ciudad se juntan con mis propios recuerdos de la misma. 

Una pena que en una novela capaz de flirtear con alguno de mis sentidos, con una visita guiada por algunos de los murales/graffitis urbanos que adornan/decoran la ciudad (y que se pueden ir consultando en paralelo para enriquecer la experiencia) y algunas de las tapas que se pueden degustar en la ciudad, no haya una banda sonora (o una mera canción) que incorporar al repertorio personal.

Valoración: me ha gustado.  Me ha faltado algo más de chicha quizás, o un malo/s con más carisma y una tensión romántica/emocional quizás algo más intensa. Es una cuestión de gustos y de momentos, pero es, en general, una buena novela con la que pasar un rato entretenido y agradable.

sábado, 17 de junio de 2017

El caso Birdman - Jack Caffrey, vol. 1


Mete en una coctelera "El cirujano" de Tess Garritsen y "El coleccionista de amantes", agítalo bien, sírvelo frío, cambia un poco el continente y tienes como resultado "El caso Birdman", o, al menos algo bastante similar.

Matizo, corrijo y, si puedo no me eternizo.

La primera novela de Mo Hayder con Jack Caffrey como protagonista es un thriller con asesino en serie en toda regla.

Es, por su confección, muy americano, la verdad. Con cierta sensación de "yo ya he leído esto" pero con la suficiente tensión y el ritmo justo para permanecer enganchado hasta el final.

Se lee bien, muy, muy bien de hecho y, a pesar de tener bastantes páginas, en apenas un par de días con un poco de tiempo invertido te lo ventilas sin problemas y sin sensación de pesadez.

Juega con el ritmo, rompiendo con la estructura más tradicional, alejado de ese trío que son: introducción, nudo y desenlace. 

Se parece en su lectura a una de esas clases tutorializadas de gimnasio en las que el/la monitor/a de turno establece una sesión en dos tiempos donde alcanzas un primer momento de carga de trabajo y tras un pequeño respiro que no termina de darte la paz (pero sí te permite coger aire), vuelves a la carga para terminar con el crescendo definitivo.

Es, quizás por eso, algo tramposa o Hayder juega con cartas marcadas desde el principio y esconde parte de sus bazas desde el comienzo y no las exhibe todas hasta la mitad de la novela, cuando tú crees que todo ha llegado a su fin y te das cuenta de que "de eso nada".

Me recuerda en eso o en parte de lo que esconde a "El cirujano", de Garritsen, a la que supera en ritmo y en la concepción de la novela como un conjunto donde el protagonista no es quien lleva todo el peso de la novela.

Los cambios de narración van un poco más allá de lo que suelen ir y, además de mostrar las dos versiones del binomio cazador/presa en la versión investigador/asesino, muestra la otra combinación posible asesino/presa.

Esa variante me recuerda a la lectura que, para mí, mejor mostró esa versión del thriller con asesino en serie por definición, "El coleccionista de amantes", que nos acercaba a la perspectiva de la víctima de una forma única y nos hacía sentir parte del miedo, pavor y tensión que experimentaban en el libro, generando empatía y, sobre todo, cautivando al lector sin remedio.

Hayder va quizás algo más allá, quizás por el perfil que concede a la vertiente "mala" de la historia, quizás por la crudeza y virulencia de lo que narra. En esta novela, no sólo transmite lo que experimenta la víctima en los momentos previos, el miedo durante la persecución, lo que teme que pase, también nos muestra con algún filtro (pero pocos) algunos de los momentos que normalmente se omiten en las historias y nos convierte en voyeurs de momentos repulsivos, violentos y muy crudos que hacen de esta lectura algo no recomendado a todos los públicos.

Y de fondo, Londres, pero uno poco reconocible (o poco conocido). El de Canary Wharf y Greenwich, lejos de las zonas turísticas y más conocidas que se podías recorrer en "Rivers of London" de Aaronovich, y con un peso menor en la novela. Es Londres como podría haber sido cualquier otra ciudad del mundo, salvo quizás por la muestra de los problemas raciales que atravesaba la ciudad en el momento en que se publica la novela, pero, por lo demás, sus calles, ciudadanos y situación apenas aparecen y no aportan nada a la trama.

La labor policial es poco televisiva, muy del puerta a puerta y poco de grandes mentesde laboratorio. Creíble en general quizás porque es capaz de mostrar muchas de las miserias, problemas y mala praxis que todos vivimos en nuestros trabajos habitualmente y que, en esas quimeras que muchas veces son las novelas actuales, nunca se suelen mostrar.

Finalmente, de Caffrey como protagonista se pueden decir muchas cosas: personaje atormentado con un pasado complicado y asuntos sin resolver, inmerso en una relación tóxica y muy nociva, en un momento de su vida un tanto indeterminado, es capaz de hacernos partícipe de lo que pasa en su vida y su cabeza en esos momentos y alcanza su punto clave al final de la novela, de si lo que ahí se atisba es el comienzo del fin (algo a seguir como lector por lo que significará) o sólo un hecho aislado, dependerá el devenir de la serie en mi mesilla. De momento "El tratamiento" pasa a estar en los "pendientes", a falta de que pase un poco de tiempo antes de que me ponga con él.

Valoración: Me ha gustado. Realmente "me ha gustado" la novela y el planteamiento, pero parte de lo que he leído me ha violentado mucho. Creo que es una lectura que no es para todos o que, una vez se pase por ella, habrá gente que opte por no seguir con la serie por la crudeza que en ocasiones muestra. En eso me parece más europea que muchas. 

lunes, 22 de mayo de 2017

El murciélago - Harry Hole, vol. 1


Si alguien me pregunta por Jo Nesbo (y más concretamente por la serie de Harry Hole) lo único que puedo decir es que para mí es un must en las lecturas de cualquier persona amante de una buena novela, más aún si lo que le gusta es una buena novela negra.

Nesbo es junto a Dennis Lehane, el mayor (o mejor) exponente que conozco de la novela negra en su versión más definida y clásica, con una sucesión de acontecimientos que van llevando al lector de la mano hasta generar en él un debate interno sobre límites, moral, ética y justicia.. 

So autores especialistas en hacernos participes del dolor, realidad y proceso personal por el que se ven obligados a pasar sus protagonistas a lo largo del conjunto de sus novelas (ambos autores manejan series de detectives aunque hayan publicado algún título suelto), que será el que marque su evolución, su comportamiento y forma de proceder, algo que hoy en día son pocos los que consiguen llevarlo a cabo con éxito (y credibilidad).
 
Entre ambos, sin embargo,  hay también alguna diferencia clara (no sólo geográfica), siendo quizás la mayor que Nesbo ofrece un corte bastante más descriptivo del entorno y una versión más social (y profunda) que Lehane, con historias bien ambientadas y menos circunscripción a entornos cerrados.

Ofrece  una visión bastante amplia de los paisajes, los distintos estratos/estamentos  sociales y de la variedad cultura de la zona donde discurre su historia, sin dejar por ello de satisfacer a los amantes de las lecturas con un perfil más adrenalítico, lo que consigue añadiendo un punto de thriller a la trama, el toque justo, que logra hacer que contengas el aliento en momentos puntuales pero que nunca cae en el sensacionalismo, el gore o la casquería barata.

Su estilo es sencillo y cómodo, sin florituras ni ambajes, con personajes que cobran profundidad conforme avanza la narración y que siempre permanecen lejos de las fórmulas manidas y los estereotipos del género.

Es casi imposible tener entre manos uno de sus libros y llegar a experimentar apatía, abulia o aburrimiento ante su narración. Tan pronto como lo coges te sumerjes en la historia

Son historias que comienzan fuerte y que saben mantener el impulso durante todo su desarrollo, con mucho diálogo e incluso en los momentos instrospectivos con elementos que captan tu atención y no te dejan ir. 

Novelas en las que las descripciones están para aportar algo y no se limitan tan sólo a embellecer, y eso se agradece, máxime cuando su creador es capaz de ser sobrio sin llegar a transmitir en ningún momento frialdad o distancia.

De las tres lecturas que han pasado por aquí "El murciélago" es, sin lugar a dudas, la menos introspectiva, la menos dura (por mucho que sea la que tenga un mayor rastro de sangre y alguna escena algo sensacionalista) y quizás la que menos muestre el Harry-que-llegará-a-ser, pero no deja de ser una lectura obligatoria por que nos muestra sus orígenes, de donde viene (que no es bueno) y hacia donde va (que es aún peor), los sucesos que le vuelven a acercar al abismo y la increíble facilidad con la que se vuelve a sumergir en él.  

Es una historia muy dinámica con un corte menos nórdico que las otras, iniciática (si se me permite la licencia), mucho más americana en su planteamiento y desarrollo, con asesino en serie de por medio, dudas sobre varias posibles pistas y bastante acción, pero también (y a diferencia de muchas otras historias de ese corte) con un marcado toque social.

Con Nesbo el entorno se convierte en un personaje y en esta novela tanto Sidney como parte de la orografía y tradición australiana forman parte intrínseca de la narración

Del floklore aborigen surge el título de la novela y parte de la explicación de la motivación de un asesino psicópata que encuentra en su pasado la perversa razón para justificar su proceder.

Tradiciones y cultura ancestral, un pueblo colonizado y oprimido incluso por medio de una legislación deshumanizada que sólo intenta preservar rasgos culturales aún a costa de sacrificar el bienestar individual de los nativos y una sociedad (la actual) en donde la droga forma parte de la cotidianidad, son los escenarios por los que un perdido Harry Hole llega a tocar su redención por primera vez en mucho tiempo sólo para ver que se trataba de un pequeño oasis temporal en su dolorosa existencia.

En las novelas posteriores el estilo de Nesbo se pule, se singulariza y alcanza cotas muy elevadas, las tramas se oscurecen y el proceso interno cobra un mayor protagonismo. Su personaje cobra vida propia, se perfila y define, se desdibuja y reinventa, evoluciona/involuciona/cambia con cuanto vive, cobrando un carisma y definición como pocos personajes lo han conseguido en el momento actual de la literatura pero esta novela, sin ser la mejor, aporta y suma y eso es lo importante.

Sin "El murciélago" pierden parte de su sentido "Cucarachas", "Petirrojo", "Némesis", etc... así que imposible perdérsela, máxime ahora que por fin es posible disfrutar de la serie en su conjunto y no a partir de la tercera entrega, como pasaba hasta hace apenas un par de años.

Valoración: Me ha gustado.     

lunes, 15 de mayo de 2017

El cirujano - Rizzoli & Isles, vol. 1


Cogí "El cirujano" porque a las críticas positivas que leí se unía el haber visto parte de la serie de televisión de "Rizzoli & Isles".

Buscaba un Patterson moderno, una variante de la fórmula de éxito, lo suficientemente potente como para abstraerme de todo y tener la pequeña subida de adrenalina que estaba buscando desde hace algún tiempo.

Mi problema, que nada de eso ha llegado y ni siquiera ha cumplido con la premisa mínima de inicio, "Rizzoli & Isles".

Isles, ni aparece en toda la novela y por lo que veo/leo/cotilleo en la segunda entrega tampoco y me pregunto.... ¿Por qué llamarla entonces Rizzoli & isles si durante dos entregas ni hace aparición uno de los dos componentes?

Rizzoli tampoco aparece. Al menos no la que se ve en la serie de televisión, seria, profesional, fría, capaz. La de Tess Gerritsen es peleona pero lucha contra sí misma y una sociedad sexista que la relega a un segundo plano. Hasta ahí lo entiendo. Pero llega un momento en la novela (hacia algo menos de la mitad) que se empieza a vislumbrar a una persona dubitativa, incapaz, sin capacidad de autocrítica que atribuye cuanto le pasa al hecho de que es mujer, (justificando cualquiera de sus comportamientos como una reacción para sobreponerse a la opresión de género), vengativa, sin criterio, carente de mesura ni ética. Y por ahí vamos mal, al menos conmigo.

Además en la novela su rol es casi secundario (por mucho que le den el laurel final), subyugada por la presencia del Detective Moore y la doctora Cordell, que son quienes llevan el peso de la novela.

Moore es entendible, creíble, incluso en sus "errores" y un personaje coherente en su conjunto. Como lo es Cordell dentro de lo que es un personaje puesto en situaciones extremas, con convicciones puestas a prueba, obligada a reformularse para seguri adelante.

Esa parte de la novela es legible, ligera, amena (dentro de la falta de mayores pretensiones), una novela de batalla, de entretiempo, de tarde liviana en sofá, sin exigencias pero lo suficientemente distraída como para seguirla sin más.

No acompaña "El cirujano" (o lo que se esconda detrás) que debería actuar como contrapunto, esa figura omnipresente que debería generar tensión en la narración, representando lo que no llegamos a entender, haciéndonos recordar el por qué tememos estar a oscuras por la noche en nuestras casas y como los nervios se crispan a veces cuando escuchamos un ruido desconocido en la noche.

Sin contrapunto y con parte de la ecuación (Rizzoli) por debajo del nivel requerido, la novela se empieza a volver pesada algo antes de la mitad de la entrega, carente de chispa y emoción.

Da la sensación de que Garritsen lo sabe e intenta paliarlo con una mayor descripción de la parte medica de la novela y cediendo el protagonismo a un posible romance entre partes con posible triángulo amoroso que termine de alterar el equilibrio de las partes pero la fórmula no termina de funcionar y ni recibimos la dosis "rosa" que a muchos gusta ni la parte más "negra" que yo, por ejemplo, buscaba.

Me gustaría creer que si lo lees sin haber visto/seguido la serie el libro te gustará y te aportará mucho más que a mí, para mi gusto no creo que pueda ser así, le falta chispa, magia, tensión... elaboración y coherencia, incluso para quién llegue sin expectativas previas.

Valoración: No me ha gustado.  Y uno de los primeros que creo que admito abiertamente que no recibirá segunda oportunidad. 

Demasiadas alternativas en el mundo editorial como para mantener algo que sabes que no de forma clara y rotunda.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Crimenes exquisitos - Negro y Sanjuán, vol. 1


"Crímenes exquisitos" es una de esas novelas que cuando la lees dudas de entrada que sea española. 

Suena muy mal pero es lo que pensé al leerla, no tanto por el hecho de que haya asesino en serie en la trama (a pesar de Pérez Gellida, es una temática que no se da mucho por estos lares) como por la forma y la seriedad con la que está narrada.

Es una novela que engancha (he leído en algún blog que es adictiva, para mí no es para tanto, partiendo de que me ha gustado, la he leído bien y de un tirón pero le falta un punto extra para llegar a considerarla una lectura cautivadora), está bien escrita, pausada (en algún momento demasiado) aunque puede que algo monótona, con algún giro/sorpresa que rompe el ritmo pero que no termina de sorprender como pretende. Para mi gusto demasiado "de manual", algo más rígida del tipo de lectura que me gusta pero con bastante cuerpo.

La trama/investigación de la muerte de Lidia Naveira con asesino en serie incluido es bastante ágil. Ofrece la oportunidad de vivir la narración en dos ubicaciones distintas (la Coruña y Londres), con formas de entender y obrar distintas, planteamientos vitales opuestos y paisajes a destacar (los urbanos y campestres británicos y la costa gallega).

Como empieza a ser habitual en los últimos tiempos la investigación y los crímenes se interrelacionan con el mundo del sadomasoquismo, los juegos sexuales extremos y el fetichismo, jugando con un mundo cautivador por su carácter reservado y hasta cierto punto tabú que lo convierte en ese gran desconocido que la curiosidad más morbosa quiere explorar.

En esa vertiente y siguiendo con un comentario que sé que ya he hecho en alguna otra ocasión, me falta algo de ambientación, ese halo pesaroso y lúgubre que sólo unos pocos privilegiados consiguen crear en sus narraciones y que consigue situarme, a pesar de ser un mero espectador, en un umbral mezcla de incertidumbre, desasosiego y respulsión que convierte la lectura en algo único. 

Ese algo que englobo en ese término tan manido de "thriller", capaz de combinar la tensión de lo qué vendrá con la espectación del curioso que roza la morbidez y los nervios a flor de piel de quien sabe que algo va a suceder y  no va a ser bueno o, (¿)simplemente(?), el del dilema moral del investigador que se ve obligado a enfrentarse con la autentica realidad del ser humano en su máxima (y peor) expresión. 

Ese es el mayor pero que le pongo a la novela, por encima de cuestiones más o menos subjetivas que tienen un peso relativo y que, aunque reseño, no me impiden apreciar el libro. 

A "Crímenes exquisitos" le falta ese algo que convierte una trama en memorable, que te hace sentir y estremecer, recordar la novela con sensaciones físicas y no sólo con un mínimo resumen mental elaborado como recordatorio.

Ese algo ese algo más es el que en este tipo de construcciones dan autores  como los franceses Thilliez y Lemaitre o los americanos Connelly (sin elemento sobrenatural) o Lehane, capaces de mostrar la naturaleza humana (y sus miserias) en todo su esplendor.

A su favor la obra de Vicente Garrido y Nieves Abarca cuanta con una segunda trama interesante y distinta que muestra una parte del mundo criminal español que estos días está muy de moda entre los seguidores de la televisión nacional, como es la trata de personas (vease "Mar de plástico", por ejemplo), aquí en íntima relación con el tema de la corrupción, el tráfico de favores, los chantajes y las tramas económicas y políticas que se dan dentro de las instituciones de todo tipo de Administraciones.

Dentro del esquema general es una novela curiosa, hasta cierto punto destacable, que muestra mucho de lo que se ve en las noticias y lo envuelve en un formato lo suficientemente llamativo como para que te sumerjas sin problemas en la trama sin sentir la repulsa, el rechazo o la culpa del mirón que otras obras similares son capaces de generarnos, con la pena, eso sí,  de que esa misma asepsia, que en según que puntos nos envuelve, acaba por tocar a los personajes protagonistas (Valentina Negro y Javier Sanjúan), desposeyéndolos de cierto encanto y privándoles de ese magnetismo que habría convertido la novela en su conjunto en un obra más redonda.

Pecaditos perdonables porque la novela gusta.
 
La falta de cercanía/identificación con los protagonistas. Ni Negro ni Sanjuán dejan huella y eso da que pensar si se tiene en cuenta que acompañan durante muuuuchas páginas.

La desaceleración de la novela en la zona intermedia, que se convierte en un momento malo para un lector que tiene demasiado margen para pensar en lo que aún queda por delante. Previsible y esperable en una obra tan larga pero aquí demasiado acusado.

Los cambios de puntos de vista/protagonista que se van sucediendo a lo largo de la novela. Hay momentos (coinciden con el gran bajón de la novela) en donde consiguen el efecto contrario al que pretenden, mostrando más de lo que deberían, ralentizando la lectura y desincentivando a un lector que se enfrenta a 800 páginas con lapsos y personajes que ocupan mucho para aportar mas bien poco.

Cierta predictibilidad y falta de originalidad en la trama principal con pocos o ningún elemento especialmente novedoso y escasas sorpresas que mantengan la tensión y el interés. Problema solucionado con una trama paralela, mucho más interesante/sorprendente/curiosa que aporta ese plus que si no le habría faltado a la novela.

Y un queja personal que no tiene por qué ser compartida... esa mala costumbre que están cogiendo todos los escritores y guionistas de acabar entrelazando historias distintas que se desarrollan en paralelo y que por algún extraño motivo siempre acaban por tener un nexo común que las une, aún a costa de exigir auténticos actos de fe por parte de los lectores. 

Valoración: Me ha gustado (casi) mucho.

Y es que, por encima de todo, está bastante, bastante bien, notable dentro del género. Recomendable su lectura y muy de agradecer la posibilidad de incorporar una serie de novela negra española con carácter de thiller serio  en la biblioteca.

Y en otros órdenes...

"Mar de plástico", que se menciona en párrafos anteriores se alarga demasiado. Le pasó en la primera temporada y repite error en la segunda, con tramas secundarias que ocupan más de lo que parece adecuado y enrevesando las historias hasta límites insospechados/poco creíbles. Y, al final, el asesino será el mayordomo.

Bruno Mars y su "24k Magic", o cómo unas entradas pueden volar en menos de dos horas. Una pena, no me dio tiempo ni a pensar si a pesar del precio me lo planteaba. Tal vez la próxima.